Tras la alarma generada por las cartas que Rusia envió a la OTAN amenazando con el posible uso de armas atómicas si los países europeos bloqueaban la región rusa de Kaliningrado, el presidente Vladimir Putin reiteró su amenaza a Europa.
“La escalada nunca es unilateral. El punto de no retorno, el momento en el que ya no se podrá cambiar nada, puede llegar muy rápidamente y de forma inesperada para todos”, declaró el líder ruso durante su intervención en el Foro de Valdái, el escenario que cada año utiliza para fijar la posición de Moscú en política exterior.
El mandatario ruso enfatizó que su mensaje “no era una intimidación”, sino “una respuesta” a “las declaraciones de políticos occidentales y europeos sobre la necesidad de prepararse para una posible guerra con Rusia en 2029 o 2030″.
“Si se produce un ataque directo contra la Federación de Rusia, en este caso, Kaliningrado, o quizás también otros territorios, el uso de todas las armas disponibles por parte de la Federación Rusia aparecerá de inmediato en la agenda. Esto es inevitable”, agregó Putin.
El líder del Kremlin revistió su intervención de una supuesta preocupación por los riesgos de la proliferación nuclear. “¿Podemos estar seguros de que estas armas no se utilizarán nunca? Está claro que no. Todos conocemos aquella famosa frase: si al principio de la obra hay un fusil colgado en algún lugar de la pared del escenario, tarde o temprano terminará disparando. Debemos tenerlo presente y evitar que esto pase”, aseguró, empleando una cita del escritor Antón Chéjov.
“En la base de la escalada está la arrogancia, el exceso de confianza. Es el camino hacia el borde del abismo, y aún más hoy, cuando los arsenales de las principales potencias mundiales contienen armas capaces de destruir toda forma de vida o, como mínimo, de llevar a la Tierra a una situación catastrófica”, advirtió Putin.





