Rusia no se prepara "para combates de ningún tipo con Europa" pero sopesa si reanudará las negociaciones directas con Ucrania, aseguró este viernes el presidente ruso Vladimir Putin.
"Mucha gente en Europa dice que espera una agresión por parte de la Federación Rusa y que por ello debe prepararse para combates, para una guerra con Rusia", dijo al margen del Foro Internacional de la Cultura, en San Petersburgo.
"Pero quisiera subrayar una vez más que no nos estamos preparando para combates de ningún tipo con Europa", añadió.
Sin embargo el presidente ruso afirmó que Rusia se replantea reanudar las negociaciones de paz con Ucrania, tras los recientes ataques de unos mil 600 drones ucranianos contra el país el 20 de septiembre, último día de las elecciones legislativas.
"Sobre las propuestas para reanudar las negociaciones, sí, todas están sobre la mesa y todo es posible, pero después de todo lo que han hecho, reflexionaremos detenidamente sobre qué pasos debemos dar en respuesta", declaró Putin.
Los esfuerzos de mediación emprendidos por Estados Unidos desde el regreso al poder del presidente republicano Donald Trump propiciaron varias rondas de negociaciones entre Moscú y Kiev en 2025, pero no han dado fruto y el proceso se encuentra estancado desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, en febrero.
Hasta ahora Moscú y Kiev se han mantenido firmes en sus posiciones, sobre todo en el tema de los territorios ucranianos cuya anexión reclama Rusia.
Un diálogo que Washington ya dio por muerto una vez
El proceso de mediación estadunidense había producido en 2025 varias rondas de negociaciones directas entre Moscú y Kiev, las primeras desde el inicio de la invasión en 2022, y llegó a su punto más alto con la cumbre entre Putin y Trump en Anchorage, Alaska.
Sin embargo, ese acercamiento se derrumbó en julio, cuando el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, firmaron en Manila lo que la prensa describió como el acta de defunción del proceso de Anchorage.
El contencioso territorial, centrado en las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia que Rusia reclama como propias, nunca llegó siquiera a discutirse a fondo en esas rondas, y ambos gobiernos reconocieron que cualquier nuevo intento tendría que arrancar desde cero.
El ataque con drones que menciona Putin no fue un episodio aislado, sino el mayor bombardeo ucraniano contra Moscú desde que comenzó la guerra.
Se produjo durante la última jornada de unas elecciones legislativas rusas en las que el partido gobernante, Rusia Unida, se impuso con un 49.4 por ciento de los votos según el sondeo a boca de urna, en unos comicios de los que había sido excluido semanas antes el único partido abiertamente contrario a la guerra.
La ofensiva ucraniana, que además golpeó una refinería petrolera en la capital rusa, se enmarca en una escalada más amplia de ataques contra infraestructura energética que Kiev ha extendido hasta los Urales y Siberia.
La afirmación de Putin de que Rusia no se prepara para un conflicto con Europa choca, además, con una seguidilla de incidentes que han puesto en alerta a la OTAN en los últimos meses.
Al menos diez países europeos han reportado incursiones de drones o aeronaves no identificadas sobre su territorio, entre ellos Polonia, que en septiembre derribó 19 drones rusos y calificó el hecho de acto de agresión, y Lituania, donde cazas aliados interceptaron un dron cerca de Kaunas apenas días antes de las declaraciones del mandatario ruso.
La Alianza Atlántica ha respondido reforzando su operación Eastern Sentry en el flanco oriental con más cazas, sistemas de defensa aérea y vigilancia, mientras analistas como el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos documentan sobrevuelos no autorizados sobre el espacio aéreo de una docena de países miembros entre agosto de 2024 y febrero de 2026.




