La edad suele asociarse al riesgo de caídas por la pérdida de capacidades físicas que puede ocurrir con los años. Sin embargo, un estudio del Departamento de Kinesiología de la Universidad Católica (UC) apunta a que existe otro factor relevante.

Para analizarlo, investigadores encabezados por el Dr. Gonzalo Varas evaluaron a 52 personas de entre 18 y 80 años. Primero midieron su potencia mediante un test de salto y luego simularon una pérdida repentina del equilibrio sobre una plataforma controlada por computador.

Al comparar ambos resultados, encontraron que la potencia muscular explicó cerca de la mitad de las diferencias en estabilidad entre los participantes. Además, al considerar este factor, la edad dejó de predecir por sí sola el riesgo de perder el equilibrio.

En esa línea, el equipo identificó de manera exploratoria un umbral de 26 W/kg asociado a una mejor estabilidad. Por debajo de ese valor, aumentó significativamente la posibilidad de caer dentro del experimento.

El investigador aclaró que se trata de un resultado preliminar que debe ser confirmado. Aun así, plantea que medir la potencia muscular podría ayudar a detectar deterioro funcional antes de la vejez, considerando que esta capacidad comenzaría a disminuir desde aproximadamente los 30 años.