Una polémica por la virgen patrona de Brasil agita la campaña de cara a la primera vuelta presidencial del próximo domingo, con el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro en disputa por votantes religiosos en uno de los países con más cristianos del mundo.
El presidente brasileño y líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) citó el domingo versiones de redes sociales según las cuales Bolsonaro retiraría el título de patrona de Brasil a la santa católica Nuestra Señora de Aparecida, una acusación desmentida por el candidato derechista.
La virgen de Aparecida tiene uno de los mayores templos religiosos del planeta en Brasil y es venerada por los católicos, mayoritarios en el país y que, según los sondeos, prefieren a Lula para las elecciones. En cambio Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), se hace fuerte entre evangélicos, una confesión de crecimiento acelerado en años recientes que no reconoce a esta virgen como objeto de culto.
La controversia cobró dimensiones institucionales luego de que una periodista del canal GloboNews se hiciera eco de la versión al aire, lo que desató una inmediata oleada de desmentidos y disculpas públicas por parte de la cadena televisiva. La polémica se intensificó después de que Flávio acusara el domingo a miembros de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) de ayudar al PT a difundir lo que calificó como “la mayor fake news de la campaña”.

La polémica llegó también al Poder Judicial, ya que el viernes el ministro André Mendonça, del Tribunal Superior Electoral (TSE), ordenó retirar publicaciones que atribuían a Flávio la intención de modificar el estatus de Nuestra Señora de Aparecida.
Dos días después, el ministro Flavio Dino, del Supremo Tribunal Federal (STF), revocó la decisión y ordenó restituir el contenido, al considerar que podía vulnerar la libertad de expresión y religiosa. La defensa de Flávio Bolsonaro pidió ahora al ministro Luiz Fux, también del STF, que suspenda los efectos de la decisión de Dino.
Tras esta polémica, en los sondeos para la primera vuelta, entre los votantes católicos, Lula pasó del 43% al 48% respecto de la semana anterior, mientras Flávio Bolsonaro avanzó del 27% al 29%. Entre los evangélicos, el presidente pasó del 23% al 27%, mientras que el senador del Partido Liberal (PL) retrocedió del 49% al 46%, según consigna el diario La Nación.
La misma tendencia aparece en la simulación de segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre. Entre los católicos, Lula pasó del 46% al 50%, mientras Flávio se mantuvo en 37%. Entre los evangélicos, en tanto, el apoyo al senador cayó del 58% al 54%, mientras el del presidente aumentó del 28% al 30%.
En entrevista con La Tercera, el historiador brasileño Lincoln Secco, autor del libro História do PT y profesor del Programa de Historia Económica de la Universidad de Sao Paulo (USP), analiza la recta final de la campaña presidencial y los temas que pueden definir la disputa por el sillón del Palacio de Planalto.

En la recta final de la campaña, ¿qué factores han influido para que Lula y Flávio Bolsonaro hoy estén en empate técnico en las encuestas?
Hoy, la mayor probabilidad es que Lula y Flávio Bolsonaro disputen la segunda vuelta y que Lula gane por un estrecho margen de votos tanto en la primera como en la segunda vuelta. Esto se debe a que, en casi todas las encuestas realizadas a lo largo del año, Lula se ha mantenido estable en el primer lugar. Fue Flávio quien se acercó a Lula, pero no logró superarlo. Tanto la caída como el posterior crecimiento de Flávio están relacionados con escándalos de corrupción y vínculos con el crimen organizado. Este tema afecta más al electorado de las grandes y medianas ciudades y a las clases medias.
¿Cómo se explica que Flávio haya aumentado su votación en el Nordeste, que históricamente ha sido un bastión del PT? ¿Y cómo Lula también ha crecido en el Sudeste?
Es posible que Flávio haya crecido ligeramente en las capitales del Nordeste debido a la crisis del Supremo Tribunal Federal, que él intentó vincular con el gobierno. Sin embargo, el hecho es que Lula sigue liderando en el Nordeste.
Estas oscilaciones se producen entre los votantes que no son bolsonaristas, pero sí antipetistas. Flávio los necesita para ganar. Lula, en cambio, cuenta con un apoyo más consolidado. Por el momento, su mayor adversario no es Flávio, sino la abstención y los votos nulos. Lula lidera entre las personas pobres y los mayores, por ejemplo. Personas que tienen más dificultades para votar. También lidera entre las mujeres y los católicos.
En cuanto al Sudeste, existe una ilusión al respecto. Aunque el PT no lidere, es muy fuerte en esa región. Normalmente gana en el segundo estado brasileño, que es Minas Gerais. Y obtiene más votos en Sao Paulo que en Bahía, a pesar de quedar en segundo lugar en Sao Paulo y contar con mayoría absoluta en Bahía. Lo que cuenta no es el porcentaje, sino los votos en las urnas. Creo que, en la recta final, ambas candidaturas se están estabilizando en sus niveles históricos.

