En escándalo terminó el partido entre la Universidad de Chile y Everton por los octavos de final de la Copa Chile disputado en el Estadio Sausalito, que debió ser suspendido luego de una lluvia de bengalas que se lanzaron desde las galerías.

Uno que actuó de manera oportuna y sacó rápidamente a los futbolistas de la cancha fue el árbitro Piero Maza, quien apenas vio los primeros fuegos de artificio en el césped ordenó a los jugadores retirarse a camarines.

Al momento de comunicar la suspensión oficial de el encuentro a TNT Sports, el juez de 41 años habló sobre el momento de máxima tensión que vivieron dentro del terreno de juego, asegurando que temió por la integridad de los deportistas y la gente en tribunas.

Al ser consultado si sintió riesgo cuando empezó el escándalo, afirmó: “Por su puesto, porque salieron disparados al campo de juego y a donde estaban los espectadores. Esas condiciones no se pueden dar en el fútbol”.

Sobre la velocidad en que sacó a los jugadores de la cancha, señaló: “Por la integridad de los futbolistas que es lo más importante y también la de los espectadores”.

A su vez, también manifestó que desde ambos equipos la intención es reanudar el juego con los minutos restantes. “Eso lo tiene que ver el directorio de la Federación. Ellos verán cuando se reanuda el partido o si se puede jugar. La voluntad de ambos equipos es que se pueda jugar”, sentenció Maza.