Practicar deporte con frecuencia suele relacionarse con una buena condición física. Sin embargo, tener un cuerpo entrenado no significa necesariamente que el corazón esté libre de problemas.

Existen enfermedades cardíacas que pueden permanecer ocultas durante años y manifestarse de manera repentina, incluso durante una sesión de ejercicio. Algunas tienen un origen genético, mientras que otras pueden estar relacionadas con factores de riesgo que no han sido detectados.

Algunas personas, incluidos los atletas profesionales, pueden parecer estar en buena forma y gozar de buena salud, pero aun así tener una afección cardíaca subyacente que las predispone a sufrir arritmias cardíacas repentinas y peligrosas”, explica el Dr. Reginald Liew, cardiólogo.
El problema puede presentarse por primera vez y ocurrir repentinamente mientras se practica deporte”, añade.

¿Qué enfermedades del corazón pueden pasar desapercibidas?

Entre las condiciones que pueden afectar a personas físicamente activas se encuentran algunas alteraciones hereditarias que modifican el funcionamiento eléctrico del corazón.

Los llamados trastornos arritmogénicos hereditarios están relacionados con anomalías en los canales iónicos o en la actividad eléctrica cardíaca. En estos casos, el músculo y las arterias coronarias pueden presentar una apariencia normal. El síndrome de QT largo y el síndrome de Brugada son algunos ejemplos.

También existen enfermedades hereditarias que afectan directamente al músculo del corazón. Entre ellas se encuentran la miocardiopatía hipertrófica y la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, que pueden estar relacionadas con mutaciones genéticas.

¿Una infección puede afectar el corazón de una persona que hace ejercicio?

La miocarditis es una inflamación o infección del músculo cardíaco que puede disminuir su capacidad para funcionar correctamente.

En determinadas circunstancias, esta enfermedad puede favorecer la aparición de arritmias ventriculares peligrosas y provocar una emergencia cardíaca.

Por ello, no todos los problemas que aparecen durante el ejercicio están relacionados con el nivel de entrenamiento. Una enfermedad que no ha sido identificada también puede representar un riesgo.

Aunque algunas enfermedades cardíacas hereditarias pueden llamar especialmente la atención cuando afectan a atletas, la enfermedad de las arterias coronarias es estadísticamente más frecuente entre los adultos que practican deporte.

Esta condición ocurre cuando los vasos sanguíneos que llevan sangre al corazón presentan obstrucciones. Durante una actividad física intensa, una placa existente puede romperse y favorecer la formación de un coágulo, aumentando el riesgo de un ataque cardíaco.

El riesgo puede ser mayor cuando existen factores como colesterol elevado, hipertensión arterial o diabetes.

Algunas personas presentan desde el nacimiento una anatomía diferente en las arterias coronarias. Estas variaciones pueden interferir con el suministro de sangre al corazón y, bajo determinadas circunstancias, favorecer alteraciones peligrosas del ritmo cardíaco durante el ejercicio.

Por otra parte, las enfermedades de las válvulas también pueden afectar el funcionamiento del corazón. Entre ellas se encuentran la estenosis aórtica y el prolapso de la válvula mitral.

¿Entrenar demasiado puede ser perjudicial para el corazón?

El ejercicio ofrece importantes beneficios, pero aumentar repentinamente la intensidad o la duración de una rutina sin contar con la preparación necesaria puede representar un problema para algunas personas.

En general, diría que hay algo de cierto en la afirmación de que demasiado ejercicio repentino sin el entrenamiento adecuado y sin desarrollar las capacidades del cuerpo puede provocar problemas en algunas personas”, explica el especialista.

La respuesta del organismo depende de distintos factores, como el peso, la frecuencia con la que se realiza actividad física, los antecedentes médicos y la presencia de factores de riesgo cardiovascular.

Por esta razón, aumentar la carga de entrenamiento de manera progresiva permite que el organismo se adapte al esfuerzo.

Una actividad física excesiva en un periodo corto puede elevar considerablemente la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

En una persona que ya tiene enfermedad coronaria, hipertensión o alguna alteración del músculo cardíaco, este esfuerzo puede aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares importantes o favorecer la aparición de una arritmia.

El entrenamiento de resistencia también requiere atención. Prepararse para pruebas como maratones o triatlones implica someter al organismo a cargas prolongadas y exigentes.

¿Cuáles son las señales que no deberían ignorarse durante el ejercicio?

El cuerpo puede enviar señales de alerta cuando existe un problema cardiovascular. Algunas pueden confundirse con el cansancio habitual provocado por la actividad física, por lo que es importante prestar atención a su intensidad y frecuencia.

Entre los síntomas que requieren valoración médica se encuentran:

  • Una frecuencia cardíaca mucho más elevada de lo esperado para el nivel de esfuerzo o que continúa acelerada durante la recuperación.
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o pérdida del conocimiento.
  • Dolor en el pecho mientras se realiza actividad física.
  • Falta de aire que resulta excesiva para el ejercicio que se está realizando.

Ante cualquiera de estos signos, es recomendable suspender la actividad y buscar atención médica.

Dependiendo de las características de cada persona, el médico puede solicitar diferentes estudios.

La frecuencia de estas evaluaciones depende de factores como la edad y el historial médico. En el caso de las personas mayores de 50 años, se recomienda realizar un chequeo cardíaco anual.

Las personas que participan regularmente en actividades de resistencia pueden beneficiarse de una evaluación más especializada.

En estos casos, el especialista recomienda considerar una prueba de esfuerzo cardiopulmonar, que permite analizar de manera simultánea la respuesta del corazón y del sistema respiratorio mientras la persona realiza ejercicio.

¿Significa esto que hacer ejercicio es peligroso?

No. Mantenerse físicamente activo continúa siendo una parte importante de un estilo de vida saludable. El punto está en conocer las condiciones individuales y evitar someter al organismo a esfuerzos para los que todavía no está preparado.

Si una persona planea comenzar una rutina intensa, aumentar considerablemente su carga de entrenamiento o prepararse para una competencia de resistencia, una valoración médica puede ayudar a identificar factores que podrían pasar inadvertidos.

Hacer ejercicio implica cuidar el cuerpo, pero también reconocer sus señales. Detectar a tiempo una enfermedad cardíaca puede ser determinante para establecer un entrenamiento adecuado y reducir riesgos durante la actividad física.