La inversión en infraestructura hídrica requiere no sólo la construcción de plantas de tratamiento, sino también mantenimiento, monitoreo y condiciones adecuadas para garantizar su operación a lo largo del tiempo. De acuerdo con el presidente del Consejo de Administración de RECSA, Humberto Armenta González, estos recursos representan una oportunidad para modernizar la infraestructura existente y mejorar su eficiencia operativa.
En este contexto, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 contempla 6,332.4 millones de pesos destinados a infraestructura en materia de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
Actualmente, de los 211.2 metros cúbicos por segundo que ingresan a los sistemas de alcantarillado del país, 143.8 metros cúbicos por segundo reciben tratamiento en alguna de las 2,899 plantas municipales en operación, lo que representa una cobertura nacional de 68.1 por ciento.

Infraestructura y mantenimiento, claves para el saneamiento
Para mantener en funcionamiento las plantas de tratamiento se requiere una infraestructura integral que incluya redes de recolección y conducción, colectores y sistemas de bombeo cuando las condiciones topográficas lo hagan necesario.
A estos elementos se suman programas permanentes de mantenimiento y monitoreo para conservar las condiciones necesarias para la operación de las instalaciones.
Construir es sólo el comienzo. La verdadera prueba de una obra llega durante los años siguientes, cuando debe operar todos los días con eficiencia y cumplir la función para la cual fue concebida.
Humberto Armenta González, presidente del Consejo de Administración de RECSA
La operación continua de las plantas de tratamiento es relevante debido a que el saneamiento de aguas residuales depende tanto de la existencia de infraestructura como de su capacidad para mantenerse funcionando de manera eficiente.
Presupuesto 2026 busca fortalecer infraestructura existente
La inversión pública plantea una oportunidad para fortalecer la infraestructura hídrica que ya se encuentra en operación y mejorar su desempeño.
De acuerdo con el planteamiento del presidente del Consejo de Administración de RECSA, Humberto Armenta, el objetivo debe ser que las obras conserven su capacidad para cumplir con las funciones de saneamiento para las que fueron construidas.
Con una cobertura nacional de tratamiento de 68.1 por ciento, el reto combina la ampliación de la atención de las aguas residuales con la conservación y operación adecuada de la infraestructura existente.





