Músico clásico de formación, Pedro E. Fainguersch jamás se imaginó que terminaría tocando en una sesión MTV Unplugged. Todo se suscitó por su trabajo como apoyo en vivo para Soda Stereo. “Empecé a tocar con ellos en 1995 para la presentación de Sueño Stereo en el Teatro Gran Rex, tocando la viola en el cuarteto de cuerdas que los acompañaba. Fue el comienzo de una etapa increíble”, dice a Culto.

Antes de eso ya acumulaba alguna experiencia en orquestas sinfónicas, grupos de cámara y grupos de tango. “Yo tocaba la viola con un pedal wah-wah en La Mácula Lútea, una banda del under de los 90. Antes de eso, ya había tocado el bajo eléctrico en algunos grupos con mi hermano Ezequiel”, recuerda Pedro.

La posibilidad de acompañar en vivo a Soda le abrió a Fainguersch la chance de ser considerado para un nuevo proyecto; el grupo iba a grabar una sesión para MTV. Originalmente la cadena deseaba tener al trío de Cerati, Bosio y Alberti en sus afamados Unplugged, pero las cosas se torcieron en otra dirección. Fue el origen de Comfort y Música para Volar. “Gustavo no quería hacer un acústico como todos los demás, entonces armó un híbrido entre eléctrico y acústico que funcionó muy bien”, explica el periodista argentino Sergio Marchi, autor de Algún tiempo atrás: la vida de Gustavo Cerati.

Soda Stereo en Chile. De izquierda a derecha: Charly Alberti, Zeta Bosio y Gustavo Cerati.

Archivo Histórico Cedoc Copesa - UDD.

Para entonces Soda pasaba por un momento complejo. “Creo que atravesaron ese punto en la vida de los grupos donde piensan que un disco más quizás arregle la situación, y no funcionó”, explica Marchi. “Gustavo ya no quería seguir en Soda desde Dynamo, pero al mismo tiempo tenía dudas, una productora funcionando, y el accidente que le costó la vida a Tobías, el hijo de Zeta, creo que fueron factores que contribuyeron a hacer un nuevo intento que fue Sueño Stereo”.

Como sea, el horizonte del MTV aparecía en lo inmediato, lo que forzó al grupo a prepararse. Para eso llevaron a sus músicos de apoyo. Ahí Pedro pudo sumar a su hermano Diego. “Antes del Unplugged había una gira de casi dos meses por Latinoamérica y Estados Unidos; para esa etapa se sumó mi hermano Diego en el cello y me pidieron que fuera yo en lugar del violín, porque querían probar cómo funcionaba el dúo con la viola”, explica.

Pero faltaba otro de los hermanos Fainguersch. Sucedió que por entonces, Ezequiel se encontraba realizando estudios de posgrado en la Universidad de Bloomington, Indiana. “Fue entonces cuando tuve la posibilidad de escuchar a mis hermanos con Soda Stereo en un recital en la ciudad de Chicago muy cerca de donde yo vivía”, recuerda a Culto.

Tras visitar a sus hermanos, se encontró con que Gustavo Cerati le pidió sumarse a la sesión. Y así, los Fainguersch estarían como trío en el show; Pedro en viola, Diego en cello -el menor y con autorización de los padres para viajar- y Ezequiel en fagot (o bassoon, como le llamaba Cerati). “En esa ocasión me comentaron sobre la grabación de MTV y me pidieron que lleve el fagot a Miami. Todo muy rápido y muy informal”, recuerda Ezequiel.

Así, la dinámica de la gira y los ensayos en Miami permitieron trabajar los arreglos, basados en los que ya se tocaban desde Sueño Stereo. “A partir de esa gira empezamos, de forma casi natural, a tocar sin partitura”, dice Pedro. “Comenzamos a hacer los arreglos con mi hermano Diego y Gustavo; en realidad, nunca fueron arreglos escritos, sino que iban cambiando show a show a medida que avanzaba la gira y ensayábamos para el MTV Unplugged”.

Según Pedro, la comunicación con Gustavo Cerati se dio muy natural. “Nos integramos como parte de la banda: a veces Gustavo nos daba una idea y muchas otras las proponíamos nosotros a partir de la improvisación o de cosas que íbamos armando en las habitaciones de hotel. Fue una experiencia muy distinta a lo que venían haciendo hasta ese momento con las cuerdas”.

Diego Fainguersch (cello) y Pedro E. Fainguersch (viola). Marzo de 1996 en la grabación de Comfort y Música para Volar de Soda Stereo.

