El Servicio de Salud del Maule compró en 2022 un total de 886 computadores marca HP por unos $595 millones. ¿El problema? De ese monto, cerca de $34,2 millones fueron calificados como sobregasto, al haber disponible al menos un proveedor del Estado con una oferta más barata. Así lo determinó la Dirección de Presupuestos (Dipres) al analizar miles de compras públicas durante el pasado gobierno de Gabriel Boric en los años 2022 y 2023.
La entidad dependiente del Ministerio de Hacienda de Jorge Quiroz dio a conocer en su segundo Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre de 2026 que durante el periodo analizado se detectaron $10.615 millones en sobregasto en las compras de convenio marco, que es el catálogo de proveedores disponibles a fin de agilizar una compra y evitar levantar una licitación.
El ejercicio de la Dipres fue analizar si en algunas determinadas compras públicas había proveedores más baratos en ese convenio marco, pero la compra finalmente se terminó realizando al oferente más caro, lo que implicó un sobregasto que el sector público se podría haber ahorrado.
La Tercera accedió vía Ley de Transparencia al desglose de esos $10 mil millones de sobregasto. Lo grave, según han dicho en el gobierno, es que, acorde con la base de datos, con todas las compras públicas con pagos en exceso solo 28 entidades públicas concentran el 91,2% de esos $10 mil millones.
La que lidera es Gendarmería (26,9%), seguida por el Instituto Geográfico Militar (12,6%), con un sobregasto de $2.835 millones y $1.330 millones, respectivamente.
En tercer lugar figura el Servicio de Salud Metropolitano Sur (4,8%) y detrás de este aparecen el Servicio de Salud Metropolitano Oriente (4,4%), el Servicio de Salud Araucanía Sur (4,4%), el Servicio de Salud Concepción (4,3%) y el Servicio de Salud Metropolitano Norte (4,2%), entre otros.
En cuanto a las categorías del sobregasto, el 73,2% ($7,7 mil millones) corresponde a alimentos, seguido por artículos de aseo e higiene que representaron un 19,3%. Los productos de ferretería y servicios complementarios representaron un 4,2% del sobregasto y los ítems de escritorio y papelería un 1,9%.

A modo de ejemplo, en ese periodo hubo un sobregasto de $430 millones en pechugas de pollo deshuesadas; unos $144 millones en pañales; $66 millones en jurel; $437 millones en papas; $348 millones en trutros de pollo y pavo; $255 millones en zapallos; $219 millones en tomates ; $217 millones en bolsas, y $195 millones en plátanos, entre otras.
La revisión de los gastos por parte de la Dipres se da en un contexto en que la cartera liderada por Quiroz se encuentra auditando los recursos del Estado, especialmente aquellos desembolsados en el periodo de Boric. La idea de Teatinos 120 es no solamente incentivar el crecimiento económico, sino que también recortar el gasto fiscal. Es así como, adicional al recorte de un 3% que se le pidió a cada ministerio casi al inicio de esta administración, también se está haciendo una auditoría general al Estado.

En su informe de finanzas públicas, la Dipres estableció que los hallazgos auditados “sugieren la implementación de una estrategia de revisión focalizada y costo-efectiva, priorizando aquellos servicios públicos y convenios marco que concentran la mayor proporción del sobregasto. Este enfoque permitiría maximizar el impacto de eventuales medidas correctivas, optimizando el uso de recursos y fortaleciendo los mecanismos de control y gestión del gasto público”.
Además, añadieron que “se recomienda reforzar los incentivos para evitar la ejecución innecesaria de recursos hacia el cierre del ejercicio presupuestario, considerando que, en términos generales, los servicios públicos incrementan significativamente su gasto en bienes y servicios de consumo durante los últimos meses del año. Este patrón de ejecución, que podría responder parcialmente a incentivos asociados al nivel de ejecución presupuestaria más que a necesidades operacionales prioritarias, podría contribuir a aumentar la incidencia del sobregasto”.




