El jueves y viernes de la semana pasada, el mal tiempo volvió a forzar el cierre del Complejo Fronterizo Los Libertadores. Dos días que se sumaron a otros 34 en los que el paso permaneció inhabilitado entre julio y agosto y, tras los cuales, los gremios aduaneros volvieron a quejarse por los costos que cada una de estas contingencias les significan: sólo este año, este rubro estimó en US$ 200 millones las pérdidas por el sobrecosto logístico.
Cada día que un camión está detenido en la frontera, dicen desde la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), se traduce en un costo “cercano a los $500.000″. No es todo: “el mayor costo es que las cargas no llegan o salen de forma oportuna, con un enorme impacto a nivel de empresas y de país”, agregan.
Hoy, cerca del 50% de la carga terrestre que ingresa al país se concentra en Los Libertadores, dice Felipe Díaz, presidente de Pro O’Higgins. “Esto nos hace vulnerables frente a eventos climáticos, accidentes y otras contingencias. Si bien es cierto que no hay cifras oficiales del impacto del cierre, se estima que las pérdidas diarias para el país serian entre US$5 millones y US$10 millones”, plantea.
Los 45 días en promedio en que cierra el Sistema Integrado Cristo Redentor anualmente serían un problema aún mayor si no existieran alternativas. A 200 kilómetros al sur de aquel complejo fronterizo, en la Región de O’Higgins, espera el largamente postergado paso Las Leñas.

Según detalla Patricio Zulueta, presidente de la Asociación Nacional de Agentes de Aduana (Anagena), las otras opciones disponibles hoy son el Paso de Jama y Cardenal Samoré, pero su lejanía “aumenta mucho los costos”. En contraste, “Las Leñas es mucho más cercana”, afirma.
Además, esa cercanía se ve complementada por una mayor resiliencia climática. Una vez que se construya se espera que Las Leñas “esté abierto las 24 horas del día, los 365 días del año”, afirma Pablo Silva (PS), gobernador regional de O’Higgins.
El paso Las Leñas fue mencionado en la encuesta de Esto es Chile: un proyecto de Cadem, La Tercera e Inacap. De acuerdo con el estudio -que se lanzó el sábado pasado-, el paso Las Leñas es una de las grandes aspiraciones de la región. Sin embargo, debido a la lentitud con que avanza, muchos lo miran hoy con una cuota de frustración.
De hecho, de las 16 regiones del país, O’Higgins es una de las tres que no cuenta con un complejo fronterizo. Las otras son la Metropolitana y Ñuble. En este marco, según recabó “Esto es Chile”, el 43% en esta región conoce la iniciativa de Las Leñas. De ese grupo, el 72% lo considera relevante.
Para O’Higgins, dice Felipe Díaz, el Corredor Bioceánico Las Leñas permitiría articular un eje entre Mendoza, la región y el Puerto de San Antonio. “Sin embargo -agrega- obliga a activar o acelerar otros proyectos como la ampliación de la Carretera de la Fruta entre la localidad de Pelequén y San Antonio. Esto podría atraer inversión, centros logísticos, servicios al transporte, turismo y nuevos encadenamientos agroindustriales. Mientras no exista este corredor, Chile seguirá dependiendo excesivamente de una sola conexión y O’Higgins continuará viendo cómo las oportunidades de integración, inversión y empleo pasan por otras regiones”.
Un sueño en pausa
La historia de Las Leñas comenzó a fines de los 90. En ese tiempo la iniciativa fue escogida como la mejor opción de 82 posibles pasos cordilleranos en un estudio binacional con Argentina, cuando se buscaba una ruta alternativa al paso Los Libertadores.
Con acceso a la Provincia de Mendoza desde la comuna Machalí a través del Valle del Cortaderal, entre las ventajas del proyecto se consideró que conectaría los puertos de San Antonio y Buenos Aires en 1.388 kilómetros.
Desde la Cámara de Comercio de San Rafael, Graciela Montaña, presidente de la Específica de Desarrollo Regional, explica su otra gran ventaja mediante una fotografía tomada en agosto a 40 kilómetros de la boca del proyecto de túnel. Con Los Libertadores bajo seis metros de nieve, en Las Leñas solo había unos manchones blancos.