Como solía ocurrir en las dinámicas de los MTV Unplugged, algunas canciones se transformaron. La más llamativa fue Un Misil en mi Placard, original del primer disco homónimo de 1984. Desde el ska con sabor new wave de la grabación original, se fue hacia un lado distinto, con la guitarra acústica, la introducción tomada de Chrome Waves de los ingleses Ride y el arreglo de cuerdas. “Ese es tal vez uno de mis arreglos favoritos”, dice Pedro Fainguersch. “Toda la melodía del final es 100% nuestra y me acuerdo perfecto de la cara de Gustavo cuando empezamos a tocarla por primera vez en un ensayo en Ciudad de México”.

Como ese arreglo se fue acomodando durante la gira, Ezequiel lo escuchó por primera vez en una prueba de sonido para un show en Miami. “Realmente no podía creer la belleza, originalidad y buen gusto de esa nueva versión. Como conozco muy bien a mis hermanos, no tuve dudas de inmediato que esas líneas melódicas las habían creado y aportado ellos, como luego lo iba a constatar también en el resto del Unplugged. La metamorfósis de esa canción fue algo increíble”.

Por su lado, Ezequiel trabajó sus arreglos de fagot sobre lo publicado en Sueño Stereo. “Gustavo eligió melodías que ya estaban en los temas originales del disco para que yo las intérprete con el fagot. No hubo tiempo para improvisar ni agregar nuevas ideas”, recuerda. “Obviamente que uno como intérprete se adapta para que la melodía tocada con un instrumento clásico se acople lo más posible a la banda de rock. No soplás, ni articulas, ni fraseas de la misma manera”.

De todas maneras, Ezequiel tiene su momento en la sesión con su presencia en Zoom, donde además toca un solo. En el show, el mismo Cerati lo presentó: “¡Bassoon!”. El músico tiene muy vivo el recuerdo. “Me encanta Zoom obviamente porque estoy tocando junto a mis hermanos un tema hermoso”.

¡Bassoon!: Ezequiel Fainguersch toca su solo en Zoom. En primer plano, Pedro Fainguersch con la viola. Marzo de 1996 en la grabación de Comfort y Música para Volar de Soda Stereo.

Por su lado, Pedro tiene sus momentos favoritos de la sesión, grabada en marzo de 1996 en los Post Edge Studios de Miami. “Me gustan mucho los arreglos de Té para tres y Pasos aunque fue un sueño poder tocar los tres hermanos juntos en Zoom, Ella usó mi cabeza como un revólver y Génesis, y por eso esos arreglos también tienen un valor muy especial para mí. Creo que esa forma de trabajar, desde la improvisación y la frescura de lo no escrito, le dio a esas versiones una magia distinta a la de cualquier arreglo de cuerdas tradicional”.

Publicado el 25 de septiembre de ese año, el disco original Comfort y Música para Volar incluyó siete de los temas grabados en la sesión, además de cuatro temas no incluidos originalmente en el disco, Sueño Stereo; Sonoman, Planeador, Coral y Superstar. Para Sergio Marchi, esa decisión dejó fuera otro momento memorable de esa noche, la versión de Soda para Genesis, del grupo argentino Vox Dei. “Gustavo hace una de las mejores performances de su vida, tal vez porque la canción lo ponía en un estado emocional que lo remitía a su adolescencia. Yo no estuve en la grabación de Miami, pero sí en la presentación en Buenos Aires para periodistas, y fue de lo mejor que he visto en cuanto a shows de Soda Stereo, algo muy novedoso y vivo que no permitía avizorar que pronto tendría que escribir sobre la separación. Lo situaría como un punto y aparte, porque depués vino el final. No como un punto final, porque luego hubo una reencarnación en 2007. El punto final de Soda lo marcó la muerte de Gustavo. Sin él, no hay burbujas”.

A la distancia de los años, los Fainguersch calibran el impacto de haber tocado en una sesión MTV con Soda Stereo. “No sé si haberme sumado a ese proyecto me abrió o no más puertas, pero haber participado de las giras y de ese disco fue una experiencia increíble”, dice Pedro. “Al terminar la etapa de Comfort y música para volar, justo cuando Soda se separó, Diego y yo nos fuimos a Francia a seguir estudiando en el Conservatorio de Lyon. Por eso quizás no sentimos de inmediato el impacto de lo que habíamos hecho. Recién con los años nos dimos cuenta de cómo ese Unplugged se convirtió en uno de los discos más emblemáticos del pop/rock latinoamericano”.

Por su lado, cierra Ezequiel. “Luego de tocar en MTV, me fui directo a continuar con mis estudios en Indiana. De hecho no volví a Buenos Aires, ciudad donde vivo y trabajo el día de hoy, hasta 15 años después de esa grabación. Pude cumplir el sueño de tocar junto a mis hermanos y encima dentro de una banda como soda Stereo, formar parte de un disco que hoy se considera uno de los Unplugged más relevantes”.