En un nuevo desorden global donde las democracias se juegan la mera supervivencia frente a una amalgama de intereses que acumulan un potencial cada vez mayor para derribarlas, los medios de comunicación dedicados a informar afrontan la misma encrucijada de ser útiles a las sociedades para las que trabajan. La capacidad de innovación en un entorno cada vez más hostil y mutable para el oficio periodístico constituye una prioridad para las empresas dedicadas a tal fin, como queda patente estos días a lo largo de unas jornadas que la Asociación Internacional de Medios de Noticias (INMA, por sus siglas en inglés) celebra en Madrid. Ante dicho foro al que asisten directivos de medios nacionales e internacionales intervino este miércoles Pilar Gil, consejera delegada de Prisa Media. Gil ratificó el compromiso fundacional del grupo editor de EL PAÍS con “defender el periodismo y la democracia”. Y añadió que precisamente “en un momento clave para la democracia el periodismo independiente está bajo asedio”, por lo que la labor de los medios resulta crucial “para filtrar el acceso a la información de calidad”.






