Villahermosa, Tab.— Entre la figura de Andrés Manuel López Obrador y la reivindicación de que sólo el pueblo manda en México, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró en Tabasco una de las últimas estaciones de su gira nacional de rendición de cuentas por sus dos años de gobierno, en una tierra donde el apellido del expresidente forma parte de la historia política reciente del país.

Ante un Estadio Olímpico de Villahermosa lleno y con un aforo estimado de 18 mil personas, Sheinbaum habló de historia, soberanía, programas sociales, obras y de la llamada Cuarta Transformación. Pero, inevitablemente, la figura de López Obrador apareció como uno de los protagonistas de su relato.

“Todo lo que requiera Tabasco, aquí vamos a estar, para estar siempre cerca de la tierra de un hombre que pasó a la historia como el mejor presidente de México”, afirmó la Mandataria.

La frase llegó después de un recorrido por la historia que, según Sheinbaum, explica el origen de la Cuarta Transformación: la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana como antecedentes de un movimiento que, sostuvo, llegó por la vía pacífica.

Desde el templete, el gobernador Javier May Rodríguez colocó la escena en clave local. Recordó que Tabasco ha sido parte de las grandes transformaciones del país y afirmó que en estas tierras nació la Cuarta Transformación.

“El legado es resguardado por el segundo piso de la transformación”, expresó, al reconocer el liderazgo de Sheinbaum y recordar a López Obrador como el paisano que abrió el camino.

La reivindicación del expresidente se enlazó con uno de los mensajes que Sheinbaum ha repetido durante su recorrido por el país: la soberanía y la capacidad de los mexicanos para decidir su propio destino.

Horas después, durante su rendición de cuentas en Acapulco, Guerrero, la Presidenta retomó los Sentimientos de la Nación para afirmar: “La soberanía dimana del pueblo de México”.

“Sólo el pueblo puede determinar su destino. Ninguna potencia extranjera, ninguna élite puede determinar el destino de la patria”.

En Guerrero, sostuvo que “la mejor vacuna contra la inseguridad y la delincuencia es la educación”, al destacar la construcción de más escuelas.

En Tabasco, ese discurso sobre soberanía tomó otra dimensión. Mientras la Presidenta reivindicaba el legado de López Obrador, su hijo Andrés Manuel López Beltrán enfrenta controversias políticas y mantiene actividad rumbo al proceso electoral de 2027.

Ahí, el apellido López Obrador fue presentado como parte de una historia de transformación. Incluso entre los invitados estuvo José Ramiro López Obrador, hermano del expresidente.

Claudia Sheinbaum recordó los años previos a 2018 y defendió los resultados de la Cuarta Transformación con pensiones, becas, apoyos al campo, programas para jóvenes y personas con discapacidad, además de obras de infraestructura.

Pero antes de los anuncios colocó la memoria como punto de partida. “Los pueblos que no tienen memoria no tienen brújula”, dijo.

Tabasco fue una de las últimas paradas de una gira que comenzó después del Informe del 1 de septiembre en la Ciudad de México y que la Presidenta decidió llevar a los estados para convertir septiembre en un ejercicio de rendición de cuentas en territorio.

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