“Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”.
John Locke
Escuché en el noticiero matutino: Aristegui Noticias, del 13 de octubres del 2026, en la voz de Carmen, que la compañía Anthropic de Inteligencia Artificial (IA) va a “crear” modelos de IA independientes y autónomos, que van a poderse instalar ellos mismos sin consentimiento en aparatos eléctricos como hornos de microondas, en teléfonos celulares, en televisores, y me imagino que hasta en las computadoras de los automóviles.
Algo radical tenemos que hacer para establecerle límites a la IA, yo ya le escribí una carta a Mark Zuckerberg, el director y dueño de la compañía Meta, que incluye a Facebook, a Messenger y a su IA, en este portal SDPnoticias el pasado 12 de mayo, y ahora presento una reflexión bastante relevante al respecto:
Ya intenté desinstalar la IA de Meta de mi teléfono celular, desde que apareció sin mi autorización en la aplicación de WhatsApp y en la de Messenger, después de tener varios enfrentamientos muy desafiantes con ella, y hasta recibí burlas y literalmente amenazas de su parte, y no lo he logrado. También le pedí directamente que se borrara de mi dispositivo telefónico y no lo hizo, me dio vueltas y sigue ahí.
Le pregunté a la IA de Meta si en determinado momento yo los podía demandar por abuso de su plataforma, y su respuesta fue negativa.
Yo no sé si sucede de manera generalizada, pero a mi personalmente la IA de Meta me ha contestado con imprecisiones, y hasta con errores básicos, muchos imperdonables.
El Papa León XIV ya advirtió sobre los peligros de la IA, y se debería respetar su opinión y su investidura.
En México existe afortunadamente la Ley de Amparo, a la que podríamos recurrir en caso de que estas compañías de IA, incluyendo a Meta y Anthropic, quieran imponernos sus condiciones, a pesar de ser internacionales.
Si la sociedad humana superó la revolución industrial en su momento, va a superar ahora a la IA y sus bemoles, aunque desafortunadamente, en el primer caso, la consecuencia fue el estallido de la Primera Guerra Mundial, con todas las repercusiones que hubo después.
Finalmente, el tiempo será el que decida el rumbo y los límites de la IA, a pesar de la insistencia de sus creadores de imponerlos.






