El Colegio Médico de Santiago abordó esta jornada la discusión que comenzará en el Congreso en torno a la propuesta del Ejecutivo ante la tramitación del Presupuesto 2027.

Al respecto, desde el gremio apuntaron a que en salud, la discusión debería centrarse en cómo asegurar que los recursos permitan sostener y fortalecer la capacidad de respuesta de la red pública, en lugar de la lógica de recortar el presupuesto.

“Cuando hablamos de presupuesto en salud estamos hablando de cuánto espera una persona por una consulta, de si encuentra una cama cuando necesita hospitalizarse, de si el hospital cuenta con el equipamiento necesario para hacer un examen o de cuánto tiempo debe esperar para iniciar un tratamiento”, apuntó la presidenta del Colmed Santiago, Francisca Crispi.

En esta línea, desde el gremio señalan que la búsqueda de eficiencia no se puede traducir en restricción presupuestaria a establecimientos que ya funcionan con una alta presión asistencial y financiera.

De acuerdo a la dirigente gremial, fortalecer la Atención Primaria, por ejemplo, no es un asunto separado de lo que ocurre en los hospitales.

“Una APS con un mejor per cápita y la dotación necesaria, permite aumentar la cartera de prestaciones y controlar mejor a pacientes con enfermedades crónicas, prevenir descompensaciones y evitar que problemas que podrían abordarse precozmente terminen llegando a los servicios de urgencia o requiriendo hospitalización”, señala.

Esta necesidad de fortalecer la red también se hace evidente en salud mental y la alta demanda que hoy enfrenta el país. Asimismo, programas como la hospitalización domiciliaria permiten liberar camas sin disminuir el estándar de atención y constituyen una alternativa especialmente relevante en un país con 1,9 camas hospitalarias por mil habitantes, lejos del promedio de 4,2 que define la OCDE.

Una eventual reducción de recursos para hospitalización domiciliaria, apuntaron, sería difícil de comprender desde el punto de vista de la eficiencia.

“Esta modalidad aporta actualmente una capacidad equivalente a cerca de 18 hospitales y permite que pacientes que cumplen las condiciones clínicas continúen su tratamiento en sus casas, liberando camas para quienes efectivamente requieren atención intrahospitalaria”, señala Crispi.

Asimismo, también llaman del gremio a avanzar durante el 2027 en las siguientes etapas del proyecto para el futuro Hospital de la Zona Norte, establecimiento de alta complejidad proyectado con 368 camas y 14 pabellones, que beneficiaría a más de un millón de habitantes, así como con el Hospital San Borja, que tras el incendio de 2021 “sigue esperando avances para iniciar el proyecto de nuevo hospital”.

Otro de los focos que apuntan desde Colmed Santiago como necesidad presupuestaria es el aseguramiento de recursos para equipos y su mantención, y también a la tecnología que requiere la Red.

El abordaje del cáncer, añaden, plantea un desafío similar, ya que si bien la alerta oncológica permitió poner el problema en el centro de la agenda, el desafío ahora es que las medidas implementadas no desaparezcan con una estrategia extraordinaria de algunos meses, sino que se aborden las falencias estructurales de la red.

“Tenemos que preguntarnos qué inversiones permiten que el sistema funcione mejor y qué decisiones evitan costos mayores después. Fortalecer la atención primaria, mantener la hospitalización domiciliaria, renovar un equipo a tiempo, avanzar en un hospital que una zona necesita hace años o evitar que un paciente repita un examen son decisiones que apuntan a utilizar mejor los recursos para entregar una atención más oportuna y de mayor calidad”, indicó Crispi.