La Aerolínea del Estado Mexicano, mejor conocida comercialmente como Mexicana de Aviación, recibió el sábado pasado, 26 de septiembre, su décima aeronave, lo que significa que cuenta ya con la mitad de su flota.

Y porque me parece importante, antes de hablar propiamente del evento, quiero empezar diciéndoles a mis lectores que “traer” esta aeronave no es tan sencillo como parece.

Lo digo fuerte y claro, todas las voces (y no son pocas) que están en contra de este proyecto de aerolínea estatal, coinciden en el mismo “argumento”: que es un elefante blanco, que es un intento fallido que echa nuestros impuestos a la basura, y con aires de suficiencia y elevada moral añaden que la aerolínea no cuenta con un plan de negocios, y que va a fracasar.

Además de ser un discurso rancio, que exuda la hiel de la derecha neoliberal y opositora del país, yo difiero completamente -y ustedes lo saben- por una simple y sencilla razón, porque como sobrecargo de la antigua Mexicana de Aviación aprendí muchas cosas, pero algo valiosísimo para mí, fue conocer desde sus entrañas para qué sirve la industria aérea.

Más allá de transportar almas y mercancías, es una declaración de soberanía nacional; es un tema que pocos entienden, y por eso todos los días lo subo a la palestra desde este espacio; se requiere que todos entendamos el tamaño y la envergadura de navegar por los cielos mexicanos.

Y no es solo exaltar desmesuradamente lo nacional frente a lo extranjero; si revisamos, encontraremos que en la gran mayoría de los países, su aviación no es totalmente privada, como estos sesudos analistas quieren hacerle creer su público. La realidad es que son muchas las maneras en la que los gobiernos de los países intervienen en su aviación.

No existe una sola fórmula para llevar a cabo una regulación de la aviación comercial, pero va desde quienes tienen sus aerolíneas de Estado, los que participan en alguna proporción dentro de las líneas aéreas, y quienes a través de diversos subsidios apoyan a su aviación; incluso hay estados que tienen “de todo un poco” dentro de su industria aérea.

Por eso les comentaba que no hay una sola vía para gestionar la aviación comercial en los países del mundo. Para mucha gente el tema de conectividad es algo que no termina por entender, y por eso llevan la discusión al terreno de “las ganancias y las pérdidas”, porque para ellos la palabra “inversión” pasa de largo y no existe.

Ninguna empresa comienza obteniendo ganancias, todas registran “pérdidas” en un inicio, hasta que llegan a su punto de equilibrio. En la aviación se tiene estudiado -desde hace muchísimos años- que para poder volar sin ningún apoyo por parte del gobierno, se requieren de cinco años; todas (y recalco: ¡todas!) las aerolíneas en este país, cuando nacieron, tuvieron precisamente este apoyo por parte del gobierno en turno.

Y más aún, la antigua Mexicana y Aeroméxico, son dos empresas a las que estamos pagando su rescate, desde que grupos privados que las estaban gestionando, las tronaron y luego entraron a la panza del FOBAPROA, ahora llamado IPAB; esa es la razón por la que el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) creó CINTRA, la controladora que manejó ambas aerolíneas hasta 2006 y 2007 respectivamente.

Fue bajo la administración del gobierno cuando ambas aerolíneas crecieron y se fortalecieron. Nadie me lo cuenta, lo viví en carne propia. Yo entré a volar en la antigua Mexicana y en 2001 era una empresa que estaba cumpliendo su 80 aniversario, tenía poco más de 60 aeronaves.

Hoy la nueva Mexicana, con poco más de dos años y nueve meses, cuenta ya con 10 aviones, la mitad de la flota planeada. Es importante no perder de vista que el tipo de aviación comercial que ofrece en la actualidad es un modelo de “aviación regional”, conectando México con México, y por supuesto, empujando el polo de desarrollo que hoy significa el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

Los motivos de quienes se oponen tanto a la aerolínea como al aeropuerto, en realidad no son “económicos”, sino porque claramente tienen un sesgo político que les impide ver que la aviación no tiene colores ni partidos, la aviación en general beneficia a todo el país, sin importar las filias y fobias políticas.

Por supuesto que la nueva administración de Mexicana, a cargo del general Leobardo Ávila, tiene un plan de negocios muy sólido y bien pensando. Para el próximo año (el cuarto año de subsidio a la aerolínea), y con la llegada del total de la flota, estarían llegando precisamente al anhelado punto de equilibrio; en buen español y para que se entienda bien, acortarán un año el tiempo con subsidio gubernamental, siendo cuatro en lugar de cinco.

Y por si fuera poco, se realizó una encuesta que no le ha caído nada bien a todos los que se la pasan criticando a la aerolínea, referente a la satisfacción al cliente, y la nueva Mexicana ocupó el segundo lugar, detrás de la aerolínea bandera, Aeroméxico.

