París vivió este martes otro intenso día de manifestaciones en el marco de lo que los organizadores llaman “el quinto acto” del movimiento estudiantil francés, que continúa ganando terreno desde sus inicios a mediados de septiembre.
Los manifestantes, en su mayoría alumnos de bachillerato y universitarios, salieron a protestar a las calles de la capital francesa para exigir mejores condiciones de estudio en sus planteles y un aumento del presupuesto destinado a la educación pública.
La manifestación, anunciada la semana anterior, siguió dos trayectos que convergieron en la explanada de Los Inválidos, frente a la Escuela Militar. Uno de los cortejos, encabezado por sindicatos y figuras de partidos de izquierda – como Jean-Luc Mélenchon, candidato de la Francia Insumisa a las elecciones presidenciales del próximo año – siguió el recorrido aprobado por la prefectura de la policía de París, desde la plaza de Italia hacia los Inválidos.
El otro, más disperso, se reunió primero frente al ayuntamiento de la capital y de ahí partió hacia el Hôtel de Matignon, sede del Gobierno y lugar de trabajo del primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
El ambiente fue en gran parte festivo. Una orquesta interpretó fragmentos de bandas sonoras de diversas películas célebres como la “Marcha Imperial” de la película “Star Wars: Episodio V - El Imperio contraataca”, que tocó mientras pasaban agentes de la policía.
Igualmente tocaron “The Hanging Tree”, una de las canciones centrales de la trilogía de Los Juegos del Hambre, profundamente arraigada en el imaginario popular y político de la generación Z, que encabeza en su mayoría estas protestas.
Otro ejemplo del carácter jovial de la jornada fueron las famosas “batallas de aura”, como la que tuvo lugar frente al liceo Paul Éluard, una preparatoria localizada en la periferia de París, al que asistió la activista Greta Thunberg.
Sin embargo, los choques entre elementos de la policía y manifestantes se tornaron particularmente violentos cuando el cortejo alcanzó la plaza de los Inválidos, localizada a tan solo 10 minutos del Palacio de Gobierno francés. Los agentes recurrieron a una cantidad considerable de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza y en las calles aledañas.
Los manifestantes arrancaron piedras del pavimento para lanzarlas contra la policía o devolvieron a patadas las granadas. Los agentes formaron un cerco alrededor de la plaza de los inválidos y en sus principales vías de acceso para encerrar a los manifestantes, y después arremetieron contra la multitud.
La evacuación de los participantes se realizó de forma gradual, a través de pequeños corredores que fueron abiertos por la policía, y hacia las 7:30 de la tarde, la plaza volvió a quedar vacía.



