Uno de los aspectos que más llamó la atención dentro de la partida del Mineduc en la Ley de Presupuesto 2027 a la que tuvo acceso La Tercera es la reducción de $ 2.930.867 millones (-46,71% real) que recibirán los Liceos Bicentenario (LB).

Esto se explica porque los proyectos de arrastre mantendrán sus recursos, pero la decisión es que no habrá convocatorias para sumar nuevos liceos, lo que implica que no se necesita más dinero. La aspiración es consolidar los 420 liceos existentes y acompañar de mejor manera a los que recibieron el sello en la administración anterior, los que el Ejecutivo considera que no tienen buenos resultados.

El tema es que cuando el gobierno pasado dejó sin nuevos recursos a los LB en 2022 y les puso la lápida, el hoy oficialismo y actores del sector criticaron duramente al Mineduc de ese entonces -“quitarles los patines”, se dijo. Una crítica similar surgió cuando para la última discusión presupuestaria el Ejecutivo propuso disminuirles el presupuesto en más de $ 1.200 millones. “No me hace sentido que sabiendo que hay un programa como los Liceos Bicentenario, que genera un impacto positivo en calidad de la educación, en un contexto en el que el país necesita mejorar la calidad de la educación, que se decida no fortalecerlo. ¿Cuáles programas se van a fortalecer entonces si no es este?”, señaló en El Líbero, de hecho, hace menos de un año María Paz Arzola cuando aún no era ministra de Educación.

Las críticas fueron especialmente sentidas para una parte del hoy oficialismo -RN sobre todo-, considerando que estos recintos fueron el gran legado del expresidente Sebastián Piñera en educación. De hecho, las fundaciones ligadas a su familia los siguen acompañando. Tanto así que durante la misma jornada en que se conocía este recorte, se llevaba a cabo el cuarto encuentro nacional de directores de estos recintos, organizado por las fundaciones.

Hoy, algunas de las voces críticas con el gobierno anterior se vuelven a levantar en contra, ahora ante su propia administración. “Entendemos que el país está pasando por una estrechez económica como también entendemos que hay que ordenar las cuentas, pero no puede ser a costa de la educación en nuestro país, como por ejemplo recortarle los recursos a una política pública tremendamente exitosa, como son los Liceos Bicentenario”, dice el diputado Sergio Bobadilla (UDI), presidente de la Comisión de Educación de la Cámara, quien agrega: “Focalicemos el gasto, miremos aquellas instituciones que le han hecho un tremendo daño al país, como el Instituto Nacional de Derechos Humanos”.

Desde RN, partido donde más defendieron la reposición de recursos en 2022, es el diputado Luis Pardo, miembro de la misma comisión, quien dice ver “con preocupación la reducción presupuestaria para los Liceos Bicentenario, una política pública muy exitosa”. Y aunque por sus averiguaciones entiende que no se trata de descontinuar el programa, sino consolidarlo, advierte que estarán “muy atentos durante la tramitación para asegurar su continuidad y que los avances que representan los LB no se vean afectados”.

Pero también hay otras voces que creen que ponerles una pausa es acertado. Como Magdalena Piñera Morel, presidenta de la Fundación Piñera Morel, quien ve correcto no aumentar los cupos para nuevos LB. “Ahora corresponde hacer acompañamiento para que mantengan y mejoren la educación de excelencia que entregan a mas de 300.000 jóvenes y sus familias que ven aquí una importante herramienta de movilidad social”.

También Raúl Figueroa, exministro de Educación y quien fuera miembro del comité asesor de ‘Vivan los Liceos Bicentenario’, la orgánica nacida de las fundaciones Futuro, Piñera Morel y Parque Tantauco para seguir impulsándolos. “Me parece una buena decisión optar por consolidar la red existente antes de seguir expandiendo (...) Esto es relevante si se considera que los últimos liceos que se incorporaron fueron bajo estándares diferentes respecto del proyecto original y requieren trabajo de coordinación y de acompañamiemto mayor”.

Al ser consultado si no ve una contradicción en quienes antes criticaron que Boric no ampliara las convocatorias, el exministro es tajante: “Al contrario, porque considerando el valor de los LB es importante cuidar que ese proyecto se consolide y que surta sus efectos virtuosos sobre la base de la idea original, esta es la mejor manera de protegerlos: estar permanentemente incorporando sin haber consolidado la red podría ser incluso perjudicial”.

Para Joaquín Lavín, en tanto, a quien como ministro de Educación le tocó liderar la implementación del programa en 2010 y quien apuntara a temas ideológicos cuando el gobierno de Boric quiso ponerles freno, ahora ve la decisión como correcta. “Yo creo que hoy día el enfoque del programa tiene que destinarse no a crear nuevos LB, sino que a apoyar, empujar y reforzar los que existen”, asegura, añadiendo que estos liceos están destinados a reemplazar a los emblemáticos, porque su objetivo es que niños talentosos puedan tener la educación de excelencia que antes entregaban esos recintos. “Ese objetivo se ha logrado plenamente y hoy el objetivo no debe estar en crear nuevos LB, sino que los actuales cumplan con los estándares de calidad que se les tiene que exigir”.

Mientras, Mauricio Bravo, vicedecano de la Facultad de Educación UDD y uno de los críticos de la decisión del gobierno anterior, también cree que mientras sea para evaluar y no algo permanente, el Mineduc está en lo correcto. “Entiendo que en un escenario de estrechez fiscal el gobierno tenga que establecer prioridades (...) Dicho eso, los LB han sido una política valiosa para la educación pública y sería un error interpretar este ajuste como el comienzo de su debilitamiento, más aún cuando se creó un área ministerial especializada para ellos”, señala. Y cierra: “Más que seguir expandiendo el programa, este puede ser un buen momento para consolidar los liceos que ya existen y asegurar que cuenten con las condiciones necesarias”.