Con The last of us, la serie de HBO basada en el popular videojuego, Pedro Pascal postuló a los principales premios de la industria televisiva. Ahora, consolidado como una de las figuras más prominentes de Hollywood de los últimos años, el actor tiene una película que lo podrían situar en la órbita de los galardones ligados al cine, una de las pocas instancias en las que hasta ahora no ha irrumpido como nominado.

Dirigida y escrita por Tony Gilroy (cerebro de Andor), ¡Behemoth! Una vida. En piezas tiene a Pascal en la piel de Alex Serian, un reconocido violonchelista que ha atravesado una seguidilla de experiencias difíciles. Luego de años en que se ha dedicado a interpretar obras sinfónicas por todo el país y se ha mantenido alejado de Los Angeles, decide volver a su ciudad natal para unirse a una orquesta encargada de grabar la música original para una franquicia cinematográfica cuyo título tentativo es Behemoth!

Su pasado y las motivaciones detrás de su regreso se explican a través de flashbacks que aparecen a medida que surge una composición diferente (The Behemoth! Collective es el nombre del grupo de nueve compositores reclutados por Gilroy). La cinta desarrolla las relaciones de Alex con su padre (Hank Azaria), su hermano (Will Arnett) y dos figuras femeninas: Carol (Olivia Wilde), una exnovia que tiene cuentas pendientes con él, y Nadia (Eva Victor), una violonchelista con la que tuvo un amorío durante su etapa en Dallas.

El largometraje tuvo su debut mundial en el Festival de Nueva York el viernes pasado y consiguió comentarios favorables. “Te deja con la sensación de que es tan inmensa como sugiere su nombre”, apuntó IndieWire. “Además de retratar su submundo musical con una precisión respetuosa, ¡Behemoth! Una vida. En piezas cuenta con otra virtud: es un filme lúdico. No es una sinfonía, sino que un scherzo”, argumentó Variety, comparando la película con un movimiento musical rápido y vivaz.

“Me pareció que el guión era muy raro”, admitió Pascal durante la conversación realizada después de una de las funciones en Nueva York. Luego, en un tono más emotivo, dedicó elogiosas palabras al trabajo de Tony Gilroy: “Has creado este complejo rompecabezas al estilo de Jason Bourne en torno a algo que es tan íntimo y tan sanador, de una manera tan misteriosa”.

Fuera de aprender a tocar violonchelo y lucir verosímil en la piel de un artista que domina ese instrumento a la perfección, el actor tuvo que resolver la interpretación de un personaje que los críticos han descrito como “contenido” y “pasivo”. Un papel que exigía un acercamiento introspectivo en vez de estridente.

“El actor transmite drama y emoción con el simple gesto de deslizar el arco sobre el violonchelo o marcar el ritmo con el pie. Percibimos cómo le conmueve la música que escucha y toca, y la disposición del (director de fotografía Damián) García a mantener la cámara fija en él refleja una confianza que el registro expresivo de Pascal honra plenamente”, planteó The Wrap, uno de los medios que dedicó más halagos a la cinta y a su estrella.

“La voluntad de Pascal a estar presente, a utilizar tan pocas palabras para transmitir una inmensa carga emocional, es lo que vuelve convincente la premisa del filme sobre el poder transformador de la música”, agregó.

“El esfuerzo evidente que Pascal dedicó a practicar el violonchelo da sus frutos en las escenas en las que Alex toca el instrumento con intensidad por motivos personales, como si se estuviera exigiendo algo a sí mismo”, indicó IndieWire. “De manera auténtica y sobria, la contenida interpretación de Pascal evita explicar explícitamente qué siente Alex respecto a la tensión entre el arte y el dinero, algo que heredó como si fuera una reliquia familiar”, añadió.

“(Tony Gilroy) hizo que Pedro Pascal aprendiera a tocar el violonchelo. Es realmente Pascal quien toca, y por eso todos sus movimientos resultan auténticos, desde el vibrato y el manejo del arco hasta la forma en que mueve la cabeza. Esa entrega funciona para el filme”, sostuvo Variety.

Ese portal también lo comparó con leyendas del cine: “Con un bigote elegante y un cabello perfectamente engominado que cae sobre su frente, Pedro Pascal nunca ha lucido tan apuesto: parece una versión refinada de Burt Reynolds o quizás un Brando de temperamento más pasivo”.

“Es a través de sus conversaciones como empezamos a reconstruir la conflictiva vida familiar de Alex; sin embargo, aquí Pascal vuelve a sufrir de una manera tan contenida que nos deja con ganas de más”, analizó.

No todos los medios se mostraron igual de entusiastas. De acuerdo con The Hollywood Reporter, la estructura del largometraje atenta “contra la calidez y el magnetismo” que expresa el actor. “Ojalá Pedro Pascal tuviera una pizca del carisma de Cate Blanchett, o que Gilroy se acercara a la elegante forma en que Todd Field entreteje los géneros”, advirtió The Guardian, comparando la cinta con Tár (2022), el aclamado drama sobre el derrumbe de una directora y compositora de renombre mundial.

Aunque queda un buen trecho para que la carrera entre en tierra derecha, portales especializados como Variety predicen que estará en la conversación por el Oscar a Mejor actor, un territorio al que hasta la fecha no ha conseguido acceder.

“Pascal ofrece una interpretación hermosa e introspectiva que se cuenta entre sus mejores trabajos cinematográficos. Más aún, es la primera vez que un director construye una película basándose en lo que se refleja en el rostro de Pascal cuando nadie habla”, indicó el medio, junto con proponer un paralelo con un título del año 2003. “El trabajo de Pascal recuerda al de Jude Law en Regreso a Cold Mountain, que sigue siendo mi ejemplo predilecto de una actuación contenida que logra destacar en una temporada de los Oscar que suele premiar interpretaciones grandilocuentes”.

Eso sí, se detuvo en una particularidad que se puede convertir en un obstáculo para sus aspiraciones: “Hay que reconocer que el filme no será para todo el mundo. ¡Behemoth! Una vida. En piezas tiene un aire muy a lo Tár. Se centra en una protagonista cuyo don y cuyo daño provienen de la misma fuente. A algunos les parecerá demasiado ingenioso el recurso de la película ficticia, y otros podrían opinar que el clímax resulta demasiado contenido”.

El filme llegará a las salas chilenas en diciembre.