SEÑOR DIRECTOR:
El crecimiento de 1,5% y las prioridades anunciadas por el Presidente para el Presupuesto 2027 van en la dirección correcta, dado el compromiso de cumplir la meta fiscal. Una de las prioridades es atender la crisis de empleo, cuya severidad confirman los datos: el desempleo subió a 9,6% y en el último año se destruyeron 81 mil puestos de trabajo.
Como ha advertido el gobierno, esta crisis no se resolverá solo con crecimiento. Desde la pandemia, el empleo está por debajo de lo esperado según su relación histórica con la actividad. El Banco Central evidenció que la tasa de desempleo compatible con una inflación estable aumentó en la última década y hoy se ubica entre 8,2% y 8,8%. Así, la recuperación económica solo corregiría el componente cíclico, llevando el desempleo hasta ese umbral. Por eso, la agenda debe avanzar a dos velocidades: crear empleo en lo inmediato y, en paralelo, avanzar en un paquete de reformas estructurales en el Congreso.
Los instrumentos del plan “Chile Despega” van en la dirección correcta, pero es necesario cuantificar cuántos empleos creará cada medida y hacer seguimiento de sus resultados. La meta del Ejecutivo es crear 100 mil empleos, lo cual reduciría el desempleo en torno a un punto, pero parece lejana. El mayor despliegue de recursos adicionales está en inversión pública ($800 mil millones), donde cada peso rinde menos empleos que un subsidio de emergencia, al que se destinan solo $91 mil millones.
Dentro de los instrumentos, un subsidio es la medida de mayor inmediatez y rendimiento por peso, pero su diseño actual traería escasos resultados. Primero, cuatro meses son insuficientes: la evidencia internacional muestra que son más eficaces si se sostienen entre seis meses y un año. Segundo, 100 mil cupos frente a casi un millón de desocupados es poco, considerando que una proporción importante de esas contrataciones habría ocurrido igual en ausencia del subsidio. Tercero, y más importante, el diseño del Ejecutivo no exige un aumento neto de la planilla, como se hizo en los subsidios activados en la pandemia, por lo tanto un empleador podría despedir trabajadores para contratar a otros con subsidio, sin crear empleo.
Para que el Presupuesto 2027 sea realmente proempleo, la discusión no debiera centrarse en la magnitud de los recursos, sino en el rendimiento de cada peso en puestos de trabajo y en mejorar el diseño del subsidio. Tal como está planteado, el plan tendrá una capacidad limitada de crear empleo, lejos de su propia meta.
María José Abud
Directora ejecutiva de Horizontal





