Los sonidos del viento, la lluvia y los pájaros de Valdivia entrarán al domo. La música de trompetas y violines recorrerá el espacio, así como las imágenes en alta definición que se proyectarán sobre la esfera. En el centro del escenario, el pianista Danor Quinteros abordará en vivo una de las obras más exigentes de Johann Nepomuk Hummel. Lo acompañará la Orquesta de Cámara de Valdivia en un registro grabado, que gracias a la tecnología envolverá al público en 360 grados.

Paolo Bortolameolli, batuta titular de la Filarmónica de Santiago, es uno de los impulsores de Inside Valdivia, espectáculo inmersivo que se estrenará el próximo 9 de octubre en Esfera MET, Vitacura. El concierto reúne a Clásica No Convencional (CNC), proyecto que lleva repertorio clásico a espacios inusuales, y a CRTIC, laboratorio dedicado a buscar soluciones tecnológicas para la creatividad.

-Ambos proyectos buscan conectarse con la audiencia actual y comunicarle un mensaje de una forma contemporánea. Pero jamás transgreden el fondo de ese mensaje, porque el verdadero mensajero es la obra artística. Era un cruce virtuoso que tenía que ocurrir -dice.

Inside Valdivia es el primero de una serie de conciertos que buscan poner en valor el patrimonio cultural y natural del país, de la mano de la música, el sonido inmersivo, las imágenes generativas y la IA. El próximo sería Inside Atacama.

Podemos hacer cosas que una orquesta en vivo no puede hacer: cambiar la ubicación de los instrumentos, hacer que una trompeta se escuche adelante, a un lado y después viaje de un lugar a otro.

Concebido como un viaje, el recorrido comenzará con una muestra de gastronomía y cultura, para luego ingresar al domo, donde se realizará el concierto para piano Op. 85 de Hummel, acompañado de los recursos visuales y sonoros que trasladarán al público a los bosques de Valdivia. El espectáculo cerrará con un encuentro de los realizadores y los músicos con los asistentes.

Según adelanta Bortolameolli, el concierto elegido es una obra poco interpretada y de enorme dificultad. Una obra a medida de Danor Quinteros, quien es, “de lejos, uno de los mejores pianistas que tenemos actualmente en Chile” y suele abordar repertorios complejos.

Si bien las presentaciones de CNC suelen usar tecnología (pantallas, rayos láser, etc), hasta ahora es el proyecto más audaz en el que ha trabajado Bortolameolli, quien al inicio tenía sus preocupaciones:

-Esto no es un concierto en vivo, sino un experimento. Yo le decía al equipo: debemos crear un producto que no intente reemplazar la realidad, sino que tenga valor por sí mismo. Si podemos escuchar una orquesta con ese nivel de fidelidad, como si estuviéramos dentro de ella, no tenemos que limitarnos a simular que hay una orquesta a nuestro alrededor. Podemos hacer cosas que una orquesta en vivo no puede hacer: cambiar la ubicación de los instrumentos, hacer que una trompeta se escuche adelante, a un lado y después viaje de un lugar a otro.

Cualquier proyecto que involucre música clásica debe conservar ese componente real, la presencia de una persona.

A su vez, el director insiste en la centralidad de la música ejecutada en el momento:

-Hay algo que para mí es intransable: la música en vivo no puede dejar de existir. Por más que avance la tecnología, para mí es insustituible. Cualquier proyecto que involucre música clásica debe conservar ese componente real, la presencia de una persona. En este caso, la orquesta no estará en vivo -aunque lo estuvo al momento de la grabación-, pero Danor sí estará tocando en vivo. La música clásica fue concebida siglos antes de que alguien consiguiera capturar tecnológicamente esos sonidos y llevarlos a nuestras casas. Fue concebida para ser interpretada en vivo y la única forma de experimentar su esencia es de ese modo.

¿El concierto está pensado más para un público general o para melómanos tradicionales?

Nunca hay que hacer una distinción, ni hacia un lado ni hacia el otro. Cuando se piensa que alguien que no es asiduo al Teatro Municipal puede sentirse abrumado por tanta información, yo digo exactamente lo contrario: simplemente vayan y vivan la experiencia. La invitación también funciona al revés. La persona más tradicional debe sentirse invitada. Puede gustarle o no; puede que se le abra un nuevo horizonte de escucha. Yo soy un fanático de la música en vivo y me gusta verla en el escenario para el que fue concebida. Pero también disfruto sacándola, por un momento, para que habite otros lugares o establezca cruces inesperados.

La invitación es para quienes nunca han asistido a un concierto, para los fanáticos de la tecnología que no conocen mucho la música clásica y para quienes están acostumbrados al concierto convencional y podrán descubrir cómo se sienten ante esta otra experiencia.

El pianista Danor Quinteros.

¿Cuál es su percepción de la irrupción de la IA desde el mundo de la música?

