Además de la música, los fans y el ambiente; el agua fue uno de los grandes protagonistas durante el concierto que Iron Maiden ofreció este viernes en el Estadio GNP Seguros de la capital.

Lo que comenzó como una broma de Bruce Dickinson con una botella durante “Rime of the Ancient Mariner”, terminó, unas canciones después, con miles de seguidores cantando bajo una auténtica tormenta.

“Desearía que esto fuera una buena representación del tequila, pero no. Agua. Agua por todas partes”, dijo el vocalista mientras levantaba la botella frente al público mexicano, sin imaginar que poco después el cielo escucharía sus palabras.

Y es que, cuando sonó “Run to the Hills” la lluvia comenzó a caer. Al principio fueron apenas unas gotas que hicieron que algunos asistentes sacaran impermeables, se cubrieran con chamarras o protegieran sus teléfonos; sin embargo, conforme avanzó el show, el agua aumentó hasta empapar la pista.

Para “Seventh Son of a Seventh Son”, el piso ya estaba completamente mojado y algunos asistentes optaron por buscar refugio. Otros, en cambio, decidieron quedarse frente al escenario y seguir saltando y cantando.

Miles de fans saltaron, cantaron y enloquecieron con la música de la banda británica. Foto: Carlos Mejía/ ELUNIVERSAL.

La escena contrastaba con la energía de Dickinson, que continuaba recorriendo el escenario y jugando con los asistentes como si el agua no existiera.

Y no era la primera vez que el vocalista conseguía una respuesta inmediata del público mexicano. Antes de la lluvia, durante “2 Minutes to Midnight”, les había pedido que gritaran más fuerte.

“No, no. ¡Griten para mí!”, reclamó después de escuchar la primera respuesta.

El público volvió a intentarlo y Dickinson sonrió.

“Muy interesante, ¿eh? Muy interesante”, respondió antes de continuar con el concierto.

Pero el juego con México no terminó ahí. Durante “Rime of the Ancient Mariner”, además de bromear sobre el tequila, Dickinson habló del albatros que forma parte de la historia de la canción y advirtió, entre risas, sobre lo que podría ocurrir si uno de esos pájaros pasaba sobre los asistentes.

Podría terminar haciendo sus necesidades sobre los sombreros de quienes estaban frente al escenario.

La referencia cobró una dimensión distinta poco después, cuando Dickinson apareció durante “The Trooper” con un sombrero de mariachi y la bandera mexicana, mientras Eddie hacía su aparición sobre el escenario con la bandera británica.

Para entonces, la lluvia ya era parte del espectáculo.

Durante “Hallowed Be Thy Name”, Dickinson apareció vestido de rojo y dentro de una estructura que acompañó la interpretación, mientras en la pista el público continuaba soportando el agua.

Cuando llegó “Iron Maiden”, la tormenta ya no importaba. Dickinson volvió a pedirles a sus fans que gritaran y recibió una respuesta que dejó claro que el aguacero no había conseguido apagar el ánimo.

“Nos veremos en un par de años, quizá antes”, dijo el vocalista.

Iron Maiden todavía tenía una última parte preparada. Para el encore, Dickinson apareció con vestimenta de piloto para interpretar “Aces High”, seguida de “Fear of the Dark”, uno de los momentos en los que el público tomó la voz para acompañar a la banda, y “Wasted Years”.

Antes de abandonar el escenario, Dickinson volvió a dirigirse a los asistentes.

“Ciudad de México, nos volveremos a ver. Los amamos. Cuídense al regresar a casa, tengan una gran semana, tengan un gran mes y tengan una gran puta vida, todos y cada uno de ustedes, porque se lo merecen. Nos vemos”.

La lluvia terminó, pero dejó la última imagen de la noche: miles de seguidores mojados de pies a cabeza, el piso convertido en un enorme charco y todavía frente al escenario después de más de dos horas de música.

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