Una llamativa confesión se sacó Mariela Sotomayor sobre una de sus facetas más íntimas, a propósito de la muerte de su padre, Jaime Enrique, y de que en general no ha sido un año fácil para la retirada periodista de farándula.

En conversación con María Luisa Godoy, para el podcast Mamá por siempre (TVN), fue la conductora la que puso el tema sobre la mesa, medio en broma: “Perdóname, porque tú estás hablando de algo muy profundo, y a mí me da risa, pero te diré por qué me da risa”.

Godoy: Me acordé de que tú alguna vez dijiste que tu manera de desahogarte es que te ibas al balcón de tu casa y te ponías a gritar, y así hacías como catarsis, ¿todavía aplicas ese mecanismo?... No sé cómo definir la risa que me provoca.

Sotomayor: ¡Me vieras!

Godoy: ¿Te pones en el balcón en serio? ¿Cada cuánto lo haces?

Sotomayor: Me he dado cuenta de lo loca que ha sido mi vida, que por supuesto no es más compleja que la de mucha gente; y también me di cuenta de que cuando uno sufre se le va la voz. Entonces dije: “Tengo que empezar a buscar algo, porque tengo que empezar a sacar estas emociones”. Estoy convencida de que las emociones nos enferman, entonces no me quiero quedar con eso. Entonces, ante este estrés tan grande, un día dije: “Ah...”. Yo vivo en El Arrayán, tengo una casa y un balcón, y salí y dije: “¿Cómo me hara?”. Puse las manos en balcón, respiré y grité, hasta que se me acabó el aire. Yo creo que la gente debe decir: “A veces se escuchan unos gritos, ¿qué será?

Godoy: ¿Y nadie llegó a tocar el timbre?

Sotomayor: No, nunca, nadie.

Mariela Sotomayor hizo íntima confesión sobre su forma de hacer

Mari impactada

Godoy: ¿Lo haces cada cuánto tiempo?

Sotomayor: Cuando lo necesito.

Godoy: ¿Pero eso qué frecuencia tendrá?

Sotomayor: Yo creo que por lo menos una vez a la semana, un par de veces.

Godoy: ¡Ah!, una cosa piola, ¿y tus hijos aplican este mismo mecanismo de catarsis?

Sotomayor: El más chico, que es TEA, sabe, me mira y sabe cuándo voy a gritar, y se muere de la risa, salta de la cama... Unos gritos increíbles... Mi vecina, que es mi asistente, me decía: “Te escuché denantes que estabas con tus gritos”... Estuve averiguando y encontré que, si los gritos uno los hace una especie de ritual y no lo hace desde la rabia, sino desde la ganas de liberar una emoción que no reconoces como tuya y la quieres botar, hace increíblemente bien.

Godoy: Recomendable para la gente que vive en casa. Puede ser un poquito perturbador en departamento, no se los recomiendo, porque probablemente pueden hasta llamar a Carabineros.