“¡Levanta el brazo, mierda!”, gritó Susana León (49), mientras la primera jugadora de rayuela de su equipo, Las Rebeldes, se preparaba para lanzar el tejo al cajón de madera de la cancha municipal de Caldera. Una vez más, la cábala del club de Diego de Almagro surtía efecto: tras una elegante parábola, el cilindro aterrizó al centro de la lienza blanca.

Era fines de agosto y ese día se disputaba la jornada inaugural del Campeonato de Mujeres Rayueleras de Atacama entre los equipos de Caldera, Chañaral y Diego de Almagro. En aquella región, el deporte nacional chileno vive un auge: en los últimos años han surgido nuevas asociaciones, torneos y equipos exclusivamente femeninos. Algunos, con mujeres que llevan décadas cultivando la disciplina.

Uno de esos flamantes equipos es el Club de Rayuela Desierto Florido de Caldera, que jugó de local en la primera fecha del torneo. Juanita Villafaña (63), rayuelera desde hace 25 años y una de sus fundadoras, cuenta que “se jugó un campeonato muy bonito”. Entre los mejores momentos, relata divertida, ante la falta de cocaví improvisaron y “unas compañeras se pusieron a amasar e hicimos churrascas”.

Foto: Municipalidad de Caldera

En su equipo, agrega Villafaña, “no se le cierra la puerta a ninguna persona independiente de sus procesos personales”. El club cuenta con cuatro jugadoras en situación de discapacidad. “Yo soy discapacitada de una pierna y juego con mi muletita”, dice. Además, otra de las integrantes “tiene problemas con su visión”, pero “nosotras le indicamos no más dónde está la raya y ella tira y lo hace muy bien”, añade.

No obstante, el mejor momento de la jornada, complementa León, fue cuando llegaron las autoridades comunales y, presta a probar sus habilidades, la alcaldesa Brunilda González falló un lanzamiento y “se echó una mesa con un cilindro”. Para más remate, cuando la edil cambió el mueble damnificado, una jugadora de Chañaral repitió la hazaña y rompió otra mesa. “Estábamos muertas de la risa”, recuerda Villafaña.

En esa fecha, el primer lugar fue para el Club de Rayuela Santa Fe, seguido por Desierto Florido, Las Rebeldes y Las Higueras de Chañaral. Pero todavía queda torneo. Hasta diciembre disputarán una fecha al mes entre las sedes de los equipos. En paralelo, el sábado pasado se disputó el Campeonato Regional Femenino de Rayuela de Caldera, que contó con otros equipos, que viajaron desde Diego de Almagro, Vallenar y Copiapó.

Así, el deporte nacional de Chile -que este jueves cumplió 12 años desde su promulgación oficial como disciplina del país y símbolo cultural por la presidenta Michelle Bachelet- encuentra nuevas ramificaciones de la mano de mujeres, con edades que van desde los 13 años hasta los 90. Y aunque la historia de ellas en la disciplina tiene décadas, desde la pandemia resurgieron con una fuerza inusitada.

¿Un deporte colonial?

Años antes de que el presidente Gabriel González Videla lo declarara en primera instancia “deporte nacional recreativo” en 1948 -según consigna el sitio web de la Biblioteca Nacional- se cree que la rayuela chilena nació en la Colonia con la llegada de los españoles. Aunque, como señaló el escritor Oreste Plath en Folklore chileno (1948), también lo practicaban los pueblos originarios de La Araucanía bajo el nombre “tecún”.

La Federación Deportiva Nacional de Rayuela de Chile fue fundada en 1989. En la actualidad, con más de 500 clubes registrados a nivel nacional, su estructura se divide en asociaciones locales y comunales, que agrupan a los clubes federados, aunque también hay un gran número de organizaciones independientes.

Lilian Órdenes (53), presidenta del club Santa Fe, afirma que la Unión Comunal de Clubes Femeninos de Rayuela de Caldera fue la primera “que se federó a nivel nacional” de su tipo, lo que ocurrió hace aproximadamente 10 años. En la actualidad, la organización reúne a tres equipos de la comuna: Santa Fe, San Lorenzo y Desierto Florido.

Según complementa Margy Cortés (53), presidenta de la Asociación de Rayuela Femenina de Caldera, “(antes) éramos súper pocas rayueleras. Ahora hay más clubes. En la asociación tenemos cuatro y la Unión Comunal tiene otros tres”. Según dice, es un boom que ha percibido especialmente en los últimos dos años.

En la disciplina, Cortés explica que las mujeres suelen competir a distancias de 10, 12 o 14 metros. Además, detalla que cada rayuelera utiliza un tejo plano o un cilindro de su peso favorito. En lo personal, ella se desempeña en la categoría de mayor distancia y lanza un cilindro de 1,6 kilos. Para arrojarlo, explica que “es un tema de fuerza de brazo más que nada”, aunque dice que es necesario aprender a “quitarle velocidad y darle altura”.

