La política mexicana es a prueba de guionistas. Véase si no la manera en que un movimiento que prometió barrer la corrupción, extinguir esas lacras del influyentismo, el nepotismo y el amiguismo ha terminado por entronizar al partido que es su epítome. Ver para creer en lo que va el obradorismo, que pasó de decir que “por el bien de todos, primero los pobres”, a premiar a los millonetas del Partido Verde.

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