Durante décadas, Michael Douglas y Kathleen Turner sostuvieron la misma versión cada vez que les preguntaban por el supuesto romance entre ellos: tenían una química extraordinaria, pero nunca había pasado nada. Ahora, 40 años después, el actor decidió revelar que la historia en realidad fue otra. En sus nuevas memorias, "One Helluva Ride", contó que fueron amantes durante el rodaje de "Tras la esmeralda perdida", la película de 1984 que los convirtió en una de las duplas más recordadas de Hollywood.
La revelación forma parte de un adelanto exclusivo de las nuevas memorias de Michael Douglas que publicó la revista People. One Helluva Ride, que saldrá a la venta el 6 de octubre, recupera episodios de su vida personal y profesional y, entre ellos, esta historia que tanto él como Turner mantuvieron en secreto durante décadas.
La química que traspasó la pantalla
Cuando Douglas y Turner se conocieron, el actor ya estaba involucrado en la producción de "Tras la esmeralda perdida". Según cuenta en su libro, primero pensó en Debra Winger para interpretar a Joan Wilder, la escritora de novelas románticas que se embarca en una aventura en Colombia para rescatar a su hermana. Finalmente, el papel quedó en manos de Turner, a quien Douglas conoció durante un almuerzo para hablar sobre el personaje.
La atracción, según recuerda el actor, fue inmediata. Turner tenía entonces 29 años y acababa de llamar la atención por su trabajo en Cuerpos ardientes. Douglas, de 39, estaba separado de su esposa, Diandra, con quien tenía un hijo, Cameron, y, según contó, ambos mantenían otras relaciones. “Kathleen era inteligente, divertida y sexy, con una voz profunda y sensual que se convirtió en su sello. Me gustó inmediatamente y nos sentimos atraídos el uno por el otro”, repasó el actor.
La intensidad del vínculo también se trasladó a la película. Douglas interpretó a Jack Colton, un aventurero que ayuda a Joan a atravesar la selva mientras entre ambos nace una historia de amor. La atracción entre los dos fue tan evidente que, durante años, el público sospechó que lo que se veía en la pantalla tenía un correlato fuera de ella.
Durante años, la versión oficial fue que tenían una química increíble, que ambos eran, como había dicho Turner, “terribles coquetos” y que habían estado tentados, pero que nunca había pasado nada entre ellos. Incluso la repitieron cuando volvieron a trabajar juntos en El método Kominsky. Esa versión, según reveló Douglas ahora, era mentira.
Un romance a escondidas
“Durante la producción de Tras la esmeralda perdida, Kathleen y yo nos enamoramos perdidamente y comenzamos una relación”, escribió Douglas. No se trató de un encuentro pasajero, sino de un vínculo que se desarrolló mientras pasaban largas jornadas juntos.
Después de un día de filmación en la selva, solían salir a comer con el resto del equipo. Más tarde, cuando todos se habían retirado, Douglas cuenta que se escabullía hasta la habitación de Turner. Al secreto, contó, lo mantuvieron incluso en el set: ni el director Robert Zemeckis ni Danny DeVito, coprotagonista de la película, sabían lo que ocurría entre ellos.
La situación se complicó cuando Diandra viajó a México con Cameron, el hijo de ambos, que entonces tenía cinco años. Douglas cuenta que se alegró de tenerlo cerca, pero la llegada de su familia alteró la dinámica del rodaje. “Mientras Bob y Danny no tenían idea de mi relación con Kathleen, Diandra empezó a sospechar. Supongo que fue intuición de mujer. En algún momento, se quedó a solas con Kathleen y le dejó en claro que todavía estábamos casados. Su visión de los términos de nuestra separación era diferente de la mía. Eso hizo que Kathleen se detuviera. No quería interferir”, escribió Douglas para explicar el comienzo del final de su amorío.
Después de aquella visita, Douglas y Turner terminaron la relación y él volvió con Diandra. “Lo hice por Cameron”, escribió el actor, aunque reconoció que no deberían haber vuelto a estar juntos.
Una historia que quedó en la pantalla
La separación sentimental no terminó con la relación profesional. Tras la esmeralda perdida fue un éxito y 20th Century Fox quiso rápidamente una segunda parte, pero Turner se negó a regresar. El estudio llegó a demandarla por 25 millones de dólares por incumplimiento de contrato y la actriz contrató al abogado Roy Cohn para defenderla. Finalmente, la demanda quedó atrás y Turner aceptó participar en La joya del Nilo (1985). Para entonces, las diferencias con Douglas habían quedado en el pasado.
“Mientras estábamos sentados uno frente al otro, reconstruyendo la película, sentía que, en cierto modo, también estábamos reparando nuestra relación y, finalmente, dejando atrás todo lo que había ocurrido. Intercambiábamos páginas, negociábamos líneas, nos reíamos de las escenas e imaginábamos a nuestros personajes enfrentándose de todas las maneras posibles... Se sentía bien saber que habíamos vuelto a estar en buenos términos”, concluyó Douglas.
Después de La joya del Nilo, Douglas y Turner volvieron a compartir pantalla en La guerra de los Roses (1989) y, décadas más tarde, en El método Kominsky (2021). La amistad entre ambos se mantuvo a lo largo de los años y, antes de incluir la historia en sus memorias, Douglas incluso le pidió permiso a Turner para contarla.
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