En 2024, Energías Eficientes SpA (ENEF), con ingresos cercanos a los $3.000 millones, utilidades por $220 millones y un patrimonio de $299 millones, exhibía buenos números. Tanto así, que un gigante internacional intentó comprarla ese mismo año, valorándola en cerca de $1.750 millones mediante un estudio independiente. Hoy, en cambio, la realidad es completamente otra.
El pasado jueves, la sociedad -que inició operaciones en 2014- presentó al 14° Juzgado Civil de Santiago un escrito en el que solicitó al tribunal decretar su liquidación voluntaria.
ENEF, según su presentación, ha ejecutado más de 200 proyectos, alcanzando cerca de 40 MW instalados para clientes como: Sodimac, Airbus, Santander, Toyota, Cencosud y Walmart.
Sus pasivos suman: $1.618 millones, siendo sus tres principales acreedores, sin contar relacionados ni bancos, Emat SpA ($129 millones), Tecnored S.A. ($59 millones) y Aragon S.A. ($38 millones).
En su presentación, la empresa, asesorada por el abogado Nelson Contador, quien posee amplia experiencia en este tipo de procesos, explicó al tirbunal que “el problema de fondo que afectó a ENEF no fueron sus ventas, sino el financiamiento de las mismas. Como la compañía no contaba con caja propia y suficiente para pagar oportunamente, las obras se retrasaron y el margen se redujo, de manera que solo los proyectos que contaban con recursos oportunos resultaron ser rentables, mientras que aquellos proyectos que no los tuvieron generaron pérdidas”.
A lo anterior, se sumaron otros factores que agravaron la situación financiera de ENEF.
Según detalló, los costos operativos aumentaron significativamente producto del esfuerzo desplegado para terminar los proyectos en tiempo y forma. En paralelo, la firma sufrió robos en obras por un monto cercano a los $200 millones, considerando tanto lo sustraído como los costos de su reparación.
A ello se agregó que ENEF produjo obras adicionales que no fueron reconocidas y que, en cambio, fueron calzadas contra multas de desempeño, en un escenario donde los plazos y cobros por hitos se volvían cada vez más exigentes, lo que derivó en un mayor endeudamiento, en un contexto donde la deuda financiera se volvió cada vez más costosa.
Asimismo, expuso, el retraso de varios meses en un proyecto importante afectó tanto la caja como los resultados de la compañía, generando además descalces con sus proveedores. Y como último problema estuvo el ingreso de nuevos competidores provenientes de otros segmentos, afectados por cambios normativos, quienes presionaron a la baja los precios.
Declive
De acuerdo al escrito de la empresa, el ejercicio 2025 concluyó con pérdidas financieras y con un patrimonio acumulado negativo, quedando la caja de ENEF en una posición sumamente ajustada. Ya en el primer trimestre de 2026, “la pérdida se profundizó y el patrimonio negativo se confirmó, registrándose además una caída en los ingresos respecto del mismo periodo del año anterior, de manera tal que, en el lapso de solo 15 meses, ENEF acumuló pérdidas superiores a la totalidad de las utilidades acumuladas a lo largo de toda su historia”, puntualizó.
Frente al escenario descrito, durante 2025 la firma buscó incorporar un inversionista estratégico, pero fue solo a partir de comienzos de 2026 que se presentaron propuestas en ese sentido. En paralelo, “a fines de 2025 ENEF implementó una reestructuración interna que se tradujo en una reducción de su tamaño y costos durante el primer semestre de 2026, con el objeto de operar con un menor volumen de ventas y corregir los problemas derivados del crecimiento acelerado”, dijo.
La reorganización permitió a la empresa cerrar y mantener algunos proyectos nuevos, pero resultó insuficiente para sostener una estructura que, en parte, persistía con el objeto de ejecutar un proyecto de autoconsumo industrial de gran envergadura que la compañía tenía adjudicado -cercano a los 3 MW y por un valor aproximado de $1.500 millones-, cuya ejecución estaba prevista para entre el tercer y cuarto trimestre de 2026.
Sin embargo, relató, ”tan solo unos meses antes de su fecha de inicio, dicho proyecto fue cancelado a raíz del rechazo de un permiso ambiental al cual el propio cliente postuló voluntariamente. Con la caída de este proyecto, ENEF pasó a depender del cierre de otros proyectos, que finalmente no lograron concretarse a tiempo".
Así, a fines del tercer trimestre de 2026 coincidieron circunstancias que cerraron definitivamente cualquier posibilidad de salida de la crisis: “El inversionista que estuvo interesado comunicó que no llevaría a cabo la inversión; se perdieron licitaciones que debían llenar una cartera de proyectos ya prácticamente vacía; y no se lograron cerrar a tiempo los demás proyectos de los que dependía la continuidad de ENEF”.
“El detonante final se produjo hacia fines del tercer trimestre de 2026, cuando la salida del potencial inversionista y la falta de nuevos proyectos ocurrieron simultáneamente, cerrando así cualquier opción de una reorganización viable y llevando a ENEF a la necesidad de solicitar su liquidación voluntaria”, concluyó.





