El canciller de Argentina, Pablo Quirno, abordó la reciente controversia diplomática generada tras las declaraciones del ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, respecto a la soberanía y las relaciones comerciales con las Islas Malvinas. La autoridad trasandina desestimó la postura del secretario de Estado y reafirmó que el alineamiento válido para su país es el del Presidente José Antonio Kast.
La tensión se originó luego de que el titular de Defensa asegurara en el canal Polar TV que la comunidad magallánica tiene el derecho de ejercer comercio y diversas actividades en el archipiélago, refiriéndose a la zona como “Malvinas o Falklands”. Además, el secretario de Estado calificó al Reino Unido como un país amigo que ejerce soberanía desde hace dos siglos, instando a respetar la autodeterminación de los habitantes del territorio.
Ante este escenario, el diplomático argentino utilizó una entrevista con el medio Infobae para dar por cerrada la polémica. “Palabra de Presidente mata a palabra de ministro. Ya está, se acabó ahí”, sentenció Quirno, apelando a la posición oficial que el mandatario chileno ha mantenido sobre el histórico reclamo territorial de Buenos Aires.
La postura oficial del Ejecutivo sobre las Islas Malvinas
Para sustentar su réplica, el canciller Quirno hizo hincapié en la declaración conjunta firmada recientemente entre ambas naciones. En dicho documento, se estipula que la actual administración de La Moneda mantiene la tradición diplomática nacional y “apoya el reclamo de Argentina sobre las Malvinas”.
Asimismo, el representante trasandino recalcó que en el mismo texto oficial las autoridades chilenas “han indicado que no van a proveer apoyo logístico para explotación de recursos naturales en las Malvinas”, un punto considerado clave para la política exterior de la Casa Rosada y que choca directamente con la apertura comercial planteada por la cartera de Defensa.
Cabe recordar que las palabras originales de Barros no solo defendían el desarrollo económico regional de la zona austral, sino que también matizaban el apoyo territorial frente al conflicto internacional.
“Una cosa es respaldar un reclamo pero nosotros somos muy claros: respaldamos un reclamo como país frente a la posición de un país amigo pero de acuerdo al derecho internacional, respetando las voluntades e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”, explicó el ministro, reconociendo abiertamente la administración británica sobre la zona en disputa.





