Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 que presentó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) delinean cómo ha cambiado la población capitalina en el último lustro.

​En los últimos cinco años se registró un descenso en la fecundidad entre la población de la Ciudad de México, la cual pasó de un promedio de 1.7 hijos por mujer en 2020 a 1.5 para 2025.

Se trata del promedio de hijos más bajo entre las entidades federativas del país. Por alcaldías, Benito Juárez fue la que registró la cifra más baja, con un hijo en promedio, en contraste con Milpa Alta, que reportó un promedio de 1.8.

​A la par que disminuyó la cantidad de hijos que tuvieron los capitalinos, los datos del Inegi mostraron un incremento en la soltería, la cual pasó de 37.2% de la población encuestada en 2020 a 40.2% para 2025.

Fuente: Encuesta Intercensal 2025 del Inegi

En contraste, la proporción de personas casadas disminuyó de 29.9% en 2020 a 26.2% en 2025.

Por otro lado, la unión libre se mantuvo en 17.1%; el porcentaje de población divorciada tuvo un aumento de 3% a 3.2%, mientras la separada pasó de 6.9% a 6.6% en estos cinco años.

Los datos de la encuesta revelan una población más envejecida respecto a la de cinco años atrás, a la par de que la población joven mostró un decremento.

Por ejemplo, la distribución de la población de 60 años de edad en adelante pasó de ser 16.2% en 2020 a 19.8% para el año pasado, mientras que la población joven de 15 a 29 años se redujo de 23% a 21.7% en cinco años, y el porcentaje de pequeños de cero a 14 años bajó de 18% a 14.4%.

​Este cambio en la demografía de la Ciudad se puede explicar por diferentes factores que van desde lo social hasta lo económico, señala a EL UNIVERSAL Javier Santiago Castillo, profesor del departamento de Sociología de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM Iztapalapa.

​Respecto a la disminución en los matrimonios, el especialista indica que existen factores de carácter social; por ejemplo, que las antiguas redes de apoyo para los recién casados se han modificado a la par que las familias extensas “están en proceso de extinción”, es decir, el apoyo de la madre, el abuelo, la abuela o de los suegros y los parientes cercanos para acompañar la crianza de los hijos “es más complejo en una urbe” como la capital del país.

Advierte que “la vida urbana es un factor definitivo” que impacta en si los jóvenes piensan o no en casarse, pero también lo es el factor económico.

​“La vivienda en las ciudades es muy cara; el arrendamiento de la vivienda, no estoy hablando ni siquiera de la compra, los créditos para la compra de vivienda son muy complicados porque hay que tener un ingreso relevante. Por ejemplo, no en una zona lujosa, en una zona media, un departamento de 60 metros cuadrados debe costar entre 3 millones y 4 millones de pesos”, señala.

Al respecto, Regina Dorantes, socióloga de la UNAM, resalta en entrevista con esta casa editorial el término de “hiperindividualización”, pues destaca que en el contexto actual las personas han cambiado sus intereses hacia la individualidad, dejando a un lado los intereses colectivos y tradicionales como se hacia anteriormente.

“A partir de este siglo empezamos a notar una baja en los intereses colectivos tradicionales como la Iglesia, el matrimonio, ciertas tradiciones que las personas han dejado de ver como parte de una colectividad. Lo que sucede es que en la hiperindividualización, las personas se centran más en sí mismas. Por ejemplo, en la parte del cuidado personal: el ejercicio, ir a terapia, viajar”, reflexiona.

​En el aspecto laboral, los datos del Inegi indican que la tasa de participación económica en la Ciudad de México fue de 59.2% en 2025, lo cual significa un aumento respecto a 2020, cuando el porcentaje fue de 58.1%.

En este lustro, las mujeres aumentaron su presencia en el mercado laboral de 47.8% en 2020 a 49.7% en 2025, mientras que los hombres pasaron de 69.7% en 2020 a 70.1% para el año pasado.

​Con 62.3% de la población ocupada, el sector de servicios de transporte, comunicación, profesionales, financieros y gobierno fue el sector económico en el que más capitalinos se desempeñaron en 2025.

​Movilidad, la cruz de todos los días

En el rubro de movilidad cotidiana, la encuesta del Inegi dejó ver que 26.3% de la población capitalina ocupada invirtió entre 31 minutos y una hora para trasladarse a su lugar de trabajo, mientras que 16.7% demoraba entre una y dos horas.

A la par de lo anterior, los traslados de hasta 15 minutos presentaron una reducción entre 2020 y 2025, de 18.4% a 15.4%.

Además, 14.5% de trabajadores reportaron que no se trasladaban para realizar su trabajo, porcentaje más alto que el de 2020, antes de la pandemia de Covid-19, cuando 11.3% de la población reportaba no trasladarse para trabajar.

Regina Dorantes destaca el impacto de la digitalización en la forma en que convive la población, al igual que en el ámbito laboral, sobre todo “después de pasar una pandemia en la que se digitalizó básicamente todo, hasta las relaciones interpersonales”.

Afirma que la dinámica en la Ciudad “ha cambiado”, pues considera que tras la crisis de salud de hace unos años pareciera que la población joven se adaptó a nuevas formas de trabajo y de comunicarse más rápido, mientras que, advierte, la adaptabilidad de la población mayor es distinta: necesitan movilidad hacia sus espacios de trabajo, por lo que adaptarse a esos cambios les cuesta más.

​Respecto a los medios de transporte utilizados por los trabajadores de la Ciudad de México para acudir a sus empleos, el autobús, combi o Trolebús se ubicaron en el primer lugar de la lista, con 34.7%, a pesar de que su uso bajó frente a 39.5% registrado en 2020.

En cambio, la movilidad a pie registró un repunte en estos años, al pasar de 31.0% a 34.5%, lo que posicionó a esta forma de movilidad como la segunda opción más recurrida, seguida por el Metro o Metrobús, con 27.2%, y el automóvil o camioneta, con 24.7%.

Asimismo, la Ciudad de México se ubicó como la segunda entidad a nivel nacional con mayor proporción de habitantes que trabajan fuera de su municipio o demarcación de residencia, con lo que representa a 34.1% de la población en 2025.

Enfermedades del corazón

En su edición del 30 de septiembre, EL UNIVERSAL publicó que —de acuerdo con la encuesta del Inegi— los malos hábitos alimenticios, estrés y sedentarismo son algunas de las condiciones de la vida actual que repercuten en que las enfermedades cardiovasculares se mantengan como la principal causa de muerte entre la población capitalina.

​Con 4 mil 225 muertes registradas entre enero y marzo de 2026, las enfermedades del corazón se posicionaron como la principal causa de deceso entre la población de la Ciudad de México.

Si bien especialistas señalaron que entre los 50 y 60 años es cuando estas enfermedades se detonan con mayor frecuencia, también se recomienda realizar estudios y conocer los niveles de colesterol en sangre desde la infancia, a fin de determinar si existe alguna condición por la cual sea necesario poner mayor énfasis en el cuidado de la alimentación o incluso hacer uso de medicamentos, aunque la persona sea joven.

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