“Los acuerdos son el camino para que el país crezca y genere más empleos de buena calidad”, fue uno de los mensajes centrales de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (43), en sus intervenciones y reuniones en el ChileDay, que se realizó esta semana en Madrid y Londres.
La parlamentaria de Renovación Nacional -y representante de la Región de Antofagasta- también aseguró a los empresarios e inversionistas que la reforma al mercado de capitales (MK4) estará despachada antes de diciembre, aunque el Congreso deba sesionar sábados y domingos.
A poco más de seis meses de convertirse en la primera mujer de la derecha en presidir la Cámara Alta, ha impulsado acuerdos, pero no ha dudado en discrepar con algunas decisiones del gobierno del Presidente José Antonio Kast.
“He asumido con propiedad mi rol y eso el Ejecutivo lo entiende, y cuando no lo ha entendido se lo he hecho ver, que por lo demás es lo que me corresponde, tras la confianza que depositaron en mí los senadores y senadoras. Soy fruto de un acuerdo de gobernabilidad, pero que contó con 40 votos a favor, de 50, y donde no hubo ningún rechazo. Por ello, mi responsabilidad es mayor y mi conducción tiene que ser institucional, al punto de volver a encauzar reformas que no partieron bien, como la de seguridad”, afirma la segunda autoridad del Estado, el miércoles, desde un salón del hotel The Landmark London, en la capital británica -donde se realizó el encuentro internacional- y a horas de regresar a nuestro país para participar en las actividades oficiales de Fiestas Patrias.
¿Cree que el llamado a la unidad que hizo el Presidente Kast en el tedeum evangélico se reflejará en el Congreso en este segundo semestre?
Sí, pero ese llamado de unidad primero debe encontrar eco en los propios y después ir a construir con la oposición, partiendo por republicanos y terminando en cada uno de los parlamentarios que formamos parte del oficialismo. El Presidente Kast, convengamos, ante todo es presidente de todos los chilenos y chilenas, pero también es el líder de una coalición de partidos que está gobernando. El realismo legislativo tiene que empezar a imperar -y se lo he escuchado al presidente en los últimos días- para pavimentar el camino, construir consensos y propender al diálogo. Si el presidente lo está diciendo, espero que eso lo hagan carne los propios.
¿Puede confiar la oposición en una apertura, después de la decisión del gobierno de no abrirse a negociar en la megarreforma?
Sí, por supuesto. En la discusión de la ley de reconstrucción se produjo una discusión más ideológica que técnica. Ahora creo que en el proyecto de mercado de capitales se dará un espacio de mayores consensos. El Senado ha sido y va a seguir siendo el espacio para construir consensos y acuerdos. Esa es mi meta personal.
En su discurso en el funeral de Camilo Escalona, usted destacó el valor de los acuerdos políticos. “Los países no pueden construirse con una sola mitad”, dijo.
Eso lo creo profundamente. Lo voy decir de esta manera, y aquí me voy a salir un poquito de mi rol. Yo no llegué a militar a Renovación Nacional de casualidad, porque tenía un grupo de amigos que eran del partido o porque la sede me quedaba cerca de mi casa. Fue porque vi a un partido que jugó un rol clave en la búsqueda de acuerdos durante la transición, donde me tocó conocer a Sergio Onofre Jarpa, Andrés Allamand, Sergio Diez, Sergio Romero, el presidente Sebastián Piñera y Cristián Monckeberg (su marido).
¿Ve la posibilidad de llegar a acuerdos con el Frente Amplio y el PC? ¿O los da por perdidos, como en su momento lo señaló el ministro Alvarado?
No, yo no nunca doy perdido a nadie. Esa es una de mis características. Yo no veo al PC votando en contra de aquello que va a favorecer a las fintechs y startups, tampoco en contra de facilitar el acceso a la vivienda en mejores condiciones a la clase media o un proyecto de Sala Cuna que fomente la empleabilidad sobre todo de las mujeres.
