El segundo episodio de “Tito Games” encendió los ánimos y dejó una polémica que todavía repercute entre quienes participaron.

El espacio conducido por Héctor Peña (Tío Tito) y emitido por YouTube comenzó con 200 competidores —en su mayoría mujeres— enfrentados a distintas pruebas para mantenerse en carrera por el premio final de $100 millones. Al término de la jornada, sin embargo, muy pocos lograron seguir en competencia.

Casi al final del episodio, cuando quedaban 111 participantes y estaban divididos en dos grupos, llegó la actividad que desató la controversia.

Tío Tito ofreció $2 millones a quien levantara la mano y se acercara hasta él. La condición era decisiva: aceptar el dinero significaba la eliminación automática de todo su equipo.

Tras la oferta, la tensión se apoderó del estudio durante un minuto, hasta que una joven cedió, levantó la mano y corrió hacia el animador para quedarse con el monto prometido.

La movida provocó jolgorio entre quienes seguían en competencia y una fuerte decepción entre los eliminados, que reaccionaron con gritos y gestos de reprobación.

“Nada que decirles… tenía mala la lavadora”, se justificó la participante, identificada con el número 370, en medio de abucheos.

“¡Las vendió por una lavadora!”, respondió Tío Tito, aludiendo a las 56 personas que quedaron eliminadas tras su decisión. “¡Chuta, la lavadora cara!”, bromeó el conductor, al tiempo en que algunas afectadas estaban furiosas.

Antes de abandonar el programa, eso sí, las eliminadas tuvieron la oportunidad de dedicarle palabras a la causante de su infortunio. Y los reproches fueron duros. “Vendiste los sueños de todas nosotras”, lanzó una de ellas.

“Acá la gente vino a jugar por un premio más grande, por la casa, por sus sueños, pero por una lavadora, poh hue…”, reclamó otra.

La protagonista de la decisión sólo atinaba a mostrar una risa nerviosa y esbozar gestos con su rostro, mientras permanecía en silencio.

“Suerte con el dinero, pero eso no se hace”, siguieron diciéndole. “Plata que mal viene, mal se va”, terminó la última, cuando el episodio se acercaba al cierre.

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“Todas queríamos irnos con algo”

“Decidí aceptar el dinero porque yo ya iba con la mentalidad de irme con algo”, explica Constanza Rozas, estudiante de 25 años, vecina de Puente alto y la jugadora 370 de “Tito Games”, responsable de la eliminación colectiva.

A pesar de que describe su paso por el programa como “divertido y novedoso”, comenta que también fue “tenso, por los juegos de traición”.

“Ver a la gente irse sin nada me terminó de impulsar para atreverme a hacerlo”, recuerda.

Sobre el desperfecto doméstico que mencionó en pantalla para explicar su decisión, asegura que la historia fue completamente real. “Se me había roto la lavadora hacía como dos semanas. Más encima, unos días antes llamé a un técnico y me estafó”, relata.

“Vivo sola con mi hermana, entonces gastar dinero y que no nos hayan solucionado el problema fue un golpe”, añade. Al final, no tuvo que comprar una máquina nueva, ya que su padre “pudo venir a arreglarla”. ¿Y el premio? “Lo tengo ahorrado para el futuro”, establece.

Respecto de los cuestionamientos que recibió tras aceptar el dinero, los atribuye a “comentarios calientes del momento”.

“Todas queríamos irnos con algo y sé que les molestó que hiciera eso por las razones que fueran”, sostiene, para indicar que “las críticas no me las tomo a mal”.