SEÑOR DIRECTOR:

Los malos resultados mundiales en la prueba PISA refuerzan la necesidad de reflexionar sobre sus causas. Uno de los factores más importantes, y a la vez menos explorados, es la consolidación de una cultura escolar que abandonó la exigencia y el rigor como valores esenciales. De la mano de nuevas normativas, se flexibilizaron al máximo los procedimientos de evaluación y promoción escolar, se incentivó la inflación de notas y se introdujeron restricciones que debilitaron la autonomía del profesor.

Con frecuencia se atribuye a la inteligencia artificial y a las redes sociales una responsabilidad central en este deterioro. Lo cierto, es que estas tecnologías encontraron un espacio cultural y normativo donde expandirse con mayor facilidad. Por eso, no basta con regularlas: es necesario también recuperar valores esenciales del aprendizaje. No es posible tener mejores resultados si el sistema incentiva y premia la lógica del menor esfuerzo.

Kevin Canales

Profesor y Director de Formación en IdeaPaís