“El que no hayamos logrado despachar el proyecto de Sala Cuna Universal justamente obedece a no haber sido capaces de construir un acuerdo mayoritario en el Senado”.
¿Cuáles son sus prioridades legislativas para este segundo semestre?
Los próximos seis meses van a ser vitales para tener buenos resultados el próximo año y empezar a cumplir sus compromisos. Y el proyecto de mercado de capitales, Sala Cuna Universal, la modificación a nuestro sistema político -que evite este sistema fragmentado que hoy día tenemos-, además de la Ley de Presupuesto 2027 -que va a ser clave para poder modernizar el Estado- son muy importantes.
¿A qué atribuye la descoordinación que terminó en un revés para el gobierno en la votación del proyecto de Sala Cuna Universal? Justamente a no haber sido capaz de construir un acuerdo mayoritario en el Senado, al punto que dos de los tuyos, los senadores Rojo Edwards y Matías Walker, terminaron votando en contra de la propuesta del gobierno. Cuando tienes un acuerdo que va más allá de tus propios votos, da lo mismo si alguno se equivoca, porque no dependes de un voto más o un voto menos. Y esa tranquilidad, por decirlo de alguna manera, o esa garantía, te la entregan los consensos mayoritarios.
La senadora Yasna Provoste acusó falta de diálogo. ¿Por qué no promovió una mesa de diálogo, tal como lo hizo con la megarreforma?
Es que son cosas distintas, porque los actores relevantes estaban sentados en las comisiones de Educación, Trabajo y Hacienda y no se trata de armar mesas (de diálogo) por armar, se trata de ser eficiente en el debate legislativo. Te lo respondo de otra manera: vamos a tener Sala Cuna Universal este año.
Hay una serie de críticas contra el ministro García Ruminot por la coordinación entre el gobierno y el Parlamento, desde su propio sector, que se reactivaron por este episodio.
Tengo la mejor opinión de la labor que él está haciendo y creo que si hay que reforzar el equipo de profesionales de la Segpres ya se está haciendo. La labor de un ministro secretario general de la Presidencia es llevar las relaciones entre el gobierno y el Parlamento, pero eso no se traduce solo en contar bien los votos o ver si hay un permiso pedido o no pedido. Eso se traduce en tender puentes, dialogar, recoger y eventualmente lograr un consenso mayoritario. Y si hay alguien que eso lo hace muy bien es precisamente el ministro García Ruminot. Otra cosa al respecto de este episodio, senador que viaje, tiene que ser con permiso constitucional.

“Quiroz lover”
¿Le preocupa que el gobierno esté perdiendo respaldo tan tempranamente?
No me preocupa cuando se debe a alguna decisión que puede ser impopular, pero era necesaria, en un momento complicado. Ello es parte de gobernar. Sí me preocupa cuando hay autogoles y se cometen errores. Desde la frase “el país está en quiebra”, hasta la descoordinación entre Cancillería y Defensa, que son errores políticos comunicacionales que se pudieron haber evitado. Muchos van a decir que en estos seis meses no ha cambiado nada y algunos van a decir estamos peor, por lo tanto, tenemos la obligación de empezar a comunicar y a difundir lo que realmente se está haciendo.
¿Eso pasa por designar a un ministro-vocero?
Creo que sí. ¿Por qué vamos a entregar un espacio que, por definición, está en nuestra institucionalidad y cuya definición es coordinar las comunicaciones? Nos concentramos en la vocería central de La Moneda y el tener que salir a responder los problemas del día a día, que siempre van a existir, pero no olvidemos que también deben comunicar nuestros seremis de Arica a Punta Arenas.
¿Le gustaría una modificación más amplia del gabinete para después de Fiestas Patrias?
No, eso ya es una decisión del presidente.
“EN RN, todos aquellos que hoy estamos, por decirlo de alguna manera, en primera línea, o en roles políticos importantes, tenemos que estar preparados (para asumir una candidatura presidencial)”.
