Tecpan.- El grito de ayuda este viernes fue grande: más de 2 mil pobladores de Tecpan, Petatlán, Coyuca de Catalán y Ajuchitlán del Progreso marcharon por la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, en la Costa Grande de Guerrero, para exigir la liberación de siete pobladores del Ejido de El Balcón, en la sierra de Ajuchitlán del Progreso, de quienes se desconoce su paradero desde hace ocho días.
A las 10 de la mañana, las 2 mil personas salieron de las instalaciones de la Expo feria, en uno de los extremos de la cabecera municipal de Tecpan. La mayoría iba vestido de blanco, con globos del mismo color y con pancartas con una exigencia única: la presentación con vida de los siete pobladores que 24 de septiembre fueron privados de la libertad en el ejido de El Balcón, en la sierra Ajuchitlán del Progreso, en la Tierra Caliente.
La mañana del 24 de septiembre presuntos integrantes de la organización criminal la Familia Michoacana privaron de la libertad a los ocho pobladores cuando acudían a realizar sus labores en el campo.
Los privados de la libertad son identificados como: Jordi Alberto Atanacio Vidal, de 12 años; Everardo León Atanacio, de 17; Nicolás Atanacio González de 74, José Leodanis Medrano López, de 24; Ulises Medrano López, de 24; Isidro Brito Arriola, de 32; Domingo Atanacio Quirino, de 50 y Fidel Quirino Atanacio de 54.
Los 2 mil pobladores marcharon durante dos horas bajo el sol inclemente de la Costa Grande. Durante todo el camino no dejaron de lanzar consignas exigiendo la liberación de las ochos personas. La marcha cruzó la cabecera municipal y, en el punto conocido como Aguas Blancas, terminó para iniciar con el mitin.
Juan Atanacio Orozco fue el único familiar de las ocho personas privadas de la libertad que habló en el mitin.
Juan es padre de Jordi Alberto, el adolescente de 12 años e hijo de Nicolás Atanacio González, dos de los desaparecidos.
“No puedo más”, dijo Juan y dejó el micrófono. Apenas caminó unos metros y se derrumbó. Se sentó en el piso y comenzó a llorar. Juan apenas pudo decir unas palabras. Dijo que era campesino junto con su padre y su hijo. Que todos los días luchan cosechando algo de maíz para por lo menos alimentar a sus animales.
“Ahora cultivar maíz y cuidar los animales es un delito. Ya no sabemos qué hacer: somos gente de la sierra, gente humilde, gente trabajadora. En estos momentos el gobierno nos está abandonando, nos está dejando solos. Un niño de 12 años, ¿qué pudo haber hecho?, ¿Qué delito pudo haber cometido?”
“Hoy me tocó a mí, mañana le puede tocar a todos. El gobierno no hace nada, que nos espera, sólo le pedimos que haga su trabajo, de lo contrario, le decimos que nos vamos a ir más arriba, no sé bien a dónde, pero tenemos que hacer algo. Disculpe, pero no puedo más”, dijo Juan padre del chico de 12 años desaparecido.
Uno de los organizadores de la marcha, que pidió el anonimato, explicó el origen de la desaparición de los ocho pobladores. La Familia Michoacana rompió un trato.
“Los pobladores y la Familia Michoacana tenían un trato: los pobladores le permitían que pasarán por una orilla del ejido, así lo hicieron, pero ahora atacaron a la gente que vive en esa orilla y quieren todo el ejido. Ayer en la tarde del jueves fue liberado el niño de 12 años, caminó tres horas, se topó con unos militares, quienes lo llevaron a El Balcón. Los militares lo entregaron encapuchados, como delincuentes. Al niño, la Familia Michoacana lo utilizó como mensajero: la Familia Michoacana mandó a decir que va a liberar a los otros siete si le entregan todo el ejido. La gente no está dispuesta a entregar sus tierras, las va a defender. Esto ya lo saben las autoridades, lo sabe el subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros y nada están haciendo”.
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