El mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro cerraron el sábado sus campañas con multitudinarias caravanas y llamados a ganar en la primera vuelta del domingo, en unas presidenciales que se anuncian muy ajustadas.

El líder de izquierda recorrió Sao Paulo de sombrero y rodeado por una marea roja, el color de su Partido de los Trabajadores, que paralizó la Avenida Paulista. Lula, que busca un cuarto mandato con casi 81 años, ondeaba una bandera de Brasil subido en el techo de una camioneta.

El mandatario ha hecho de la soberanía el eje de su campaña y ha advertido contra toda interferencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha dicho seguir "muy de cerca" las elecciones.

Lucharé con todas mis fuerzas por el pueblo brasileño, que derrotará a la extrema derecha", dijo Lula, al plantear que en los comicios se enfrentarán la "democracia y la soberanía" contra "la barbarie y la corrupción".

"Mañana ganaremos las elecciones en el primer turno", agregó el mandatario. Bolsonaro busca capitalizar el descontento económico

Flávio Bolsonaro, legislador de 45 años, recorrió el interior de Sao Paulo en un desfile de motocicletas al estilo de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo.

"¡Vamos, Brasil quiere un cambio! No votes en cuotas dos veces. Hazlo de una sola vez este domingo", dijo el legislador en un video publicado por el gobernador del estado, Tarcísio de Freitas.

El equipo de Lula calificó su acto de cierre como una afluencia récord, superior a la de 2022: los organizadores afirmaron que unos 150 mil simpatizantes llenaron el tramo de dos kilómetros de la calle Augusta, entre la Avenida Paulista y la plaza Roosevelt.

El líder del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, atribuyó la participación al creciente impulso de Lula.

A diferencia de otros países latinoamericanos, donde al final se produjo una ola de derecha, aquí en Brasil estamos viendo una ola a nuestro favor", dijo Silva.

Bolsonaro, por su parte, instó a sus seguidores a acudir a las urnas y pronosticó la victoria en primera vuelta.

"Estoy convencido de que todo está a nuestro favor para ganar estas elecciones en la primera vuelta", declaró el legislador. La campaña estuvo marcada por acusaciones de corrupción

En una pared de la Avenida Paulista, simpatizantes de Lula pegaron fotomontajes de Flávio Bolsonaro junto a Trump con mensajes como "Make Brazil Quintal Again". Lula ha acusado al gobierno de Trump de querer apropiarse de las riquezas de Brasil y, el mes pasado en la ONU, dijo que el país no es el "patio trasero" de nadie.

Es fundamental que los brasileños sepan que no solo están votando por un candidato a presidente; están votando por quien defiende nuestro país o por quien entrega nuestro país", dijo a la AFP el contador Tiago Lorureto, de 35 años.

Flávio Bolsonaro también recordó en cada mitin la condena por corrupción que llevó a Lula a prisión en 2018, antes de que su causa fuera anulada por motivos de forma. El propio candidato derechista enfrenta investigaciones por corrupción y lavado de dinero en el financiamiento de un filme sobre su padre.

"En realidad, queremos cambios. Creo que el país atraviesa una crisis horrible", dijo a la AFP Marcelo Hayashi, funcionario de 58 años presente en el acto de Bolsonaro.

Según las encuestas, ninguno de los candidatos alcanzaría el 50 por ciento de los votos válidos necesarios para ganar en primera vuelta, por lo que una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre, se considera prácticamente segura. En 2022, la diferencia entre Lula y Jair Bolsonaro fue de apenas 1.8 por ciento.