La pasión de Mike Tyson (Nueva York, 60 años) por las palomas ha quedado bien documentada a lo largo de los años. “Me fascinan desde niño y aún hoy me brindan mucha paz. La gente siente curiosidad por saber por qué les tengo tanto cariño. La respuesta es sencilla. Es porque no son difíciles de entender”, escribió el exboxeador en una columna para The New York Times en 2011. “Mis pájaros nunca me juzgaron ni me hicieron sentir inferior” o “las palomas fueron mi primer amor” eran otras de las revelaciones de Tyson en ese escrito en el que contaba que llegó a ser el campeón del mundo del peso pesado gracias a una paloma: “Cuando un matón que me acosaba mató a una de mis aves delante de mí, perdí los estribos y empecé a pelear con él. Si no hubiera sido por este tipo que lastimó a mi querido animal, tal vez nunca habría tenido el deseo de pelear”. Pero ahora una paloma gigante parlante puede costarle dos millones de dólares —casi 1,8 millones de euros— por negarse a participar con ella en una campaña publicitaria.

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