El Senado aprobó este miércoles el informe de la Comisión Mixta que resolvió las diferencias entre ambas cámaras en la tramitación de la reforma al sistema político, dejando al proyecto a un paso de ser despachado del Congreso.
La Sala respaldó el informe por 28 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones. Los votos en contra correspondieron a los senadores Daniel Núñez y Claudia Pascual, del Partido Comunista, y Yasna Provoste, de la Democracia Cristiana.
El punto que había quedado pendiente correspondía a una norma que establece que las declaraciones de principios de los partidos políticos deberán condenar los sistemas totalitarios y rechazar el uso, promoción o incitación a la violencia como método de acción política, además de manifestar un compromiso con la probidad y la transparencia.
Más allá del artículo que generó la última diferencia entre ambas cámaras, el proyecto modifica una serie de reglas relacionadas con el funcionamiento de los partidos políticos y el sistema electoral.
Una reforma que busca reducir la fragmentación
Uno de los principales cambios es el aumento de las exigencias para constituir una colectividad. La iniciativa establece que los partidos deberán tener presencia en al menos ocho regiones y reunir afiliados equivalentes al 0,3% del padrón electoral definitivo en cada una de ellas, mientras que los partidos actualmente constituidos tendrán un plazo de 18 meses para actualizar sus afiliaciones.
También se modifican las reglas para las candidaturas independientes. Estas no podrán superar el 50% de las candidaturas que presente un partido para la Cámara de Diputados o el Senado. Además, las firmas necesarias para inscribir candidaturas deberán calcularse sobre la totalidad del padrón electoral y no sobre la votación de elecciones anteriores.
La reforma también reconoce legalmente a los comités parlamentarios y establece modificaciones vinculadas al financiamiento y funcionamiento de las colectividades.
El objetivo declarado del proyecto es promover una mayor gobernabilidad y representatividad del sistema político, en un escenario marcado por la fragmentación partidaria. Sin embargo, durante la discusión parlamentaria también surgieron cuestionamientos respecto de si reducir el número de partidos es suficiente para resolver los problemas del sistema político.
El debate por el poder de los partidos
El diputado PPD Jaime Araya valoró que el último punto pendiente haya quedado resuelto y planteó que el grueso de la reforma ya se encuentra aprobado, que la redacción alcanzada le parece “bastante razonable” y llamó a despachar rápidamente la iniciativa, aunque planteó que todavía quedan abiertas otras modificaciones para abordar la fragmentación y fortalecer las lógicas de coalición.
Desde una perspectiva distinta, la diputada del Partido Nacional Libertario Paulina Muñoz aseguró a ADN que “lo que tenemos que velar es porque, además de que los partidos se fortalezcan en el tiempo, haya una competitividad y podamos abrirnos a nuevas fuerzas políticas”, señaló.
Pero Muñoz también expresó preocupación por el nivel de poder que la reforma podría entregar a las colectividades frente a los parlamentarios, advirtiendo que esto podría afectar “la soberanía misma o la libertad que pueda tener el parlamentario en el Congreso”.
🏛️✅ Reforma al sistema político queda a un paso de ser despachada por el Congreso
— Senado Chile (@Senado_Chile) September 23, 2026
La Sala del Senado aprobó el informe de la Comisión Mixta del proyecto que busca fortalecer la gobernabilidad y la representatividad del sistema político, iniciativa que ahora solo debe ser votada… pic.twitter.com/PDdo30qu9I
En la misma línea de cuestionamiento, aunque desde el Partido de la Gente, el diputado Patricio Briones sostuvo que una reforma orientada a disminuir la fragmentación debe ser revisada con especial cuidado. “Es prácticamente un atentado a la democracia quitándole democracia a la democracia”, afirmó.
El parlamentario llamó a legislar “con prudencia” y planteó que cualquier modificación relacionada con la amplitud del sistema democrático debe ser revisada en su mérito.
Con la aprobación del Senado, ahora será la Cámara de Diputados la que deberá pronunciarse sobre el informe de la Comisión Mixta. Si lo respalda, la iniciativa quedará despachada del Congreso.





