Hay una señal que puede cambiarlo todo. Pauly está entrando en las horas decisivas. En San Fernando, Región de O’Higgins, la yegua permanece bajo vigilancia mientras el equipo del Centro de Reproducción Equina Los Abedules sigue cada modificación que pueda anunciar el comienzo del parto. Durante las últimas semanas los controles se hicieron cada vez más frecuentes y el monitoreo es día y noche.

En las entrañas de Pauly está la potranca que puede convertirse este viernes en el primer clon equino nacido en Chile. “Estamos todos muy ansiosos y contentos esperando su nacimiento”, cuenta la médico veterinario Carolina Urquidi, quien está a cargo del seguimiento de la gestación.

La fecha no es casual. La gestación equina llega aproximadamente a los 340 días y Pauly alcanza ese punto este viernes. El parto, si todo sigue como hasta ahora, será natural. No hay una cesárea programada ni una intervención destinada a adelantar el nacimiento. La misión del equipo es esperar y estar preparado.

“Comenzamos una asistencia que ya es un monitoreo 24/7 para lograr estar con ella en el preparto, durante el parto y en el posparto inmediato”, explica Urquidi. La frecuencia cardíaca del feto ha sido controlada semanalmente como una de las señales para evaluar su bienestar. También se han realizado ecografías para observar su desarrollo y el estado de la placenta. Después del nacimiento vendrá la evaluación neonatal, para determinar si la potranca necesita algún tipo de asistencia.

Clonación.

Pero la espera de estos días comenzó mucho antes. Hace casi dos años, cuando el equipo de Vi-Embryos, empresa de base tecnológica surgida al alero de la Universidad de Concepción, decidió intentar algo que hasta entonces no se había realizado en el país: trasladar a los caballos una tecnología que sus investigadores ya dominaban en otras especies.

La potranca que está por nacer es un clon de Capacidad, una yegua de polo considerada de alto valor genético. Pauly, en cambio, es la receptora: el animal que lleva la gestación, pero que no aporta el material genético que se busca preservar.

“En clonación, la genética es idéntica. Es lo mismo que pasa con los gemelos idénticos, que comparten el 100% de su genética”, explica Lleretny Rodríguez, doctora en Ciencias Veterinarias y académica de la UdeC.

La tecnología tiene una particularidad que explica el interés que ha despertado entre criadores, ya que permite conservar la genética de un animal incluso después de su muerte, siempre que sus células hayan sido previamente aisladas y almacenadas.

Esto resulta especialmente atractivo en caballos de alto rendimiento. Un ejemplar puede pasar buena parte de su vida compitiendo y no ser reproducido durante esos años. Cuando termina su carrera deportiva, puede haber envejecido o presentar problemas reproductivos.

La clonación abre otra posibilidad en guardar esa genética para el futuro. “Es la única forma de mantener ese pool genético de élite prácticamente para siempre”, señala Rodríguez.

Una cosa era clonar bovinos y otra muy distinta hacerlo con caballos. El grupo de Rodríguez había participado en la producción de los primeros clones bovinos en Chile en 2008 y acumulaba años de experiencia en reproducción de rumiantes. Pero las diferencias fisiológicas entre especies obligaron a comenzar prácticamente desde cero.

Capacidad, la yegua donadora del material genético para su clonación.

El proyecto se inició a fines de 2024 y en abril de 2025 se obtuvieron las primeras líneas celulares de animales de alto valor y comenzó la estandarización del procedimiento. En septiembre del año pasado llegaron los primeros embriones que permitieron avanzar a la etapa de transferencia.

Fueron cinco embriones los que se transfirieron inicialmente. Varias gestaciones comenzaron, pero se fueron perdiendo durante el proceso. Solo una continuó después de los primeros 45 días. La que lleva Pauly.

En animales clonados, una de las etapas más delicadas es la placentación. Si la placenta no logra sostener adecuadamente el desarrollo fetal, la gestación puede terminar en aborto. Por eso el embarazo de Pauly ha sido seguido con ecografías, controles hormonales, mediciones del flujo sanguíneo y frecuencia cardíaca. Hasta ahora, los controles muestran un desarrollo fetal normal.

Para Urquidi, todo comenzó con una pregunta. Si la clonación equina ya se utilizaba en distintos lugares del mundo, ¿por qué Chile no podía hacerlo? “Hoy día en Chile existen caballos de genética supervaliosa. Entonces, no veo la razón de por qué tenemos que quedarnos atrás”, dice.

Fue ella quien puso en contacto a los especialistas de reproducción equina con el equipo de Vi-Embryos y quien facilitó el vínculo con los propietarios de Capacidad. A partir de ahí comenzó un trabajo conjunto para facilitar la gestación.

Ahora, todo ese proceso se concentra en una sola yegua. Pauly lleva más de 320 días de gestación. El equipo conoce sus señales, mide sus cambios y espera que sea ella quien marque el momento.

Pauly está siendo monitoreada antes de dar a luz a una potranca clonada.

Si el parto ocurre este viernes, la escena será sencilla y, al mismo tiempo, inédita. Esto, ya que una yegua dará a luz en San Fernando a una potranca cuyo material genético fue obtenido de otra yegua.

Después vendrá la primera evaluación. Se comprobará su estado, se observará cómo se adapta a la vida fuera del útero y se verificará el resultado de casi dos años de trabajo.

Para Rodríguez, sin embargo, el verdadero logro comenzó antes de que existiera esta gestación. “El nacimiento del clon será como el premio”, dice. Lo que queda, después de la espera de este viernes, es una tecnología que el equipo asegura haber logrado estandarizar y que abre la posibilidad de producir clones equinos en Chile. Por ahora, nadie quiere adelantarse.

La potranca -que todavía no tiene nombre por cábala de los investigadores- puede nacer este viernes. Pero será Pauly, y no el calendario, la que finalmente decida cuándo comienza la cuenta regresiva.