Los diagnósticos de cáncer en todo el mundo podrían aumentar de manera significativa dentro de las próximas décadas, según han alertado informes recientes de la Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Sociedad Americana contra el Cáncer.
Si bien, distintas investigaciones científicas han presentado avances prometedores que podrían ayudar a combatir la enfermedad, se proyecta que el número de casos aumentará a cerca de 35 millones para 2050.
Aquello se traduce en un incremento de aproximadamente el 67% con respecto a 2024, afirma un análisis conjunto de la Organización Mundial de la Salud y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer.
De acuerdo a la Sociedad Americana contra el Cáncer, a nivel mundial, los cánceres de pulmón, de próstata y colorrectal se encuentran entre los más comunes en hombres, mientras que los cánceres de mama, de pulmón y colorrectal representan un porcentaje importante de la carga del cáncer entre las mujeres.
La científica principal sénior de vigilancia del cáncer en dicho organismo y autora principal del informe Global Cancer Statistics (publicado a mediados de 2026 en CA: A Cancer Journal for Clinicians), la Dra. Hyuna Sung, ha declarado que el escenario es “preocupante”.
Sin embargo, ha precisado: “Se estima que casi la mitad de todas las muertes por cáncer podrían evitarse abordando factores de riesgo potencialmente modificables, y que otra proporción considerable de fallecimientos podría prevenirse mediante la detección temprana y el tratamiento oportuno”.
Hacerse las pruebas médicas correspondientes, tener conocimiento de los factores de riesgo, asistir a revisiones periódicas y estar atento a la aparición de posibles síntomas están entre las medidas preventivas recomendadas por los profesionales de la salud.

Cuándo hacerse pruebas preventivas para detectar un posible caso de cáncer
Las recomendaciones de detección pueden variar entre organizaciones y entidades. Junto con ello, existen cánceres que no cuentan con pruebas de detección o que son difíciles de diagnosticar hasta que ya se encuentran en una etapa avanzada
No obstante, a nivel general y en relación a los cánceres más frecuentes, la Sociedad Americana contra el Cáncer sugiere hacerse pruebas preventivas a las siguientes edades:
- Detección de cáncer de pulmón: pruebas anuales de detección a partir de los 50 años, especialmente las personas que fuman o solían fumar. También si sus antecedentes con el tabaquismo son de al menos un paquete o cajetilla diaria durante 20 años, o dos paquetes o cajetillas diarias durante 10 años.
- Detección de cáncer de mama: mamografía anual entre los 45 y los 54 años, y al menos una vez cada dos años a partir de esa edad, para mujeres.
- Detección de cáncer de cuello uterino: exámenes periódicos a partir de los 25 años, para mujeres.
- Detección de cáncer de próstata: exámenes periódicos a partir de los 50 años, para hombres.
- Detección de cáncer colorrectal: exámenes periódicos a partir de los 45 años.
Estas recomendaciones pueden variar si la persona enfrenta mayores riesgos.
Por lo tanto, es fundamental hablar con los profesionales de la salud sobre cualquier antecedente familiar u otros factores que puedan aumentar el riesgo, para así determinar si se deben realizar pruebas a una edad más temprana, qué tipo de pruebas pueden ser más efectivas y si se requieren otras adicionales.
El director de Prevención y Detección Precoz del Cáncer en la Fundación Arturo López Pérez (FALP), el Dr. José Miguel Bernucci, comenta a La Tercera: “Los exámenes preventivos, también llamados exámenes de tamizaje o screening, son útiles, ya que permiten detectar la enfermedad en etapas precoces e indicar tratamientos más efectivos, menos dañinos y, con esto, mejorar tanto la esperanza de vida como las probabilidades de curación del cáncer”.

Por qué es importante hacerse revisiones médicas periódicas
Además de realizarse los exámenes preventivos, es importante mantener revisiones periódicas de rutina con los profesionales de la salud, para así evaluar la potencial aparición de afecciones e identificar posibles casos de cáncer antes de que la enfermedad avance.
“En general, el objetivo de los controles médicos es estar atentos a la presencia de factores de riesgo que pueden influir en el desarrollo de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares e incluso el mismo cáncer. Estos controles también permiten saber si los exámenes preventivos están al día”, dice el Dr. Bernucci.
Y agrega: “El control profesional, sea con un médico, enfermera, matrona u otro profesional de la salud, ayuda a identificar factores de riesgo y hábitos modificables para tener un estilo de vida lo más saludable posible”.
La Sociedad Americana contra el Cáncer detalla que, entre las medidas que se relacionan con una mejor salud y con un menor riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades, se encuentran las siguientes:
- No fumar y evitar todas las formas de tabaco.
- Mantener un peso saludable.
- Hacer actividad física de manera regular.
- Seguir una alimentación saludable, que incluya muchas frutas y verduras.
- No beber alcohol. Si se consume, no ingerir más de una bebida alcohólica al día si se es mujer o más de dos al día si se es hombre.
- Proteger la piel.
- Conocer los antecedentes médicos familiares y sus potenciales riesgos.
- Hacerse revisiones médicas y pruebas de detección del cáncer regularmente.

Qué síntomas de alarma podrían sugerir un posible caso de cáncer
Prestar atención a los cambios en el organismo también es un factor relevante para detectar a tiempo un posible caso de cáncer.
Al ser consultado sobre qué señales deberían despertar preocupación, el director de Prevención y Detección Precoz del Cáncer de la FALP explica: “Los síntomas de alarma asociados al cáncer están dados por una variedad de alteraciones que se deben principalmente al órgano o tejido donde está afectando el cáncer. Sin embargo, hay algunos síntomas transversales”.
“Entre estos se encuentran algunos como la falta de energía o el compromiso del estado general sostenido en el tiempo, la baja de peso inexplicable, la sudoración nocturna (sin relación a exceso de calor), la aparición de bultos, tumores o agrandamiento de ganglios (sin estar en el contexto de una infección), los cambios en el hábito intestinal y el sangrado intestinal, de orina o nasal”.
“Todas estas manifestaciones podrían deberse a la presencia de un cáncer que no ha sido diagnosticado”, afirma el Dr. Bernucci.
Si bien, subraya que tales síntomas no son sinónimo de un cáncer en sí, “su presencia es un llamado de atención que debe motivar a consultar precozmente con un profesional de la salud”.





