Al otro lado del planeta, hay un país que tiene más en común con los mexicanos de lo que imaginas: Filipinas. En redes sociales como TikTok, ahora se habla de que ambos países son primos pero, ¿por qué?
Dos países lejanos, pero también cercanos y ahora bajo la etiqueta de los “filiprimos”; las coincidencias van más allá del turismo, abarcan desde el lenguaje, la gastronomía, la religión, las fiestas e incluso los apellidos, como García, Mendoza o Cruz.
¿Cómo es posible que a 14 mil kilómetros de distancia, atravesando el Océano Pacífico, exista un país asiático donde la gente se sienta tan inexplicablemente familiar? A través de la mítica ruta marítima del Galeón de Manila, ambos territorios intercambiaron plantas, animales, palabras, tradiciones, platillos, música y seres humanos que moldearon la identidad de ambas naciones.
Filipinas y México: el contexto de su cercanía
En el año 1565, el navegador español Miguel López de Legazpi y el fraile y cosmógrafo Andrés de Urdaneta descubrieron el "tornaviaje", es decir, la ruta marítima de regreso desde el archipiélago filipino hacia las costas del continente americano a través del Pacífico Norte.
Este descubrimiento convirtió al Puerto de Acapulco y al Puerto de Manila en los dos extremos de una ruta que funcionaría de manera ininterrumpida desde 1565 hasta 1815.
Es así que el archipiélago de Filipinas fue gobernado por el Virreinato de la Nueva España, cuya capital era la Ciudad de México. Durante doscientos cincuenta años, el virrey enviaba anualmente el "Real Situado", una asignación presupuestaria de plata mexicana destinada a financiar la administración, la defensa y las misiones religiosas en Filipinas.
Fue a través del Galeón de Manila, también llamado por los novohispanos "La Nao de China", un barco mercante que se encargaba de hacer viajes que duraban entre cuatro y seis meses de ida, y de tres o cuatro meses de vuelta, que se conectaron los mercados de Asia con América.
Desde Manila llegaban a Acapulco seda china, porcelana fina, marfil tallado, especias de las Molucas (clavo, canela, pimienta), abanicos y biombos. Pero el viaje de regreso desde Acapulco hacia Manila llevaba lingotes y monedas de plata extraída de las minas de Zacatecas y Potosí, además de productos agrícolas novohispanos, frailes misioneros y miles de soldados y marineros.
El intercambio cultural entre Filipinas y México
Población
Las similitudes entre Filipinas y México comienzan debido al intercambio cultural entre ambas naciones, el cual sucedió desde hace ya todo un pasado. Se calcula que entre 40,000 y 100,000 personas de origen filipino y asiático (clasificados genéricamente en la época como "indios chinos") llegaron al puerto de Acapulco durante el periodo colonial.
Muchos se asentaron en las costas de Guerrero, Michoacán, Colima y en la propia Ciudad de México. Mientras que soldados, marineros, artesanos y frailes originarios del actual territorio mexicano se quedaron a vivir en Luzón, Cebú y Zamboanga, en Filipinas, formando familias mestizas que introdujeron costumbres mexicanas en la vida cotidiana del archipiélago, de acuerdo con Seton Hall University.
Gastronomía
La gastronomía es probablemente el campo donde la relación de "filiprimos" se demuestra con mayor contundencia. Sin el intercambio biológico promovido por el Galeón de Manila, la cocina mexicana y la cocina filipina serían completamente irreconocibles el día de hoy.
Desde México, los marineros y frailes novohispanos llevaron a las islas Filipinas el maíz, los chiles mexicanos que revolucionaron la sazón filipino; jitomate, aguacate y camote, indispensables en los guisados cotidianos filipinos.
Además, hoy en día, en Filipinas es tradicional la elaboración de tablea, tabletas artesanales de chocolate muy parecidas a las que se consumen en Oaxaca o Yucatán.
Mientras que Filipinas obsequió a México una de las frutas más tradicionales: el mango de Manila; esta variedad dio origen al famoso mango ataúlfo y al manila que consumimos con sal, limón y chile.
Aunque originario de África, el tamarindo llegó a México desde Filipinas a través de la ruta del galeón, convirtiéndose en el ingrediente estrella de los dulces típicos y las aguas frescas mexicanas.
En las costas de Colima y Guerrero, la tradición de cosechar la linfa de la palmera de coco para fermentarla y hacer tuba (una bebida refrescante decorada con manzanilla, fruta y cacahuates) fue introducida directamente por marineros filipinos en el siglo XVI.
Religión
La religión fue otro de los grandes motores de sincronización cultural entre México y Filipinas. Misioneros franciscanos, agustinos, dominicos y jesuitas formados en seminarios novohispanos viajaron a Filipinas para evangelizar a la población local, llevando consigo las devociones populares más arraigadas de la Nueva España.
Por ejemplo, la Virgen de Guadalupe fue declarada Patrona Celestial de Filipinas por el Papa Pío XII, un título que mantiene un lazo espiritual indivisible con el pueblo mexicano.
En 1606, una escultura de un Cristo Negro tallada por un artesano azteca o novohispano fue transportada en galeón desde México hacia Manila. Esta imagen dio origen al Black Nazarene (El Nazareno Negro de Quiapo), una de las figuras religiosas más veneradas de Asia, cuyas procesiones anuales congregan a millones de fieles en las calles de la capital filipina.
Idioma
Una de las sorpresas más deslumbrantes al estudiar el idioma tagalo (la lengua nativa más hablada en Filipinas) es descubrir la enorme cantidad de palabras de origen náhuatl que forman parte de su vocabulario cotidiano; por ejemplo:
- Palengke (mercado o tianguis)
- Tiangge (mercado o tianguis)
- Zapote (fruta)
- Sayote (chayote)
- Kakawate (cacahuate)
- Nanay (mamá)
Vestimenta
Si has asistido a una boda en la playa en México, probablemente hayas usado una guayabera, la camisola de lino o algodón con alforzas verticales, bolsas frontales y bordados refinados.
En Filipinas existe una prenda nacional masculina idéntica en concepto llamada el Barong Tagalog. Esta camisa ligera, que se viste desfajada en ocasiones ceremoniales, se confecciona con fibra de piña o fibra de abacá.
Apellidos
En 1849, el gobernador general español Narciso Clavería emitió un decreto conocido como el Catálogo Alfabético de Apellidos, obligando a la población filipina a elegir apellidos hispanos fijados en un registro oficial para facilitar el cobro de impuestos y el censo, razón por la cual la mayoría de los filipinos llevan apellidos como Santos, Reyes o Cruz.
¿Se habla español en Filipinas?
El español fue idioma oficial de Filipinas durante más de tres siglos y se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX. Aunque actualmente el tagalo y el inglés son las lenguas dominantes, existe un criollo de base hispana llamado Chavacano que se habla activamente en regiones como Zamboanga y Cavite, el cual suena parecido al español colonial.
El internet y las plataformas digitales han popularizado la hermandad transoceánica entre mexicanos y filipinos, con el concepto de los "filiprimos". Y ahora sabes que esta idea va más allá de la comunidad digital: es una forma de celebración de las similitudes físicas, el espíritu alegre y la devoción compartida por la buena comida y la familia entre ambas naciones.




