El cacique es el dictador a escala.
Adolfo Aguilar Zínser, escritor, periodista, diplomático y político mexicano
Layda Sansores, hija del El Negro Sansores llegó a Morena vendiéndose como una mujer de ruptura, que había desafiado al PRI, enfrentado al poder y que había convertido la denuncia contra la corrupción en bandera personal.
Pero su biografía cuenta otra historia: Layda Sansores es hija del viejo régimen.
Su padre, Carlos El Negro Sansores Pérez, fue uno de los personajes más representativos del priismo campechano: gobernador, senador, diputado, dirigente nacional y constructor de un poderoso grupo local.
Al igual que AMLO, Sansores fue alumno de Tomás Garrido Canabal, quien basó su poder en la manipulación de ligas obreras, campesinas y estudiantiles. Con la misma fórmula, El Negro capturó el control del Instituto Campechano y posteriormente de los sectores agrarios y populares.
También fundó Tribuna, uno de los periódicos más importantes de Campeche. Décadas después su hija terminó enfrentada con ese periódico y con periodistas críticos de su administración, llegando a imponer medidas cautelares contra el periodista Jorge González Valdez y en julio de 2025, Sansores exigió al periodista ser “muy cuidadoso” con lo que publicaba.
Por su parte, periodistas denunciaron a Layda por acoso y censura y por utilizar su programa “Martes del Jaguar” para señalar a sus adversarios.
Migración política
Sansores inició en el PRI, partido que abandonó para incorporarse al PRD, PT y MC hasta llegar a Morena como parte de una enorme migración de personajes que se unieron a la estructura de López Obrador.
En 2018, una investigación periodística documentó gastos de Layda Sansores por alrededor de 700 mil pesos cargados al Senado durante 2016 y 2017, entre ellos tintes para cabello, artículos de higiene, despensa, juguetes y ropa. El episodio del iPad utilizado durante una sesión legislativa también se convirtió en parte de la polémica a su alrededor.
Más tarde, durante su administración en Álvaro Obregón, Lía Limón presentó denuncias ante la Fiscalía capitalina contra Sansores y funcionarios de su gobierno por presuntos actos de corrupción y desvío de recursos, por un monto que habría rondado los 120 millones de pesos.
Otra característica en los cargos de Sansores es la presencia de familiares y personas cercanas en posiciones de poder.
Entre ellos su sobrino Gerardo Sánchez Sansores quien fue señalado en Álvaro Obregón por un contrato por 3.36 millones de pesos con una empresa vinculada a su socio, quien posteriormente, llegó a ocupar la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Campeche.
Otro caso es el de Jorge Luis Lavalle Maury, un expanista, exsenador y político vinculado al caso Odebrecht, que enfrentó un proceso penal y permaneció en prisión preventiva antes de recuperar su libertad y a quien Sansores incorporó a su gobierno como secretario de Desarrollo Económico.
La constante en el universo de Layda Sansores, es la utilidad política sin importar de dónde vienes y la capacidad de Morena para absorber al viejo sistema sin desmontarlo.
Mismo cacicazgo, nuevas siglas
La hija del viejo cacique de Campeche representa con claridad a una generación de políticos que descubrió que no necesitaba abandonar sus métodos, sino cambiar de partido.
La misma concentración del poder, el culto al jefe, la lealtad familiar, las redes de operadores, la utilización de los recursos, el desprecio por el adversario y la tentación de controlar la crítica.
De Tomás Garrido y Carlos El Negro Sansores a Layda Sansores y la 4T de López Obrador, sigue la misma convicción de que gobernar es construir y conservar un territorio político como patrimonio.
X: @diaz_manuel





