La demanda civil por una violación en grupo en la Universidad de Cornell ha reavivado las críticas sobre un “vacío legal” que complica muchos casos de agresión sexual en Nueva York. Un debate que gira en torno a un punto clave de la ley del Estado: es sumamente difícil que una víctima de agresión sexual pueda encontrar justicia si ingirió bebidas alcohólicas y drogas de forma voluntaria antes de ser abusada.

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