Un tropiezo, una pérdida de equilibrio o un accidente dentro de la casa pueden parecer situaciones menores. Sin embargo, en los adultos mayores pueden tener consecuencias graves que pueden afectar directamente su movilidad e independencia.

Un estudio nacional publicado en 2026 analizó 40.912 hospitalizaciones por fractura de cadera registradas entre 2018 y 2022. El análisis encontró que el 76,7% tuvo una caída como causa externa, equivalente a cerca de 3 de cada 4 casos.

Al respecto, el Dr. Helmuth Reinhardt, especialista en Medicina del Deporte en Clínica de Recuperación de Lesiones CRL, explicó que el problema no termina con la lesión. “En una persona mayor, unos pocos días sin moverse pueden tener consecuencias funcionales importantes”, señala.

De hecho, 10 días de inactividad se han asociado con reducciones cercanas al 13% en la fuerza extensora de la rodilla y al 12% en la capacidad aeróbica. Además, el temor a volver a caer puede llevar a la persona a moverse menos, favoreciendo una mayor pérdida de fuerza y autonomía.

Señales de alerta

Caminar más lento, apoyarse en muebles o paredes, necesitar las manos para levantarse de una silla, tener problemas de equilibrio o evitar actividades por miedo a caer son algunas señales que pueden advertir una pérdida de capacidad física.

Por ello, según el especialista, ejercicios como levantarse y sentarse de una silla, subir escalones y trabajar progresivamente el equilibrio pueden ayudar a conservar la autonomía. Esto, ya que los programas de ejercicio pueden reducir en aproximadamente un 23% la tasa de caídas.