A 24 años de trayectoria analizando los claroscuros del mercado energético, el economista y director general de GMEC, Gonzalo Monroy, advirtió que el desarrollo económico de México se encuentra en una encrucijada crítica.
Lejos de los discursos oficiales optimistas, el país enfrenta un déficit estructural severo que está ahuyentando inversiones multimillonarias.
En entrevista con EL UNIVERSAL para el foro "Energía en Movimiento 2026", el especialista apuntó que el mayor obstáculo para detonar el crecimiento industrial y el nearshoring se resume en una brecha insostenible: México tiene infraestructura de 2018 para atender la demanda real de 2026.
Capacidad instalada, pero sin rutas de salida
El problema principal en el sistema eléctrico mexicano no radica únicamente en la capacidad de generar energía, sino en cómo transportarla. Monroy señaló que la transmisión continúa siendo un monopolio reservado al Estado desde 1960, un sector donde los avances han sido mínimos frente al vertiginoso ritmo de consumo actual.
“Hoy nos damos cuenta que, a pesar de los mejores esfuerzos de saliva del Gobierno Federal, [...] tenemos la infraestructura del 2018 con la demanda de 2026. Eso te explica el porqué tenemos apagones en las dos penínsulas o nos damos cuenta que la CFE va corriendo contrarreloj con cerca de tres años de retraso en sus inversiones”, advirtió el analista.
La saturación y falta de redes están cobrando factura económica directa. Zonas industriales clave e inversionistas de centros de datos que buscan instalarse en estados como Querétaro, Durango y Coahuila se topan con negativas de suministro inmediato por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que los orilla a desviar sus capitales hacia países como Panamá o Costa Rica.
Gas natural y transición energética: ni dogmas ni fórmulas mágicas
Al abordar el papel de los hidrocarburos y las energías limpias, Monroy subrayó que ninguna economía respetable en el mundo sobrevive operando al 100% con fuentes intermitentes como la solar o la eólica sin un respaldo firme.
Aunque el país cuenta con un potencial geográfico extraordinario, con zonas de clase mundial para energía eólica y solar, la falta de una planeación flexible y realista sigue ahuyentando al capital privado.
“La CFE y la Secretaría de Energía han errado cuando hablan de la planeación vinculante, porque hay cosas que están fuera de su control, como los tiempos de entrega de turbinas a nivel global. La Secretaría de Energía (Sener) piensa que vivimos en un mundo donde lo que se dice se cumple”, criticó.
El futuro energético de México exige inversión y competencia
Para el especialista, el mayor mito que se debe derrumbar no es técnico, sino conceptual: entender que la estabilidad simulada ya no le sirve a México y que se requiere una urgente inyección de recursos y competencia en el sector.
Finalmente, Monroy sintetizó el panorama nacional en un diagnóstico que retrata, desde su perspectiva, la urgencia de cambiar el rumbo antes de que la falta de suministros limite aún más el desarrollo del país.
“Estamos en déficit y tenemos la infraestructura de 2018 con la demanda de 2026. Vamos retrasados, vamos tarde. La energía más cara es la que no se tiene”, concluyó.
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