Diversas reacciones se generó tras la emergencia por el aluvión que sacudió este jueves a la comuna de Las Condes, la cual se desató luego de la activación de una quebrada.

La angustiante situación provocó pánico en los vecinos del lugar, entre quienes se encontraban en ese minuto en las calles afectadas, y también en los conductores de vehículos particulares y buses de RED, los que fueron arrastrados por la potencia de las aguas.

De hecho, el fenómeno generó considerables daños en las viviendas cercanas, centros comerciales y clínicas que se encuentran en el sector, específicamente en avenida La Plaza con Camino El Alba, cerca de General Blanche.

Con todos esos antecedentes, en las redes sociales surgieron algunos comentarios en tono de burlas hacia las personas que se vieron afectadas, cuestión que generó la indignación de Milagros, hija de Jorge Zabaleta.

“Estoy pa’ dentro con la poca empatía de algunas personas”, escribió en Instagram sobre algunos mensajes que pudo leer en el cibermundo en alusión el sector en el que ocurrió el desastre.

Y en esa misma línea, agregó: “Hay gente desaparecida, herida, familias con sus casas inundadas de barro, personas que lo perdieron todo, animales desaparecidos, ¿y aún así hay gente diciendo que no siente empatía, o peor todavía, burlándose? De verdad no entiendo cómo funcionan sus cabezas, hueón”.

“La madre naturaleza no discrimina a nadie. Las tragedias no distinguen entre regiones, clases sociales, ideologías, ni colores políticos. Hoy les tocó a ellos, pero mañana nos podría tocar a cualquiera de nosotros”, complementó.

El pedido de Milagros

Luego fue más allá y pidió que “así como todos nos unimos y apañamos cuando queda la cagada en Viña, en el sur o en cualquier rincón de Chile, ahora nos toca volver a hacerlo”.

“Al final somos todos chilenos y cuando una parte de nuestro país sufre, no podemos simplemente mirar para el lado“, recalcó.

Para cerrar, insistió en su punto y planteó que “no se trata de dónde pasó ni de quiénes son los afectados. Se trata de tener un mínimo de humanidad y empatía. No debería importar de dónde viene alguien para que su dolor nos importe”.