Hoy, continúa Órdenes, “estamos saliendo más como rayueleras a nivel nacional”, lo que marca una diferencia, porque la disciplina “es más conocida por los hombres”. Sin embargo, dice, “ahora las mujeres hemos dado de qué hablar, porque no solamente estamos jugando en nuestras comunas, también hemos ido a Loncoche, Llico, Talca, Tocopilla”, entre otras ciudades.

En lo personal, ella lleva más de tres décadas jugando rayuela. Al deporte llegó por su abuela paterna, Uberlinda Yáñez, que fue presidenta del club Universidad de Chile de Caldera. Cuando recién partió en la disciplina, recuerda que “jugábamos en los patios de las casas”, pero ahora como Unión Comunal disponen de tres canchas, construidas en base a un fondo regional.

Años atrás, también inició a su madre y su abuela materna en el deporte. Aunque en un principio su mamá, Miriam Godoy, era reacia a jugar, porque tenía las uñas largas y debía “limpiarle los tejitos” para que no se las ensuciara, no tardó en “amar tanto el deporte que se puso más fanática que yo”, afirma. Su abuela, por otro lado, jugó en el equipo hasta el año pasado, cuando cumplió 91 años.

Debido al fallecimiento de su madre en 2025, el luto llevó a que la presidenta del club Santa Fe se retirara de las pistas durante meses. No obstante, sus compañeras la motivaron a empezar a organizar competencias. El más reciente de aquellos, el Campeonato de Mujeres Rayueleras de Atacama, surgió producto de una llamada de una jugadora de Santa Fe: Susana León.

Las rayueleras de Atacama

La historia de León y la rayuela se remonta a 2022. Ese año, una de sus amigas de Diego de Almagro le pidió que la acompañara al Campeonato Nacional Femenino de Rayuela 2022, realizado en la comuna de Vichuquén, Región del Maule. Tanto le gustó el deporte que al mes siguiente formó su propio club: Las Rebeldes.

En la actualidad, León es la presidenta de la Asociación Femenina de Rayuela de Diego de Almagro, formada este año. Juntando “vecinas, amigas, conocidas, familiares, hijas y nietas”, la organización reúne tres clubes. Además de su equipo, surgieron Las Indomables y Las Leonas. Con un total cercano a 50 rayueleras, la más joven tiene 13 años, y la mayor, 60.

Con la noticia de la creación de estos clubes, también se sumaron mujeres de la cercana localidad minera El Salado, de la comuna de Chañaral. Pese a que existían equipos de rayuela en Diego de Almagro, en la experiencia de León, las mujeres que se unían eran “socias cooperadoras”. Es decir, explica, en aquellos clubes las rayueleras iban a “ayudar a servir, atender, hacer aseo”.

De ahí los nombres de los clubes que crearon: “Ya no vamos a dejar que nos miren como sus socias para atender, nosotras queremos participar y competir”, dice. Fue así como reunieron a gran parte de las rayueleras de la comuna. No obstante, se encontraron con un desafío. Pese al gran interés de la comuna y el ingreso de los equipos a la federación nacional, no cuentan con canchas para practicar.

Ese fue uno de los motivos de la creación del Campeonato de Mujeres Rayueleras de Atacama. Los clubes de la comuna, afirma León, deben salir de la ciudad para participar en la disciplina. Mediante platos únicos y rifas financian todos sus viajes. Asistir a la jornada inaugural del campeonato implicó arrendar un furgón para 15 personas con un valor cercano a los 500 mil pesos.

En Caldera, Juanita Villafaña, del Club de Rayuela Desierto Florido, añade que todo el campeonato funciona bajo esa lógica: “Acá no hay ningún aporte de nadie, ni de la municipalidad, solo de nosotras”. De esa forma, todos los equipos del torneo están realizando rifas y lotas para viajar a las siguientes fechas del campeonato.

Una de las iniciativas de los clubes de la región es incluir a más jóvenes en la rayuela. “Son la generación que nos va a relevar a nosotras”, afirma Órdenes, ya que “después nosotras no vamos a poder jugar por la edad”, agrega. Sin embargo, no ha sido difícil que se unan.

Según complementa Cortés, “tenemos niñas de 14 o 15 años que juegan, como las mamás las llevan cuando van a jugar, se entusiasman”. Lo mismo ha experimentado el equipo Desierto Florido. Su presidenta, Yasmín Cuevas (57), afirma que su nieta Diana (14) “anda muy contenta” desde que ganó su partido contra el equipo de Chañaral en la primera fecha del torneo.

“Lo más importante es que la rayuela femenina no se apague, que siga por muchos años más”, concluye Villafaña.