Este 2 de octubre se cumplen 58 años de la Matanza de Tlatelolco, uno de los episodios más dolorosos de la historia de México.
Como cada año, estudiantes y colectivos salen a las calles de la Ciudad de México y de otras partes del país para recordar a las víctimas de la represión contra el movimiento estudiantil de 1968.
Lo que comenzó con una riña entre estudiantes en julio de aquel año escaló hasta convertirse en un conflicto con las autoridades, marcado por detenciones, enfrentamientos y la intervención del Ejército en planteles de la UNAM y el IPN. Pero ¿qué ocurrió la tarde del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas y cómo se llegó a una tragedia que, casi seis décadas después, sigue presente en la memoria de los mexicanos? A continuación te lo decimos.
¿Qué pasó el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco?
El 2 de octubre de 1968, cerca de 5 mil personas se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, para escuchar un mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), integrado por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Entre las principales exigencias del movimiento estaban la desaparición del cuerpo de granaderos y la liberación de los estudiantes detenidos durante las manifestaciones anteriores.
Sin embargo, la concentración terminó en una violenta intervención militar. Elementos del Ejército ocuparon distintos puntos de la plaza, mientras integrantes del Batallón Olimpia y agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) participaron en el operativo.
De acuerdo con las declaraciones oficiales de la época, entre 30 y 40 personas fueron asesinadas y mil 500 fueron detenidas. No obstante, la cifra de víctimas ha sido objeto de cuestionamientos y el número exacto de personas que murieron continúa siendo uno de los aspectos más controvertidos de estos hechos.
Los dirigentes del CNH se encontraban en el tercer piso del edificio Chihuahua cuando comenzó el operativo. Según la reconstrucción de los acontecimientos, los militares tenían como objetivo detener a los líderes estudiantiles, mientras las fuerzas desplegadas tomaban posiciones en diferentes puntos de la plaza.
Los disparos se extendieron por la zona. Entre los edificios desde los que se reportaron detonaciones estaban el Chihuahua, 2 de Abril, ISSSTE, Molino del Rey y Revolución de 1910. También se ocuparon departamentos y azoteas de alrededor de 12 edificios, donde había tiradores con armas de alto poder.
Las escenas de aquella tarde quedaron registradas en fotografías que circularon en medios nacionales e internacionales. En ellas se observaba a jóvenes ensangrentados, golpeados y detenidos, así como a madres que buscaban a sus hijos entre la confusión y la presencia de soldados.
Pero la violencia de ese día no surgió de la nada. Para entender cómo se llegó a la tragedia, es necesario regresar a julio de 1968, cuando una pelea estudiantil desencadenó una serie de acontecimientos que enfrentaron a los jóvenes con las autoridades.
¿Cómo comenzó el movimiento estudiantil de 1968?
El origen inmediato del conflicto se remonta al 22 de julio de 1968, cuando estudiantes de la Vocacional 5 del IPN se enfrentaron a jóvenes de la preparatoria particular Isaac Ochoterena en la zona de La Ciudadela. La riña incluyó golpes y pedradas, pero el problema no terminó ahí.
Al día siguiente, estudiantes de la preparatoria particular buscaron tomar represalias contra los jóvenes del Politécnico. Durante el enfrentamiento intervinieron los granaderos, quienes golpearon a varios estudiantes.
La actuación policial provocó indignación entre los politécnicos, que convocaron a una marcha para el 25 de julio. Sin embargo, las autoridades los acusaron de agitadores en un momento especialmente delicado para el país, pues se acercaba la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 1968.
Además, la movilización coincidió con una marcha organizada por el Partido Comunista para conmemorar la toma del Cuartel Moncada, acontecimiento vinculado con el inicio de la Revolución cubana.
A partir de entonces, las protestas continuaron y el conflicto comenzó a extenderse entre las comunidades estudiantiles. La respuesta de las autoridades y la intervención de las fuerzas de seguridad alimentaron el descontento de los jóvenes.
¿Por qué entró el Ejército a las escuelas de la UNAM y el IPN?
Uno de los momentos que agravó el conflicto ocurrió el 30 de julio de 1968, cuando un bazucazo destruyó una enorme puerta de la entonces Preparatoria 1 de la UNAM, ubicada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
El hecho provocó indignación entre los universitarios, no solo por los daños al inmueble, sino también por la intervención del Ejército, que habría ocurrido a petición del entonces regente del Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal.
Ese mismo día, soldados ingresaron a las preparatorias 2 y 3, así como a las vocacionales 2 y 5. Durante los operativos, varios estudiantes fueron sacados de los planteles y detenidos.
La presencia militar, incluso con tanques, elevó la tensión. Como respuesta, distintas facultades de Ciudad Universitaria se sumaron al paro que había comenzado en preparatorias y escuelas vocacionales.
En medio de las movilizaciones, los estudiantes adoptaron la señal de la letra V con los dedos, acompañada de la consigna «Venceremos», un símbolo también utilizado durante la Revolución cubana.
El 1 de agosto, el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, convocó a una marcha para unir a universitarios y politécnicos en rechazo a las acciones policiales y militares contra los estudiantes.
A partir de ese momento, el movimiento definió su pliego petitorio y las protestas adquirieron una mayor organización.
¿Qué fue la Marcha del Silencio de 1968?
El 13 de septiembre de 1968, miles de estudiantes participaron en la llamada Marcha del Silencio, una de las movilizaciones más representativas del movimiento estudiantil.
La protesta llamó la atención porque los participantes recorrieron las calles sin gritar consignas. Algunos se cubrieron la boca y otros llevaron velas, en una manifestación que buscaba demostrar que los estudiantes podían organizarse sin recurrir a la violencia.
La movilización representó un desafío para el expresidente Gustavo Díaz Ordaz, quien ya había expresado su postura frente a las protestas.
Durante su informe de gobierno, el mandatario hizo referencia al conflicto estudiantil con una frase que quedaría ligada a aquellos acontecimientos: "Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite y no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo mundo ha venido sucediendo".
Días después, la tensión volvió a aumentar. El 19 de septiembre, el Ejército ingresó a Ciudad Universitaria, con lo que se vulneró la autonomía de la UNAM.
La Secretaría de Gobernación, encabezada por Luis Echeverría, sostuvo que la intervención se debía a que los estudiantes realizaban actividades ajenas a las académicas.
El 24 de septiembre, las fuerzas militares tomaron el Casco de Santo Tomás y Zacatenco, dos de las principales instalaciones del IPN.
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