Hay películas que buscan mantener al espectador al borde del asiento. Y hay otras que, cuando terminan, lo dejan ahí, sentado, incómodo, intentando responder qué habría hecho en el lugar de sus protagonistas.
Para Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez, eso es parte de lo que hace especial a Animals, el nuevo thriller dirigido y protagonizado por Ben Affleck que llega a Netflix este 9 de octubre.

En la cinta, un candidato a la alcaldía de Los Ángeles y su esposa deben enfrentar el secuestro de su hijo, mientras la búsqueda por conseguir el dinero del rescate comienza a revelar secretos capaces de poner en jaque todo lo que han construido. Paz y Méndez interpretan a Cecilia y Ramón, una pareja que también queda atrapada en este universo de decisiones límite.
“Es algo con lo que estamos muy en contacto en nuestro país, pero no solo en nuestro país”, reflexionó Paz sobre la experiencia de interpretar una historia marcada por la pérdida y la desesperación.
Para la actriz, uno de los desafíos estaba en comprender un dolor que puede parecer lejano, pero que exige un ejercicio profundamente humano: “Ponernos en los zapatos de los otros y poder entender el sufrimiento y el dolor de otra persona”.
Méndez, en tanto, encontró en la película una conexión con su propio trabajo junto a ACNUR, organización con la que colabora desde hace años. “Me ha tocado escuchar miles y miles de historias de migrantes”, contó, recordando relatos de separación familiar y personas obligadas a alejarse de sus hijos por circunstancias políticas y sociales.
“No es un final feliz para nada”
Por eso, para el actor, Animals representa algo más que un thriller. “Es muy lindo sentir que todo eso me estaba preparando para tener algo que decir sobre este personaje”, sumó. Y destaca que esas preguntas aparezcan dentro de una producción de gran alcance: “Es algo que celebro mucho, poder hablar de algo así en una película tan mainstream”.

Paz también reivindica esa posibilidad. La cinta, dice, puede entretener y abrir conversaciones al mismo tiempo. “Quizás mucha gente que no se había puesto a pensar en eso se ponga a pensar, se haga otras preguntas, pueda empatizar desde otro lugar”, planteó.
¿Y qué queda después de los créditos? Méndez advierte que la película no busca entregar respuestas cómodas. “No es un final feliz para nada”, adelantó, aunque evitó los spoilers. Para él, el desenlace tiene precisamente el valor de dejar una herida abierta. “Creo que es un final que hay que discutir”, expresó.





