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Uno de los mitos que se han construido en México es que “hay profesionistas en demasía”. Y quizá los hay, pero sólo en carreras muy específicas, en las que la oferta laboral no es suficiente para absorber la oferta de fuerza de trabajo. Sin embargo, los rezagos estructurales y las transformaciones que ha tenido el país exigen de la presencia de mayor número de especialistas que cuenten al menos con educación superior en determinadas áreas, e incluso con las especialidades que se requieren para hacer frente al mundo contemporáneo.

Ejemplos críticos

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en 2025 se estimó que habría alrededor de mil 504 psiquiatras laborando en el sector público, y cerca de 4 mil 500 en el sector privado. Con esos datos, el déficit del país se ubicaría en alrededor de 12 mil especialistas, dada la magnitud de población y además, considerando las condiciones de salud mental que existen en el país.

Asimismo, el proceso de envejecimiento de la población hace cada vez más necesaria la existencia de médicos geriatras, de los cuales se estima que habría alrededor de 850 en todo el país, lo cual implica un déficit de alrededor de 3 mil especialistas que se necesitan como mínimo en México.

En áreas como la seguridad informática y la ciberseguridad, se estima que en México habría alrededor de 6 mil profesionales completamente calificados y certificados en esas materias; pero el país requeriría al menos 70 mil más en esos rubros de especialidad.

El problema es estructural

De acuerdo con el documento Panorama de la Educación, 2025, de la OCDE, entre los países que integran a esta organización, 48 por ciento de las personas adultas jóvenes cuenta con educación terciaria. Este dato implica un incremento sustantivo si se compara con el año 2000, cuando el promedio se ubicó en 27 por ciento. El dato es relevante, ya que la información existente nos ubica sumamente lejos de esos promedios. De acuerdo con el propio organismo, en México sólo 29 por ciento de los adultos jóvenes (25 a 34 años) ha concluido estudios de educación superior. Asimismo, mientras el promedio general (25 a 64 años) es de 43 por ciento en la OCDE, en México el porcentaje de personas que concluyeron alguna licenciatura o ingeniería es de apenas 22.2 por ciento.

Por otro lado, los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi muestran que, entre la población de 18 a 24 años, 29.47 por ciento cuenta con estudios de educación superior; en el grupo de 25 a 29 años el porcentaje es el más alto, con 36.47 por ciento; indicador que desciende a 24.1 por ciento cuando se considera al grupo de población de 30 años y más.

Según el propio Inegi, los estados que tienen los indicadores más elevados en este rubro son: Yucatán, con 22.3% de la población mayor de 18 años con estudios de educación superior; Aguascalientes y Sonora 22.7%, en cada uno de ellos; Colima, 23.4%: Querétaro, 24%; Nuevo León, 24.1%; Sinaloa, 25.7% y Ciudad de México, 33.5%. Como puede observarse, aun la Ciudad de México, en la cual se tiene el mayor porcentaje registrado, se encuentra muy lejos del promedio registrado por los países de la OCDE.

En contraste, los estados con peor desempeño son: Hidalgo, con 17.8%; Puebla, 17.7%; Veracruz, 17.3%; Zacatecas, 16.2%: Michoacán, 15.8%; Guanajuato, 14.8%; Guerrero, 14.1%; Oaxaca, 13.4% y Chiapas, 11.1%.