El domingo 27 de septiembre, la misión del suboficial mayor Cristopher Aguilera y de su compañero de patrullaje, el cabo 1° Pablo García -ambos de la 42° Comisaría de Radiopatrullas de Lo Espejo- era prestar cobertura en un procedimiento de control en la población Las Dunas.
Por el frontis, en Av. Presidente Salvador Allende, había otros dos carros que iban a controlar a un grupo de unos siete sujetos que al ver la presencia policial se internaron en la población, un enclave de difícil ingreso, compuesto por bloques de departamentos con pasillos que asemejan un laberinto de estrechas salidas.
La estrategia era conocida: por una entrada iba un grupo de uniformados y por la salida de Av. Clotario Blest se instalaría un carro para capturar a los sujetos que salieran por allí.
Brayan Farías, venezolano con prontuario judicial y quien se encontraba irregular en el país, decidió huir por el estrecho pasillo de Clotario Blest, justo al lado de la multicancha. Doblando por un punto ciego, se topó de frente con el suboficial Aguilera, quien arremetió a pie.
El encuentro fue tal, que el carabinero alcanzó a abrazarlo para reducirlo, pero el delincuente ya tenía su arma en la mano. En ese forcejeo cuerpo a cuerpo el sujeto disparó de abajo hacia arriba, alcanzando la cabeza del funcionario policial. El venezolano terminó siendo abatido por el cabo García.

El coronel Jorge Molina, de la Prefectura Santiago Rinconada, llegó esa tarde al sitio del suceso. Tenía día libre, pero cuando lo notificaron del ataque acudió de inmediato. “Tenía que estar ahí”, afirma.
Molina, de amplia experiencia en terreno, dice que las intervenciones en Las Dunas nunca son fáciles. “Cuando ven la presencia de Carabineros empiezan a avisarse entre ellos, a veces por radios, lo que dificulta el procedimiento”, relata.
Hoy, Lo Espejo atraviesa un momento complejo. Tres graves hechos se han producido en el último trimestre: en julio, el tiroteo contra dos carabineros por parte de Benjamín Aedo, alias el “Panda”; la muerte de Héctor el “Poroto” Cárdenas, sujeto vinculado al narcotráfico, y el asesinato del suboficial Aguilera.
En el lugar donde murió el carabinero, entre pequeñas bolsas con un polvo rosado tiradas en el suelo, aún hay vestigios del enfrentamiento del domingo 27.

Cuatro procedimientos por hora
Según las cifras de Carabineros, en Lo Espejo hay, en promedio, cuatro procedimientos por hora. Si bien varios pueden ser hechos menores, obliga a disponer de una patrulla por al menos una hora. De acuerdo a esos mismos números, Carabineros ha hecho 13 intervenciones en los lugares más complejos de la comuna, como Las Dunas, el Barrio Chino, la Santa Adriana y la José María Caro.
De hecho, el último se produjo ayer, cuando Carabineros, la PDI y personal municipal derribaron dos portones irregulares y un centro de venta de drogas en Las Dunas.
Vecinos del sector señalan que desde hace unos 10 años que la población se complejizó. Lo atribuyen a peleas de bandas narcos y afirman que hay varios departamentos tomados solo para la venta de drogas. De hecho, en la intervención de ayer, los uniformados allanaron un inmueble tomado. Al interior solo había una mesa, un par de sillas, una Biblia y ventanas metálicas negras con un pequeño agujero para concretar las ventas.

Disputa territorial
Quienes conocen de estas investigaciones afirman que la principal complejidad de Las Dunas es la disputa territorial. Esa misma dificultad para el ingreso de las policías lo estaría haciendo atractivo para las bandas que se dedican a la venta de drogas, todas chilenas.
De hecho, luego de revisar el teléfono del sujeto que mató al carabinero, los investigadores ya tienen claro que era soldado de un narco, que sería chileno, a quien le rendía cuentas.
Fuentes de este diario comentan que el descabezamiento de bandas de crimen organizado, como el Tren de Aragua o Los Trinitarios, ha hecho que sus integrantes queden “cesantes” y tengan que buscar ser reclutados por agrupaciones nacionales.
Entre las bandas que los investigadores tienen en la mira están la del “Cojo” César, la del “Poroto”, la del “Ojos Verdes” y “Los Marchant”. Justamente estos últimos se estarían reagrupando. Asimismo, quienes estarían ganando terreno en ese listado están asociados a una mujer bautizada como la “Diabla”.
El fiscal jefe de Análisis Criminal y Alta Complejidad de la Zona Sur, Álex Cortez, señala que las diligencias por la muerte del carabinero siguen. Después de todo, de ahí pueden surgir nuevas hebras. “Independiente de que el presunto autor del homicidio del carabinero haya fallecido, las diligencias se siguen realizando. Es evidente que también hay que investigar lo que está detrás, y el Ministerio Público lo está haciendo”.

La alcaldesa de Lo Espejo, Javiera Reyes, señala que han sido días complejos. Atribuye el alza de hechos violentos en su comuna a la masiva circulación de armamento.
Reyes destaca que con la promulgación de la ley que regula los narcofunerales, los hechos violentos han podido ser encapsulados. “Este año hemos tenido más hechos de violencia, solo que son más cortos a propósito de esta ley”.
La jefa comunal, bajo quien pesaba una supuesta amenaza de muerte por parte del “Poroto”, señala que para combatir la situación de su comuna “se necesita fortalecer la parte investigativa y también las dotaciones de Carabineros, que en nuestras comisarías son bajas y no se condicen con el nivel de complejidad que muchas veces vivimos”.
Pese a todo, el coronel Molina dice que Carabineros se mantiene firme: “Un día tenemos que enterrar a uno de los nuestros y al día siguiente estamos allanando una casa. Todavía no nos secamos ni las lágrimas y ya estamos haciendo procedimientos. Así es la vocación de los carabineros”.
En el procedimiento de ayer en Las Dunas hubo un elemento que llamó la atención de las autoridades. Desconocidos hicieron chapitas con la cara del venezolano que mató al carabinero. Le pusieron alas de ángel y escribieron: “Brayan, por siempre en nuestros corazones”.