¿Ha tenido costos para usted marcar ciertos límites al gobierno?. Me refiero al impasse que tuvo con el ministro Fernando Barros.
Definamos costos, porque yo decidí solita entrar a la política, es mi trabajo, tengo grandes amigos, e incluso aquí me casé (ríe). Y en política, más aún cuando tienes un rol institucional, tienes que tomar decisiones y marcar posiciones. Un ejemplo de que no estoy haciendo cálculos es que el otro día me definí como “Quiroz lover”.
“A RN no le puede pasar lo que nos pasó en la última presidencial”
¿Le ha costado a RN encontrar su espacio en el gobierno?
No, porque al final nuestro espacio, y es de público conocimiento, no es precisamente nuestra presencia en el gabinete o en las autoridades que son parte del gobierno. Tenemos un solo ministro y un par de subsecretarios, por lo que entendimos tempranamente que nuestro espacio es en el Congreso, que siento lo hemos ejercido de buena manera.
¿RN debe ser el partido que acompañe lealmente al gobierno, o el que también le marque límites?
Prefiero hablar de matices, porque ellos existen, no son inventados, ni responden a una encuesta. Nosotros, como partido de centroderecha tenemos una posición y nos debemos a las personas y a cómo le mejoramos la vida... Menos mal que ya hemos ido terminando con esa tontera, que a nosotros como Chile Vamos, se nos tildaba de que éramos desleales o díscolos, porque no hay mayor lealtad de partidos que forman parte un gobierno, que los votos en el Congreso.
¿Le preocupa que la derecha tradicional, representada por su partido y la UDI, pueda terminar diluyéndose en un gobierno con un sello de derecha más dura?
No, porque eso no va a pasar. Si ya no pasó en estos seis meses complejos, con mayor razón no va a pasar cuando el sol empiece a salir, que creo será a fin de año. Ahora, no me gustan los apellidos a la derecha -social, económica, democrática, dura-, al final nos divide y nos segrega.
¿Ve a RN con capacidad para levantar una candidatura presidencial propia después de este gobierno?
Sí, por supuesto. Esa es una decisión del partido, pero lo que no nos puede volver a pasar es que estemos improvisando, más aún de lo que hemos visto en la poca experiencia de los gobiernos al asumir, es que se llegue a improvisar. A RN no le puede pasar lo que nos pasó en la última elección, que nos quedamos sin candidato o sin candidatura. Nosotros terminamos apoyando a Evelyn Matthei, que terminó siendo nuestra candidata, pero inicialmente fue la candidata de la UDI.
¿Le gustaría ser esa candidata?
No, creo que todos aquellos que hoy día estamos, por decirlo de alguna manera, en primera línea, o en roles importantes, relevantes, nacionales, etcétera, tenemos que estar preparados. La mejor campaña es la pega bien hecha y cumplir bien el rol que nos corresponde. Yo tengo un rol institucional, pero he tratado de que el sello de RN se note.
Para terminar, hay al menos siete senadores en investigaciones judiciales, ¿cómo daña esto el prestigio del Senado?
He sido súper clara. Lo primero, el Senado no está para defensas corporativas, y cuando hay un senador enfrentando la justicia, vamos a actuar igual, sea de derecha, centro, izquierda o independiente. Lo que sí nos corresponde hacer como Corporación, es reforzar la fiscalización y aprobación de los recursos públicos. Me refiero a las asignaciones, así como también con todo lo que ocurre en torno al lobby. Aunque es un tema que no tiene nada que ver con la justicia, le cuento que, de vuelta de Fiestas Patrias, voy a anunciar que las sanciones a algunas faltas de comportamiento van a tocar donde más duele, que es el bolsillo. Y lo digo, porque tenemos ahí pendiente resolver lo que ocurrió entre las senadoras Camila Flores y Fabiola Campillay.