“A lo sumo hubo 10 centímetros de nieve y, por la altitud y la pendiente que tiene el paso, permite perfectamente que las máquinas la retiren”, explica Montaña.

Esas ventajas fueron las que llevaron a que el entonces ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos impulsara el proyecto en 1998 luego de los primeros estudios técnicos favorables. La iniciativa avanzó lento hasta que en 2011 se instauró la Mesa Constitutiva del Comité de Integración Paso Las Leñas entre Chile y Argentina.
Al año siguiente de ese hito, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) licitó un estudio de prefactibilidad. Finalizado en 2015, su conclusión fue que el túnel de baja altura mediría 11,6 kilómetros y la ejecución total del proyecto se valoró en US$1.669 millones, de los cuales US$ 778 millones correspondían a Chile.
También, en esa ocasión, se proyectaron los posibles ahorros. De estar operativo para 2025, planteó el informe, sus beneficios sociales anuales serían alrededor de $103 mil millones de pesos, en un escenario óptimo. En tanto, el escenario pesimista arrojó alrededor de $83 mil millones.
En 2015 Chile y Argentina firmaron un acuerdo para conformar la Entidad Binacional para el Túnel Paso Las Leñas (Ebileñas), que estaría encargada de velar por la realización del proyecto. No obstante, hasta hoy sus miembros no han sido definidos en totalidad.
Entre sus avances recientes, se cuenta un estudio de factibilidad realizado entre 2019 y 2021, que realizó trazados de ruta y un diseño conceptual. Luego, en una respuesta a un oficio parlamentario, el MOP consignó en 2024 que Las Leñas se mantenía en una etapa de estudios.
En la opinión del presidente de Anagena, “no se trata de reemplazar un paso por otro, sino de construir una red complementaria y resiliente”.
Respecto a las proyecciones de ahorro realizadas en 2015, Alberto Undurraga, exministro de Obras Públicas y asesor del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), opina que “es razonable pensar que con la frecuencia de los eventos climáticos que afectan el paso Libertadores, los beneficios son incluso mayores que los señalados hace 11 años, lo que debiera ser validado por una actualización de dicho estudio”.
Además, en cuanto a las razones de la demora en su concreción, comenta que “tengo la impresión que aún no hay convicción total al otro lado de la cordillera. Cuando ésta exista -y podemos promover ello con nuestros vecinos- el proyecto debería avanzar rápidamente”.
La frustración
Estos últimos dos años, los prolongados cierres del paso Los Libertadores volvieron a levantar la discusión sobre esta opción fronteriza. Algo que se ha vuelto demasiado común, dice Felipe Díaz. “La frustración pasa porque Las Leñas vuelve al discurso político cada vez que Los Libertadores cierra, pero después la urgencia desaparece y el proyecto vuelve a quedar postergado”, dice.
Eso, a pesar de las estimaciones que siguen mostrando sus beneficios. Geoconsult y R&Q Ingeniería -las empresas que realizaron los estudios de factibilidad más recientes- , detallan que “la cifra más defendible como referencia preliminar es que la redundancia (al estar operativo el Paso Las Leñas) podría generar ahorros del orden de US$40-120 millones anuales de beneficios durante interrupciones, con un escenario central cercano a US$78 millones/año”.
Además, las mismas empresas informan que, a pesar de que “la inversión no se justifica exclusivamente por las pérdidas asociadas a los cierres de Los Libertadores”, una justificación económica total debería considerarar su valor estratégico, la alta concentración de Los Libertadores, la posible mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, entre otros.
Con ese tipo de argumentos, a fines de agosto pasado, el senador por la Región de O’Higgins, Javier Macaya (UDI), se reunió con el MOP, el embajador de Chile en Argentina, Gonzalo Uriarte, y otras autoridades, para impulsar la iniciativa. La misma intención tuvo el gobernador Silva ese mes, cuando envió un oficio a dicho ministerio para solicitar la reactivación de Las Leñas.
Hasta hoy, dice, no ha recibido respuesta.





