Este 29 de septiembre se dio a conocer el fallecimiento del actor cubano-mexicano Otto Sirgo a los 79 años. La noticia fue compartida por la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI), que lamentó la pérdida de quien desarrolló una trayectoria en el cine, el teatro y la televisión.
“Nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y compañeros”, escribieron desde su cuenta de X, antes Twitter.
Sirgo también era miembro del sindicato de la asociación.
El actor es recordado por su participación en producciones como “Lazos de amor”, “Rosa Salvaje” y “Niña amada mía”.
Hasta el momento se desconoce la causa de muerte.
La Asociación Nacional de Actores
— Asociación Nacional de Actores (@andactores) September 29, 2026
lamenta profundamente el fallecimiento de nuestro compañero
Otto Sirgo, miembro de nuestro Sindicato.
Nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y compañeros.
Descanse en Paz. pic.twitter.com/a72Qgoe1fH
¿Quién fue Otto Sirgo?
Más de cuatro décadas dedicadas al cine, el teatro y la televisión hicieron de Otto Sirgo uno de los rostros conocidos de las telenovelas mexicanas. Además de actuar, se desempeñó como director de escena y llegó a participar en más de 50 melodramas, alrededor de 30 obras de teatro y una decena de filmes.
Otto Sirgo Haller nació el 19 de diciembre de 1946 en La Habana, Cuba. La actuación estaba presente en su familia: era hijo del actor cubano Otto Sirgo y de la actriz Magda Haller, además de nieto de la actriz española Conchita Gentil Arcos, por lo que perteneció a una tercera generación dedicada a esta profesión.
Antes de comenzar su carrera artística, estudió Ingeniería Electrónica y, desde 1968, cursó Administración de Empresas Turísticas. Sin embargo, hacia finales de esa década llegó su debut con “La maestra inolvidable”.
Entre sus primeras películas se encuentran “La maestra inolvidable” (1969), con María Rivas; “El monasterio de los buitres” (1973), con Enrique Lizalde, y “Nosotros los pelados” (1984), con Héctor Suárez.
En televisión apareció en producciones como “Rosa Salvaje”, “Lazos de amor”, protagonizada por Lucero entre 1995 y 1996; “Por un beso”, “Lo que la vida me robó”, “Tres veces Ana”, “Agujetas de color de rosa” y algunos episodios de “Mujer, casos de la vida real”.
En 2018, Otto Sirgo contó a EL UNIVERSAL que, después de dejar de ser exclusivo de Televisa, tuvo que comenzar a buscar sus personajes mediante castings, una dinámica que hasta entonces no había experimentado.
“yo nunca lo había hecho, lo hice para Enemigo íntimo y me lo gané, hice casting para una película y no me lo gané, después hice casting con Netflix y me quedé, hice casting para otra serie y no me lo gané, así la vida del actor ahora”, dijo al reconocer los cambios en la industria.
En aquel entonces apareció en “Ingobernable” como Tomás Urquiza, padre de Emilia, personaje interpretado por Kate del Castillo, y también estuvo en “Enemigo íntimo”.
Posteriormente, se sumó a producciones como “Falsa identidad” y “Eternamente amándonos”, en 2023.
En 2026 continuó activo con “Doménica Montero”, junto a Angelique Boyer y Marcus Ornellas, además de “El precio de la fama”, producción de ViX con Mane de la Parra, Canta Andere y Livia Brito.
Otto Sirgo en el teatro
El escenario también fue parte importante de su trabajo. Entre sus obras se encuentra “P.D. Tu gato ha muerto”, en la que participó durante 12 años.
Por su labor artística recibió reconocimientos de TVyNovelas y, en 2015, el Micrófono de Oro por Excelencia Artística.
Su vida sentimental
Otto Sirgo estuvo casado con la también actriz Maleni Morales, conocida por sus participaciones en “Rosa Salvaje” y “Luz Clarita”. La pareja permaneció unida durante cuatro décadas y tuvo dos hijas, Valerie y Tania.
Maleni Morales falleció en noviembre de 2020 a causa de una trombosis pulmonar. La actriz también había enfrentado y superado un cáncer de pulmón.
Un mes después de su fallecimiento, Otto habló sobre la pérdida durante un programa de espectáculos y describió el proceso que atravesaba tras la muerte de su esposa:
“Como se pasa un proceso como este, con soledad, con recuerdos, con a veces negaciones, otras veces se te olvida que sucedió y vas a voltear a hablar y pues no está. Ahora si como dicen, con el síndrome de la silla vacía. Y pues, triste, triste”.





