El Gobierno salió al paso de los cuestionamientos de los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet a la incorporación de Chile al denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa impulsada para fortalecer la coordinación regional frente al crimen organizado.

Ambos exmandatarios pidieron al Ejecutivo reconsiderar la permanencia del país en esta instancia y plantearon reparos respecto de la soberanía y autonomía de la política exterior.

El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, defendió la decisión y destacó los objetivos de la iniciativa. “La declaración del ‘Escudo de las Américas’ permitirá combatir de mejor manera el crimen organizado, buscar una instancia de coordinación, de intercambio de información, de capacitación y de sumar esfuerzos ante un desafío que es decisivo en la actualidad”, sostuvo.

El subsecretario afirmó que el Ejecutivo respeta las opiniones de los exmandatarios, pero cuestionó que hayan utilizado una declaración pública para expresar sus reparos a la conducción de la política exterior. “Las relaciones entre los expresidentes en nuestro país son ejemplares, son parte de nuestra tradición democrática y no se hacen por la prensa”, señaló.

En esa línea, Pavez sostuvo que la política exterior corresponde al Presidente de la República y agregó: “No nos parece que los presidentes usen la política exterior de Chile para poder representar o atacar al gobierno en una materia que es muy importante para todos los chilenos, que es mejorar la persecución del crimen organizado”.

Boric y Bachelet, en su declaración conjunta, reconocieron que la cooperación internacional es necesaria para enfrentar amenazas transnacionales, pero plantearon que debe desarrollarse resguardando la autonomía de las decisiones de Chile. También llamaron a Kast a reconsiderar la permanencia del país en la instancia.

Respecto del fondo de los cuestionamientos, Pavez enfatizó que el “Escudo de las Américas” no corresponde a un tratado internacional, sino a un mecanismo de coordinación voluntaria entre países para enfrentar el crimen organizado. En ese sentido, sostuvo que la participación de Chile “no implica, no ha implicado y no implicará cesión de soberanía alguna”.

Finalmente, Pavez cuestionó que existan reparos a la incorporación de Chile a una instancia cuyo objetivo, según el Ejecutivo, es fortalecer las capacidades para enfrentar al crimen organizado transnacional. “Lo único que debilita la soberanía es la acción sostenida del crimen organizado”, afirmó.