Mexicana de Aviación recibe su avión numero 10

Además, de acuerdo con las propias métricas de Mexicana en cuanto a la satisfacción al cliente, están en un 99%, un porcentaje altísimo, y esto se debe a varios factores: un excelente servicio en todas las fases que opera la línea aérea, compra de boletos, mostradores, personal de tráfico, el personal de cabina de pasajeros, un servicio a bordo de excelencia, mantenimiento de las aeronaves, así como pilotos muy bien capacitados.

Lo sé porque trabajé muchos años en ese ramo, las áreas más álgidas de todo el proceso para realizar un vuelo son mostradores, tráfico y los sobrecargos quienes pasan más tiempo con los pasajeros. Y si en esos tres puntos refuerzas la atención al cliente, sin dejar de lado los protocolos de seguridad, estamos hablando de un éxito para tú línea aérea.

A eso hay que sumarle las rutas y frecuencias, que se construyen poco a poco. La gente tiene la peregrina idea de que con un mensaje de WhatsApp se entregan las rutas y las frecuencias, pero no es así. A veces abrir un nuevo destino puede tardar años; aquí una anécdota: la ruta que tenía la antigua Mexicana a Londres, tardó más de 30 años en concretarse.

La nueva Mexicana no es un barril sin fondo, mucho menos un capricho; hoy cumple una función vital que es la de operar regionalmente dentro del país, llevándote a lugares donde otras líneas aéreas no van, como es el caso de Ixtepec o Ciudad Victoria (dónde nació mi papá), con un factor ocupacional entre el 65% al 70% en promedio, ya que tiene rutas donde la ocupación diaria ya es del 100%. Hoy es la cuarta línea aérea que mueve más pasaje dentro del país, desbancando a Transportes Aéreos Regionales (TAR).

Pero dejemos de lado a todos los malquerientes de la nueva Mexicana, y hablemos de la llegada de la décima aeronave.

Tuve el placer y honor de recibir este equipo modelo Embraer 190-E2, con capacidad para 108 pasajeros, cuyo interior -por cierto- se fabrica en Chihuahua, con su configuración de dos asientos de cada lado del pasillo; un avión que consume 25% menos combustible y que además es súper silencioso y muy cómodo.

El Ballet Folklórico Social Ozumbilla, junto con una representación de la Federación Mexicana de Charros, engalanaron el evento al presentar dos bailes tradicionales del Estado de Jalisco: el Jarabe Tapatío, vestidas ellas de Chinas Poblanas y después el Son de la Negra.

También estuvo la titular de la Secretaría de Turismo del Estado de Hidalgo, Elizabeth Quintanar, y la Secretaria de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Tizayuca Hidalgo, Bertha Soto Arenas.

Con la llegada de la décima aeronave se ha cumplido un hito, ya que en tiempo récord cuentan con la mitad de la flota programada para operar, y posteriormente seguir creciendo, porque la aviación es así, se van abriendo nuevos destinos y algunos cuajan otros no, el chiste es seguirle buscando y acercando a que más gente se anime a volar; un hecho irrefutable es que aquellos que ya han volado en la nueva Mexicana han tenido una fabulosa experiencia.

Más allá del ruido mediático que hacen sus detractores, en los hechos Mexicana demuestra calidad y calidez en el servicio, así como lo más importante: conectividad aérea, que se traduce en soberanía nacional, porque los cielos de México son nuestros, por eso defiendo a capa y espada este proyecto, además de estar orgullosa de ver de nuevo surcar los cielos el nombre de la que fuera mi escuela, mi empresa, mi universidad de vida.

Ustedes no tienen idea de lo doloroso que fue mirar el cielo en 2010 y descubrir que ya no existía más mi empresa y ver el cielo casi vacío; muchos no lo recuerdan, o ni siquiera se dieron cuenta del silencio que se hizo cuando Mexicana dejó de volar.

Hoy una nueva empresa surge y lleva su nombre muy en alto, dándole oportunidad a la gente de conocer otro tipo de aviación, no la tradicional y tampoco la bajo costera; es la aviación regional, con su propio tipo de mercado, y por supuesto haciendo uso de todo lo que actualmente ofrece la aerolínea, como el programa de lealtad con Banca Mifel, ya que los planes que te dan para viajar son para que no tengas que hacer nada más que poner tu presencia con sus VTP´s (Viaje Todo Pagado).

Mexicana se está convirtiendo para muchos en una gran opción para sus viajes, por precios, por comodidad, por el servicio y saliendo del AIFA, un aeropuerto que tiene muchísimas formas para llegar, y gracias ahora al tren cada vez hay más pasajeros.

Pero voy de nuevo con mi cantaleta, Roma no se hizo en un día, el crecimiento de una aerolínea no es de un día para otro, y no se obtienen ganancias al segundo día de operaciones, seamos serios. Desde aquí reconozco el esfuerzo que hacen y sé que con el paso del tiempo, todos los detractores se van a tener que comer todas y cada una de sus palabras. De mí se acuerdan, porque la primera, siempre será la primera.