Creo que la respuesta es que debemos entender que la inteligencia artificial es una herramienta. Una herramienta extraordinaria, sin duda, aunque también asuste. Pero la fotografía también asustó a los pintores. La invención del disco también causó temor, porque ahora se podía prescindir de asistir a un concierto: uno podía llevarse la música a la casa. Cada avance tecnológico de esa envergadura ha implicado una enorme sofisticación, pero también mayores oportunidades. No podemos negar que el disco democratizó el acceso. Aunque escuchar una grabación no sea lo mismo que asistir a un concierto, en su momento permitió que la música llegara a muchas más personas. También es cierto que, en ese tránsito, siempre aparece una sensación de amenaza e incertidumbre.

Agrega:

-La gracia del arte está en que conectamos, a través de un lenguaje abstracto, emociones y vivencias humanas. Se trata de lo humano. Si no fuera por eso, no tendría sentido. Este proyecto se ajusta mucho a esa idea, porque la tecnología está al servicio del arte, no por encima de él. La historia que queremos contar la contaremos a través de la música, en una ambientación que evoca situaciones identitarias de determinadas localidades. Desde ese punto de vista, también hay un componente de acercamiento y democratización, porque no todas las personas han podido visitar esas ciudades.

21/10/2025 -  PAOLO BORTOLAMEOLLI - Foto - Mario Tellez / La Tercera

Desde su punto de vista, ¿cuál es el límite para el uso de la tecnología?

La tecnología siempre se ha utilizado, también en el arte. Desde que pasamos de los instrumentos de madera a los instrumentos con llaves. No ha existido un momento de la humanidad en que la tecnología no haya caminado a nuestro lado. Todo avance tecnológico está bien mientras sea una herramienta para seguir contando historias absolutamente humanas y necesarias. Ese es el límite: que la tecnología esté al servicio de la historia que necesitamos contar y no nos haga perder el foco.

Sin embargo, se han dado casos de obras escritas completamente por inteligencia artificial.

Por supuesto. Uno puede adoptar una ética personal y decir: “Mientras viva, si soy compositor, no le pediré a ChatGPT que mejore mi obra”. Pero es imposible controlar aquello. Si retrocedemos en la historia, siempre se ha utilizado alguna clase de atajo. En la pintura hubo reproducciones ejecutadas por un estudiante y firmadas por el maestro. El engaño respecto de lo que uno consume no se inventó con ChatGPT.

Entonces, ¿dónde trazas la línea? Como artista, tengo muy claros mis límites con la tecnología y sé qué cosas no quiero que invada en mi mundo. Pero no puedo decidir por quien opta por consumir un producto de ese tipo.

¿Qué aporta Inside a su búsqueda de nuevos formatos?

Este será el primer capítulo de una historia. Uno presenta una idea con toda la pasión y honestidad posibles, pero una parte depende de cómo será recibida. Por eso hablamos de experimentación: siempre existe cierto riesgo, pero jamás debería convertirse en un freno. Mientras más diversos sean los experimentos, más posibilidades habrá de abarcar a personas diferentes. Queremos que se hable de cultura, que se haga arte y que desaparezca la idea de que el arte es solo para entendidos.

Eventualmente, ¿se ha encontrado con el prejuicio inverso, con un público que siente que, cuando llega gente nueva, “los bárbaros” invadieron su espacio?

Puede haber gente que lo crea. La invitación no consiste en que alguien deba sentirse invadido, sino en generar productos distintos. CNC nunca fue competencia para el Teatro Municipal. Personas que nunca habían escuchado música clásica fueron a CNC y después terminaron asistiendo al Municipal. Y gente que ya iba al teatro encontró en CNC algo novedoso. Actualmente somos aliados. Aunque uno sea un teatro de ópera tradicional y el otro una propuesta no convencional, el punto de unión es acercar, conectar y generar emociones.

En el teatro

Como director titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago, Paolo Bortolameolli ha promovido tres proyectos que ensayan otras formas de encuentro y buscan atraer nuevas audiencias al Teatro Municipal de Santiago. El primero fue una fiesta para menores de 30 años después de una función de Romeo y Julieta. El segundo, Tinta Fresca, ofrece a compositores jóvenes una mentoría, apoyada por músicos de la Filarmónica, el director musical, un compositor residente y miembros del archivo.

El tercero ocurrió hace poco: Living Filarmónico abre los ensayos de la orquesta al público. Los asistentes fueron invitados a presenciar los inicios de los ensayos desde el escenario, cerca de los músicos, entre sillones, alfombras, cojines y lámparas.

El propósito, dice, es continuar estas actividades y relevar la energía del teatro.

-Hay algo que siempre destaco: la música clásica, o aquello que habita en un teatro de ópera, no es un museo. No es un lugar donde se recogen obras que existieron en el pasado, dejaron de existir y ahora preservamos para su contemplación. El teatro es un organismo vivo. Incluso, interpretar la Quinta Sinfonía de Beethoven requiere una orquesta que la toque; no es una obra estática.