Pedro Sánchez convocó elecciones anticipadas en España para el próximo 29 de noviembre, en una apuesta para recuperar respaldo parlamentario y tratar de superar la crisis de gobernabilidad que enfrenta su Ejecutivo.
El anuncio llega después de que el Congreso de los Diputados rechazara la semana pasada dos decretos relacionados con la crisis de vivienda, uno de los principales problemas que ha provocado protestas en distintas ciudades del país.
Necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente”, afirmó Sánchez al anunciar la convocatoria.
El presidente del Gobierno español pidió además a los ciudadanos respaldar una mayoría que permita a su administración avanzar con su agenda política.
Debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia, progresista, con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España”, declaró.
Sánchez apuesta todo en las urnas
La convocatoria representa un riesgo para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que aparece por detrás de las fuerzas de derecha en buena parte de los sondeos citados en el contexto electoral.
Una derrota podría sacar a Sánchez del poder después de ocho años al frente del Gobierno y abrir la puerta a un Ejecutivo encabezado por el Partido Popular (PP) con respaldo de Vox.
Uno de los sondeos publicados el lunes, elaborado por Sigma Dos para El Mundo, proyecta que PP y Vox sumarían 203 de los 350 escaños del Congreso, suficiente para alcanzar una mayoría absoluta.
En ese escenario, el PSOE y su socio minoritario de coalición, Sumar, obtendrían 112 escaños.
La aritmética electoral muestra así el tamaño de la apuesta de Sánchez: convocar elecciones en un momento en que su Gobierno enfrenta dificultades para mantener una mayoría parlamentaria estable.
La vivienda se convierte en el centro de la campaña
El problema de acceso a la vivienda podría convertirse en uno de los principales temas de la campaña electoral.
Las propuestas del Gobierno rechazadas la semana pasada por el Congreso habían recibido respaldo entre los manifestantes que han salido a las calles para reclamar viviendas más accesibles.
La oposición busca aprovechar el descontento.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, prometió elevar la construcción de vivienda hasta 200 mil unidades al año y reducir impuestos si llega al Gobierno.
La vivienda ha sido el gran fracaso de este Gobierno, y la vivienda tiene que ser el éxito del Gobierno siguiente... cuando un presidente lleva ocho años en el Gobierno, es muy difícil echarle la culpa a otro”, afirmó Feijóo.
La vivienda, por tanto, aparece como uno de los principales terrenos de disputa entre Sánchez y la oposición.
Ocho años de alianzas para mantenerse en el poder
Sánchez ha gobernado mediante una compleja red de acuerdos parlamentarios que incluye desde partidos de izquierda hasta formaciones independentistas catalanas.
La fragmentación del Congreso ha dificultado la aprobación de leyes y presupuestos.
Desde 2023, el Ejecutivo no ha conseguido aprobar nuevos presupuestos y ha tenido problemas para sacar adelante buena parte de su agenda legislativa.
El escenario contrasta con el desempeño de la economía española, que ha mantenido un crecimiento superior al de buena parte de las economías desarrolladas.
La dificultad para construir mayorías estables es precisamente uno de los argumentos utilizados por la oposición para cuestionar la continuidad del Gobierno.
Miriam Nogueras, portavoz parlamentaria de Junts, sostuvo que la convocatoria demuestra la incapacidad de Sánchez para gobernar sin una mayoría estable.
Vox advierte que la elección no está decidida
Aunque las encuestas favorecen a las fuerzas de derecha, Santiago Abascal, líder de Vox, advirtió que el resultado de las elecciones puede ser imprevisible.
La posible llegada de Vox al Gobierno central sería uno de los principales puntos de la contienda.
Los sondeos citados proyectan una mayoría de PP y Vox, escenario que llevaría a un partido de extrema derecha a participar en el Gobierno nacional por primera vez desde el regreso de España a la democracia tras la muerte de Francisco Franco en 1975.
Pero todavía falta la campaña y, con ella, una disputa que podría modificar las preferencias electorales.