Por supuesto, todo puede suceder, pero también me parece que el PT ha vuelto a conectar con su base social de trabajadores. Habla de salarios, precios de los alimentos, reducción de la jornada laboral, prohibición de las apuestas online y el programa Bolsa Familia. Es decir, temas económicos y sociales. El Sudeste es la región más rica, pero los electores son pobres, son trabajadores. El PT también ha recordado que amplió el umbral de exención del impuesto sobre la renta para la clase media baja que gana hasta 5.000 reales.
¿De qué forma influye la prohibición de las apuestas online ordenada por Lula en la intención de voto de los brasileños?
La prohibición de las apuestas online aumenta el apoyo al gobierno, especialmente entre los sectores de menores ingresos de la población. Es en este segmento donde la adicción al juego tiene el efecto más perjudicial.
Según el último sondeo de Quaest, Lula avanza entre los católicos y evangélicos. ¿Cómo se explica esta tendencia y cuán importante puede ser en la definición presidencial?
En cuanto al apoyo de los sectores religiosos, el PT mantiene una relación histórica con la Iglesia Católica desde su fundación. El temor a que los evangélicos cobren gran fuerza en un eventual gobierno de Bolsonaro incrementa el apoyo de los católicos a Lula. Sin embargo, por lo general, dicho respaldo se debe a las medidas sociales. Los electores aprueban el aumento del programa Bolsa Familia y otras medidas adoptadas por el presidente Lula.
Desconocemos el impacto real en las elecciones, pero cabe suponer que será significativo, ya que, en una contienda reñida, cualquier cambio, por pequeño que sea, puede resultar decisivo.

La disputa de Brasil con EE.UU., ya sea por los aranceles y ahora por el Escudo de las Américas, ¿tiene influencia en el electorado, considerando el tema de la soberanía?
El tema de la soberanía nacional es importante para los electores, pero no es central en sus vidas. Cobra mayor relevancia cuando el gobierno de Donald Trump toma alguna medida concreta, como en el caso de los “aranceles”, tal como usted mencionó. O cuando existe una amenaza más directa. En una elección muy polarizada, esto beneficia a Lula. Su importancia radica en que la diferencia entre los candidatos es estrecha, y no en que el tema de la soberanía sea decisivo para la mayoría de la población. Ciertamente, muchas personas rechazan la injerencia de Estados Unidos, pero esa preocupación pesa menos que el costo de vida. Al menos para la base social más fiel al PT, que son los sectores pobres. Por ello, Lula anunció recientemente un aumento en el programa Bolsa Familia y mencionó la reducción de la jornada laboral en su discurso ante la ONU.
Por último, yo diría que la soberanía sí puede llegar al elector como un dato importante si el candidato logra vincularla con algo concreto de su vida. Lula está intentando hacer eso con el PIX (el sistema de pago digital creado por el Banco Central de Brasil que, según afirma Estados Unidos, perjudica a las empresas financieras estadounidenses).





